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miércoles, 2 de abril de 2014

EL MAHABHARATA . ADI PARVA. PRIMERA PARTE


                                                                 



                                                                   MAHABHARATA

                                                                        ADI PARVA




                                                                         CAPÍTULO 1

                                                             (ANUKRAMANIKA PARVA)


Imploramos el éxito tras ofrecer nuestras reverencias a la Deidad Suprema, Narayana, al ser humano supremo, Nara, y a la diosa del conocimiento, Saraswati.





1-2. Un día, los grandes sabios consagrados a la austeridad, que se hallaban presentes en el sacrificio de doce años de Kulapati Saunaka, estaban confortablemente sentados en el bosque de Naimisharanya, cuando el hijo de Lomharshana Rishi, Ugrasrava, popularmente conocido como Souti, --bien versado en los Puranas--, se dirigió a ellos con toda humildad.

3. Al verle llegar a su ermita de Naimisharanya, los ascetas, deseosos de escuchar sus maravillosas historias, se dirigieron a él.

4. Tras recibir la bienvenida que se le brindaba con el debido respeto por parte de aquellos santos Rishis, Souti, con las manos unidas, inquirió acerca del progreso de sus austeridades.

5. Cuando los Rishis se sentaron, el hijo de Lomharshana tomó humildemente el asiento que se le había asignado.

6. Al ver que se hallaba confortablemente sentado y observando que descansaba de las fatigas de su viaje, uno de los Rishis comenzó la conversación, diciendo,

7. “Oh, tú, el de los ojos de loto, ¿de dónde vienes? ¿dónde has estado, Souti? dime, cuentanos todos los detalles de tus viajes".

8. Cuando aquél consumado orador, Souti, escuchó estas preguntas, presentó ante la gran asamblea de sabios contemplativos una respuesta buena y apropiada en palabras que revelaban su naturaleza.





Souti dijo:

9-11 Tras escuchar las diversas y maravillosas historias del Mahabharat recopiladas por Krishna Dwaipayana, las cuales fueron recitadas en su totalidad por Vaishampayana en el gran sacrificio de serpientes llevado a cabo por Yanameyae, el hijo de Pariksit, ese rey sabio de noble corazón, príncipe de todos los príncipes.

12. Oh, santos Rishis, viajé extensamente y visité muchos lugares y ríos sagrados, hasta que llegué finalmente a Samantapanchaka, un lugar venerado por los dvijas (nacidos por segunda vez),

13. Y donde antiguamente los hijos de Kuru y Pandu habían combatido en una batalla mortal, en la cual todos los reyes de la India participaron en uno u otro bando.




14-15. Ansioso de veros, he venido hasta vuestra augusta presencia. Oh, reverendos sabios, a vosotros, que sois para mí como Brahma, que sois inmensamente eruditos y gozáis de las más excelsas bendiciones, que brilláis como el resplandor del Sol en este santo lugar de sacrificio, que estáis purificados por sagradas abluciones, que habéis llegado a la más profunda meditación, que habéis mantenido el fuego sagrado, a vosotros, que estáis más allá de toda preocupación, ¿qué habré yo de deciros?

16. ¿Os repetiré las sagradas historias de los Puranas, que versan sobre los preceptos religiosos y los beneficios mundanos, o narraré las maravillosas proezas de los grandes sabios y santos y de los soberanos de la humanidad?



Los Rishis respondieron:

17. El Purana que fue narrado por primera vez por el ilustre sabio Dwaipayana, que es tenido en gran estima por los seres celestiales y Brahmarshis desde que lo escucharon,

18. El cual, enriquecido por diversos lenguajes y divisiones es, sin duda, la narrativa más eminente entre todas las que existen, que contiene significados combinados sutil y lógicamente, enriquecido con la esencia de los Vedas, es un trabajo sagrado.

19-21. Está compuesto en un hermoso lenguaje, e incluye todas las enseñanzas. Es explicado por todas las Escrituras, y contiene la esencia de los cuatro Vedas. Deseamos escuchar Bharat, la historia sagrada que aleja todo temor, la sagrada composición del gran Vyasa, tal como fue narrada en el gran sacrificio de serpientes del Rey Yanameyae por el Rishi Vaishampayana, dirigido personalmente por Krishna Dwaipayana.



Souti entonces dijo:

22. Inclinando mi cabeza con la mayor reverencia ante Ishan, el ser viviente original, que es adorado por todos, a quien todos presentan sus ofrendas, el inmutable Ser Supremo, quien es manifiesto e inmanifiesto, el eterno e imperecedero Brahma,

23. Quien no es diferente del Universo y al mismo tiempo se encuentra más allá de él, quien es el origen de todo lo que existe,

24. Quien es el más antiguo, el grande, el Infalible, Vishnu, la fuente de toda bondad, digno de la adoración de todos, puro y libre de pecado, Hari, el Señor de todas las facultades, el guía tanto de lo móvil como de lo inmóvil.



25. Oh, Rishis, ahora os describiré los sagrados pensamientos del gran Rishi de las maravillosas hazañas, el sabio Vyasa, que es honrado y adorado por todos vosotros.

26. Algunos bardos ya han recitado esta historia, otros la están enseñando a sus discípulos, sin duda otros ya están haciendo lo mismo en el planeta.

27. Es la mayor fuente de conocimiento en los tres mundos, y es la riqueza de los dos veces nacidos.

28. Está embellecida con elegantes expresiones, conversaciones humanas y divinas, y diversas medidas poéticas. Es, por consiguiente, la mayor fuente de solaz para los eruditos.

29. En este universo, cuando no existía brillo ni luz, y todo estaba envuelto en la oscuridad, apareció un gigantesco huevo, la semilla inagotable de todos los seres creados.

30-31. Es llamado Majadivya, y fue creado al comienzo del Yuga. En él se encontraba la verdadera luz, Brahma, el eterno, el ser maravilloso e inconcebible, el omnipresente, la causa invisible y sutil.




32. De este huevo nació el Señor Pitamaja, Brahma, el prayapati original, con Suraguru y Sthanu,

33. Con Manu, Ka y Parameshti, con Pracheta y Daksha, y los siete hijos de Daksha.

34. Entonces también aparecieron veintiún prayapatis, y el hombre de naturaleza inconcebible a quien todos los Rishis conocen. Entonces apareció Vishwadevas, los Adityas, los Vasus, los Aswinis,

35. Los Yakshas, los Sadhyas, los Pisachas, los Gulyakas y los Pitris.

36. Fueron entonces producidos los sabios y los más santos Brahmarshis, y los numerosos rayarsis, distinguidos por sus nobles cualidades, y a continuación el agua, los cielos, la tierra, el aire, el éter,

37. Los años, las estaciones, los meses, las quincenas, y la sucesión del día y la noche.

38. Y de nuevo, al final del mundo y del Yuga, todo lo que vemos en el universo, todos los seres creados animados o inanimados, todo volverá al caos.

39. Y al comienzo de otro nuevo Yuga, todas las cosas serán de nuevo creadas, como los diversos frutos de la tierra se suceden uno tras otro a su debido tiempo en el curso de las estaciones.




40. Esta misteriosa rueda, que causa la destrucción y la producción de todas las cosas, agita el mundo de este modo, perpetuamente, sin que este ciclo tenga principio ni fin.

41. Para citar un ejemplo, la generación de los Devas fue de treinta y tres mil, tres mil trescientos y treinta y tres.

42. Los hijos de Div fueron Brihadbhanus, Chakshus, Atma, Vibhavasu, Savita, Richika, Arka, Bhanu, Ashabaha, y Ravi.

43. De estos Vivaswans Mahya fue el más joven, y su hijo fue Devabrata.

44. Devabrata tuvo un hijo, cuyo nombre era Subrata, y éste a su vez tuvo tres hijos: Dasajyoti, Satajyoti, y Sahasrajyoti, cada uno de los cuales engendró una innumerable descendencia.

45-46. El famoso Drajyoti engendró diez mil hijos, Satajyoti tuvo diez veces ése número, y Sahasrajyoti engendró diez veces más hijos que Satajyoti.

47. De ellos descendió la raza de los Kurus, Yadus y Bharat, y también la de Yajati e Ikshwaku y todos los Rajarshis, los cuales a su vez dieron origen a numerosas generaciones.

48. E innumerables criaturas con sus moradas. Fueron producidos los Misterios, los Vedas, Yoga y Vijñana, Dharma, Artha y Kama.

49. Los diversos textos que versan sobre el Dharma, Artha y Kama; las reglas de conducta para guiar a la humanidad.

50. Historias y discursos, y diversos Srutis. Estos son los orígenes de este Mahabharat.




51. Todo esto, habiendo sido visto por Vyasa, es mencionado aquí en el orden apropiado a lo largo del libro.

52. Rishi Vyasa trasmitió esta masa de conocimiento tanto en forma abreviada como detallada. El erudito del mundo deseaba poseer tanto el informe detallado como el abreviado.

53. Algunos leen el Bharat desde el primer mantra, otros a partir de la historia de Astika, otros desde Uparichara, mientras que algunos brahmanas lo leen por entero.

54. Los eruditos despliegan su conocimiento de los Smritis comentando esta composición. Algunos tienen la habilidad de explicarlo, otros la de recordarlo.

55. El hijo de Satyavati, Vyasa, a través de sus penitencias y su meditación, tras clasificar el imperecedero Veda, compuso esta sagrada historia.



56. Cuando el erudito Brahmarshi de estrictos votos, Dwaipayana Vyasa, el hijo de Parasara, completó esta narración suprema, comenzó a considerar cómo podría transmitirla a sus discípulos.

57. Entonces el preceptor del mundo, el poseedor de los seis atributos, Brahma, conociendo la ansiedad de Rishi Dwaipayana, se acercó personalmente a él, con el fin de favorecer al Santo y beneficiar a la gente en general.



58. Cuando Vyasa, que se encontraba rodeado de todas las clases de Munis, le vio, se llenó de asombro. Poniéndose ante él con las manos unidas, se postró a sus pies e hizo traer un asiento.

59. Entonces, dirigiéndose al distinguido asiento en el cual se sentaba Hiranyagarva, permaneció cerca de éste,

60. Pero siendo llamado por Parameshti, Brahma, lleno de amor, se sentó cerca de él, lleno de júbilo.

61. Dirigiéndose entonces a Brahma, el inmensamente glorioso Vyasa dijo: “Oh divino Brahma, un poema, sumamente respetado, ha sido compuesto por mí.

62. Contiene el misterio de los Vedas y otros temas que he explicado, los diversos himnos de los Vedas, Upanishads con sus Angas,

63. Y una compilación de los Puranas, la historia que ha sido narrada por mí y las tres divisiones del tiempo, es decir, Pasado, Presente y Futuro.

64. Y contiene la naturaleza del decaimiento, la muerte, el temor, la enfermedad, la existencia y la no-existencia; una descripción de los credos y de diversas formas de vida.

65. También contiene las reglas para las cuatro castas y la esencia de todos los Puranas, una descripción del ascetismo, las reglas para el estudiante religioso, las dimensiones de la tierra, el sol y la luna,

66. Los planetas, las estrellas y constelaciones; la duración de las cuatro Yugas; también contiene Rik, Shaman, Yajur Vedas, el Adhyatma,

67. Naya, ortología y patología, Caridad, Pashupata, y nacimientos celestiales y humanos para diversos propósitos.

68. Contiene una descripción de lugares sagrados de peregrinaje, de ríos, montañas, bosques, océanos,

69. De ciudades celestiales, de los Kalpas, las artes, diferentes tipos de naciones, y los lenguajes y costumbres de la gente.

70. Todo ha sido descrito en este poema, pero no es posible encontrar en este planeta un escritor para este trabajo."

Brahma dijo:

71. "En virtud de tu conocimiento del Misterio Divino, te tengo en gran estima entre todos los célebres Rishis que son famosos por la santidad de sus vidas.

72. Sé que has revelado en el lenguaje de la verdad las palabras divinas. Consideras tu trabajo un poema, ¿pero porqué habría de ser considerado así?

73. No habrá nunca poetas en este mundo cuyas obras puedan compararse a este poema, tal como los otros tres Asramas no son nunca comparables al grihastha asrama.

74. Recordemos a Ganesh, Oh, Rishi, para escribir este poema."



Souti dijo:

Habiendo hablado así a Vyasa, Brahma se dirigió a su propia morada.

75-76 Entonces Vyasa comenzó a meditar en Ganesha. Tan pronto como comenzó a recordar al destructor de los obstáculos, Ganesha, quien siempre está dispuesto a cumplir los deseos de sus adoradores, vino de inmediato al lugar en el que Vyasa se hallaba sentado.

77. Tras recibir la bienvenida y tomar asiento, Vyasa se dirigió a él con las siguientes palabras: “Oh, guía de los Ganas, ten la bondad de convertirte en el escritor del Bharat, el cual está compuesto en mi mente y ahora repetiré”.

78. Al escuchar esto, Ganesha respondió: “Yo seré el recopilador de tu obra, a condición de que mi pluma no tenga que detenerse ni por un momento.

79. Y Vyasa le respondió: “Deja de escribir sólo cuando no puedas entender algún pasaje”. Ganesha asintió diciendo “OM”. Procedió a escribir, Y Vyasa comenzó a dictar.

80. Para poder descansar, Vyasa a veces tejía firmemente los nudos de la composición, concentrándola. De este modo continuaba dictando su trabajo y cumpliendo su compromiso.



Souti continuó:

81-82. Conozco ocho mil ochocientos versos, como Suka, y tal vez Sanyae también conozca este número. Oh, Muni, hasta hoy nadie es capaz de entender los firmemente tejidos slokas, dado el misterio de su significado.

83. Incluso el omnisciente Ganesha tuvo que tomarse tiempo para pensar en su significado, mientras Vyasa continuaba componiendo versos en gran número.

84. La sabiduría de esta obra, como el bastoncillo usado para aplicar colirio, ha abierto los ojos del mundo, que estaban cubiertos por la oscuridad de la ignorancia.

85. Este Bharat es como el Sol que disipa la oscuridad. En virtud de sus discursos sobre el Dharma, Artha, Kama y Moksha, disipan la ignorancia de los hombres.





86. Con la luz del Sruti, este Purana expande el intelecto humano, tal como la suave luz de la luna llena abre los capullos del lirio de agua.

87. Toda la naturaleza es iluminada apropiada y completamente por la lámpara de esta historia, que destruye la oscuridad de la ignorancia.

88. Esta obra es un árbol, el capítulo que describe los contenidos es la semilla, las divisiones Paulama y Astika son sus raíces, el Sambhava es su tronco, los libros (parvas) Sava y Aranya son un refugio para las aves, Arani forma los nudos de éste árbol.

89-90. Virata y Udyoga forman la médula, Bhisma es la rama principal, Drona las hojas, Karna sus hermosas flores, Sailya su fragancia, Stri y Aishika son su refrescante sombra, Santi es el gran fruto.

91. Ashwamedha es su savia inmortal, Asramavasika el lugar donde crece, y Mansula son los Vedas.

92. Este árbol será tenido en gran estima por todos los brahmanas virtuosos. Este árbol de Bharat será tan inagotable como las nubes, y se convertirá en el sustento de muchos ilustres poetas.





Souti continuó:

93. Os hablaré acerca de la imperecedera producción de frutos y flores de éste árbol. Son nectáreas y su sabor es puro, y están destinados a ser saboreados incluso por los inmortales.

94. A pedido de su propia madre y del hijo de Ganga, Bhisma, el poderoso y santo Krishna Dvaipayana se convirtió en el padre de tres hijos semejantes a tres fuegos ardientes, cuyas madres eran las esposas de Vichitravirya.

95. Tras engendrar a Dhritarastra, Pandu y Vidura, regresó a su ermita para proseguir con sus estudios religiosos.

96. El gran Rishi Vyasa no publicó este Bharat ante la humanidad hasta que estos hijos hubieron nacido, crecieron y murieron, emprendiendo el supremo viaje.

97. Cuando Yanameyae, secundado por miles de brahmanas, se lo solicitó con toda seriedad, él lo recitó ante su discípulo Vaishampayana.

98. Vaishampayana, sentado junto a sus iguales, recitó el Bharat en los intervalos del sacrificio, y cuando se detenía se le pedía que continuase.

99. Vyasa ha descrito plenamente la grandeza de la raza Kuru, las virtudes de Gandhari, la sabiduría de Vidura y la constancia de Kunti.

100. Ha descrito también la divinidad de Vasudev (Krishna), la bondad de los hijos de Pandu, y la mala conducta de los hijos de Dhritarastra.

101. Vyasa recopiló originalmente el Bharat, sin incluir los episodios, en veinticuatro mil versos, y solamente esto es considerado por los eruditos como el verdadero Bharat.

102. Más tarde compuso un epítome en ciento cincuenta versos, como un índice de los contenidos de cada capítulo.

103. Primero enseñó éste compendio a su hijo Suka, y más tarde a otros discípulos que estaban igualmente cualificados.

104. Luego completó otra compilación compuesta de seis millones de slokas. De ellos, tres millones son conocidos en el mundo de los Devas.

105. Un millón y medio en el mundo de los Pitris, un millón cuatrocientos mil en el mundo de los Gandharvas, y cien mil en el mundo de los humanos.

106. Narada los recitó ante los Devas, Devala ante los Pitris, Y Suka ante los Gandharvas, Yakshas y Rakshasas.

107. Uno de los pupilos de Vyasa, Vaishampayana, un hombre de justos principios, el primero entre los eruditos en los Vedas, los recitó en el mundo de los humanos. Ahora yo, (Souti) recitaré también cien mil versos de esta gran obra.

108. Duryodhan es un gran árbol creado de la pasión, Karna es su tronco, Sakuni sus ramas, Dushasan sus frutos y flores, y el débil Dhritarastra su raíz.

109. Yudhisthir es un gran árbol creado de la virtud y la religión, Aryuna es su tronco, Bhima sus ramas, los dos hijos de Madri sus flores y frutos, y Krishna, Brahma y los brahmanas son sus raíces.

110. Pandu, tras conquistar muchos países en virtud de su valor y sabiduría, se retiró a un bosque y compartió su morada con los Rishis.

111. Mientras cazaba atrajo sobre sí un inmenso infortunio, al matar a un venado que estaba con su pareja. El infortunio de Pandu sirvió de advertencia para todos los príncipes de su dinastía mientras vivieron.




112. Sus dos esposas, Kunti y Madri, siguiendo las ordenanzas de los Sastras, acogieron entre sus brazos a seres celestiales, Dharma, Vayu, Sakra y los dos Aswinis, con el fin de evitar que la raza de Pandu se viese abocada a la extinción.

113-114. Después de que estos hijos de los semidioses crecieron bajo el cuidado de sus dos madres en la sociedad de los santos Rishis, en la santa ermita rodeada de bosques sagrados, fueron conducidos por los Rishis a la presencia de Dhritarastra y sus hijos. Ellos, vestidos como brahmacharis, siguieron a los sabios, y como estudiantes que eran, sus cabellos estaban anudados sobre sus cabezas.

115. “Nuestros pupilos” dijeron “son vuestros hijos, hermanos y amigos. Ellos son los Pandavas”. Tras decir esto, se retiraron.

116. Cuando los Kurus vieron a los Pandavas que habían sido presentados ante la asamblea por los Rishis, los mejores entre ellos prorrumpieron en sonoras exclamaciones de júbilo.

117. Algunos, sin embargo, no quisieron reconocerles como hijos de Pandu, en contra de la opinión de los que sí les aceptaban. Algunos argumentaron aduciendo que cómo era posible que fueran los hijos de Pandu, que había muerto hacía tanto tiempo.

118. Sin embargo, desde todas las direcciones se escucharon voces que gritaban “Son bienvenidos. Gracias a la Divina Providencia, vemos ante nosotros a los hijos de Pandu. Que se proclame su bienvenida.

119-120- Una vez cesaron las aclamaciones de la multitud, se escucharon los aplausos de espíritus invisibles, que encontraban eco en todos los rincones del cielo. Cayó sobre los presentes una lluvia de fragantes flores, y resonaron caracolas y tambores. Estas maravillas tuvieron lugar a la llegada de los príncipes.

121. Las exclamaciones de júbilo de los ciudadanos, que expresaban de esta forma su gozo por el feliz acontecimiento, eran tan estruendosas que alcanzaban los cielos.




122. Sin encontrar aprensión por parte de nadie, y sumamente respetados por todas las gentes, los Pandavas vivieron allí, tras estudiar todos los Vedas y otros diversos Sastras.

123. Los principales de la ciudad se sentían sumamente complacidos por la pureza de Yudhisthir, la fuerza de Bhima, la gallardía de Aryuna,

124. La sumisión de Kunti a todos sus superiores, y la humildad de Nakula y Sahadeva. Todos se regocijaban al ser testigos de su heroísmo.

125. Pocos años después, Aryuna, tras llevar a cabo una difícil hazaña con su arco, obtuvo la mano de Draupadi en el Svayambara, ante una gran asamblea de reyes y príncipes.



126. Desde entonces fue muy respetado por todos los hombres como un gran arquero. Semejante al Sol, aparecía en el campo de batalla, y sus enemigos ni siquiera podían mirarle.

127. Derrotó a todos los jefes y potentados de las tribus vecinas, logrando así obtener todo lo necesario para que el rey Yudhisthir pudiera llevar a cabo el gran sacrificio Rajsuya.

128-129. Después de matar al arrogante Yarasandha siguiendo los consejos de Krishna y valiéndose de la fortaleza de Bhima y Aryuna, Yudhisthir adquirió el derecho a celebrar el sacrificio rajsuya, que era rico en provisiones y ofrendas y estaba lleno de meritos trascendentales.

130-132. Duryodhan se presentó en ese sacrificio. Cuando se vio rodeado de la inmensa opulencia de los Pandavas, --las ofrendas, las piedras preciosas, oro y joyas, elefantes y caballos, valiosos tejidos, vestidos y manteles, pieles y mantones, alfombras hechas de piel de Rankava--... Enfermó de envidia y se llenó de ira.

133. Cuando vio la hermosa sala de asambleas que Maya había construido inspirándose en la corte celestial, se sintió sumamente deprimido.

134. Para mortificarle aun más, cuando se encontraba confundido ante ciertas ilusiones arquitectónicas creadas por Maya, Bhima se burló de él en presencia de Vasudev, diciendo que era de bajo nacimiento.

135. Dhritarastra fue informado de que su hijo, a pesar de encontrarse rodeado de diversos objetos de disfrute y riquezas, estaba adelgazando, y estaba pálido y enjuto.

136. Movido por su afecto hacia él, el ciego rey le dio permiso a su hijo para jugar a los dados con los Pandavas. Cuando Krishna supo esto, se enfado muchísimo.

137. Estaba muy disgustado, no obstante, no hizo nada para detener la disputa, y pasó por alto el fatal juego y otras horribles injusticias que tuvieron lugar como consecuencia de éste.

138. A pesar de la presencia de Bhisma, Drona, Vidura y el hijo de Sardwan, Kripa, hizo que los Kshatryas se matasen entre sí en la gran batalla que se avecinaba.

139. Al final de la batalla, Dhritarastra, al escuchar las noticias del éxito de los Pandavas y recordando los votos que habían hecho Duryodhan, Karna y Sakuni,

140. Recapacitó por un momento y se dirigió a Sanyae de la siguiente manera: “Escúchame, Sanyae, escucha todo lo que te voy a decir. Te darás cuenta entonces de que no es apropiado tratarme con menosprecio.

141. Tú eres erudito en los Sastras, eres inteligente, y estás lleno de sabiduría. Nunca me sentí inclinado a la guerra, ni he sentido ningún placer al contemplar la destrucción de mi raza.

142. Para mí no hay diferencia entre mis hijos y los hijos de Pandu.

143. Mis propios hijos eran díscolos, y me odiaban porque yo era viejo y ciego. Mi miserable estado y mi afecto paterno les aburría. Yo era necio e irreflexivo, y la estupidez de Duryodhan no hacía más que crecer.

144. Mi propio hijo fue testigo de la inmensa riqueza de los poderosos hijos de Pandu, y se convirtió en objeto de burla al mostrarse torpe al entrar en la sala de asambleas.



145-146. Él no quería tolerar eso, pero al mismo tiempo era incapaz de conquistar a los Pandavas en el campo de batalla, así que con la ayuda del rey de Gandhara planeó el más injusto de los ardides en un juego de dados, en lugar de intentar obtener fortuna por medio de sus propios esfuerzos.



147. Escucha, Oh, Sanyae, todo lo que ocurrió más tarde y llegó a mi conocimiento. Cuando escuches todo lo que tengo que decir, recordándolo tendrás que admitir que poseo visión profética.

148. Yo no albergaba ninguna esperanza de lograr el éxito por ese camino, Oh, Sanyae, desde que escuché que Aryuna había realizado tantas proezas con su arco, venciendo en el svayamvar y llevándose a la princesa Krishna (Draupadi) en presencia de los reyes y potentados reunidos.

149. No tenía esperanza de lograr el éxito, Oh, Sanyae, desde que escuché que Subhadra, de la raza de los Madhu, había sido raptada por Aryuna, y que se había casado con ella en la ciudad de Dwarka, y que los dos héroes de la raza Vrishni, lejos de enfadarse por ello, fueron a Indraprastha como amigos.

150. No me quedaban esperanzas, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna había satisfecho a Agni ofreciéndole el bosque de Khandava, impidiendo al mismo tiempo con sus flechas celestiales que Indra, el rey de los semidioses, pudiera proteger el bosque haciendo caer la lluvia sobre él.

151. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los cinco Pandavas y su madre Kunti habían escapado de la casa de laca con la ayuda de Vidura.

152. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna había obtenido la mano de Draupadi en el torneo, dando en el blanco con su flecha, y que los bravos Pancalas se habían unido a los Pandavas.

153. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Bhima había matado, con las manos desnudas, al principal de los reyes de la dinastía Maghada, la brillante estrella de todos los kshatryas, Yarasandha.

154. Perdí toda esperanza, oh Sanyae, cuando escuché que los hijos de Pandu habían vencido a todos los jefes y potentados en una campaña general, y que habían celebrado la victoria llevando a cabo el gran sacrificio Rajsuya.

155. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Draupadi, sollozando y llena de aflicción, fue llevada ante la corte con sólo una pieza de ropa para cubrirse, en el momento de su periodo menstrual, y allí fue tratada como si no fuera nadie en este mundo, a pesar de que tenía quien la protegiera.

156. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el malvado y miserable Dushasan intentó desnudarla ante la corte, intentando, sin éxito, despojarla de la única pieza de ropa que la cubría.

157. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yudhisthir había sido despojado de su reino por Saubala (Sakuni) en el juego de dados, y aún así seguía siendo respaldado por sus poderosos hermanos.

158. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los cuatro hermanos de Yudhisthir, llorando de pena, habían seguido a su hermano mayor, tratando por todos los medios de mitigar la aflicción de éste.

159. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yudhisthir había sido acompañado a la selva por Snatakas y santos brahmanas.

160. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna, tras complacer en combate al dios de los dioses, Siva el de los tres ojos, que apareció ante él vestido como un cazador, había obtenido de sus manos el terrible arma Pashupat.

161. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el justo y famoso Aryuna había ascendido a los planetas de los celestiales, obteniendo allí armas divinas de manos de Indra, el rey de los dioses.

162. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna había derrotado a los Kalakeyas y a los Paulamas, que tan orgullosos estaban de las bendiciones que habían recibido de Siva, y que eran inconquistables incluso para los seres celestiales.

163. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna, el castigador de sus enemigos, había ido hasta el reino de Indra para destruir a los Asuras, regresando con éxito.

164. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Bhima y otros hijos de Kunti, acompañados de Vaisravana, habían llegado a ese país que es inaccesible para los hombres.

165. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que mis hijos habían sido hechos prisioneros por los Gandharvas en su expedición a Ghoshayatra, y sólo Aryuna pudo rescatarles.

166. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Dharma, disfrazado de Yaksha se había presentado ante Yudhisthir para hacerle preguntas.

167. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los Pandavas, acompañados de Draupadi, que habían vivido escondidos y disfrazados en el reino de Virata, no pudieron ser descubiertos a pesar de todos los esfuerzos de mis hijos.

168. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna, con una sola cuádriga, había derrotado a todos los principales comandantes de mis ejércitos cuando éstos atacaron el reino de Virata.

169. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el rey de Matsa (Virata) había ofrecido a su virtuosa hija al valeroso Aryuna, el cual la aceptó para su hijo Abhimanyu.

170. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yudhisthir, derrotado en el juego de dados y privado de sus riquezas, exiliado y separado de sus parientes y amigos, había reunido un ejército de siete Akshauhinis.

171. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Vasudev, de la raza de los Madhus, quien cubrió el universo entero con sólo uno de Sus pies, había tomado partido de todo corazón del lado de los Pandavas.

172. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché la declaración de Narada de que Krishna y Aryuna no eran otros que Nara y Narayan, y que habían sido vistos juntos en la región de Brahma.

173. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Krishna, deseoso de garantizar la paz para el bien de la humanidad, se había dirigido como mediador ante los Kurus, pero hubo de retirarse sin lograr el éxito en su misión.

174. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Karna y Duryodhan intentaron convertir a Krishna en su prisionero, y éste había mostrado el universo entero en Sí Mismo.

175. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Kunti recibió consuelo de Krishna cuando ella se acercó a Su cuádriga llorando llena de tristeza.

176. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Vasudev y el hijo de Santanu, Bhisma, eran consejeros de los Pandavas, y que el propio Drona, el hijo de Bharadwaya, les había colmado de bendiciones.

177. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Karna se había retirado del combate diciéndole a Bhisma “yo no lucharé mientras tú estés en el frente”.

178. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Vasudev, Aryuna y el poderoso Gandiva habían combinado sus terribles energías.

179. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Krishna había mostrado todos los mundos en Sí Mismo ante Aryuna cuando éste, lleno de compasión, deseaba renunciar a combatir a los Kurus.

180. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Bhisma, el gran destructor del enemigo, a pesar de haber acabado con diez mil combatientes cada día, no había logrado matar a uno sólo de los héroes Pandavas más notables.

181. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el virtuoso hijo de Ganga, el poderoso Bhisma, había revelado a sus enemigos los medios por los cuales podían matarle, y cómo éstos efectivamente lo derrotaron llenos de júbilo.

182. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna, tras poner a Shikhandin ante él en su cuadriga, había logrado herir al valeroso e inconquistable Bhisma.

183. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que, tras diezmar a los Shomakas, el anciano héroe Bhisma había sido víctima de innumerables heridas y yacía sobre un lecho de flechas.

184. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna, a petición de Bhisma, había disparado una de sus flechas contra la tierra, haciendo brotar agua para saciar la terrible sed del anciano guerrero.

185. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Vayu, Indra y Surya se habían unido en alianza con el fin de garantizar el éxito de los Pandavas, y que incluso las bestias de presa nos amenazaban.

186. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Drona, a pesar de haber desplegado muchas formas de combate, no había logrado matar a ninguno de los héroes Pandavas.

187. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los poderosos Sansaptakas, hábiles combatientes de cuadriga que habían sido designados para matar a Aryuna, fueron masacrados por éste.

188. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el valiente hijo de Subhadra había penetrado él sólo en nuestro vyuha, impenetrable para otros y protegido personalmente por Drona, fuertemente armado.

189. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que nuestros grandes guerreros, incapaces de acabar con Aryuna, habían disfrutado combinando sus fuerzas para acorralar y matar a su joven hijo Abhimanyu.

190. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los Kauravas, cegados por la sangre, gritaban llenos de júbilo celebrando la muerte de Abhimanyu, y que Aryuna había hecho su célebre voto de matar a Saindhava.

191. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna había hecho el voto de matar a Saindhava, y que lo había cumplido en presencia de sus enemigos, a pesar de todos los esfuerzos que éstos habían hecho para protegerle.

192. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Vasudev, al ver fatigados a los caballos de la cuádriga de Aryuna, los había desuncido tranquilamente para darles agua en medio del campo de batalla, y volviéndolos a uncir en la cuádriga, continuó conduciéndola como antes.

193. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aryuna había mantenido a raya a todos los que le acosaban mientras sus caballos abrevaban.

194. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yuyudhan, de la raza de los Vrishnis, había llegado al lugar donde estaban Krishna y Aryuna tras sembrar el caos en el ejército de Drona, sin que nadie pudiera hacer frente a su ataque debido a sus poderosos elefantes.

195. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Karna, tras capturar a Bhima, le había permitido escapar limitándose a lanzarle algunos comentarios despectivos y a tocarle con un extremo de su arco.

196. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Drona, Kritavarma, Kripa, Karna, Ashwathama y Salya no habían podido impedir que Saindhava fuera aniquilado en su presencia.

197. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que, debido a las maquinaciones de Krishna, el arma celestial Sakti, que Indra entregó a Karna, había sido lanzado contra el temible Ghatatkacha de espantoso aspecto.

198. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que en el combate entre Ghatatkacha y Karna, éste había lanzado su Sakti, el arma con la cual sin duda habría logrado matar a Aryuna.

199. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Dhristadyumna, violando todas las leyes de la guerra, había matado a Drona cuando éste se hallaba inconsciente en su carro y, sumido en la depresión, había perdido el deseo de vivir.

200. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Nakula, el hijo de Madri, se había enfrentado al hijo de Drona en combate singular en presencia de ambos ejércitos, demostrando ser igual a él en habilidad.

201. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el hijo de Drona había usado mal el arma Narayana y había fracasado en su intento de destruir a los Pandavas.

202. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que nadie pudo impedir que Bhima se bebiera la sangre de su primo Dushasan.

203. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el valeroso e inconquistable Karna había muerto a manos de Aryuna en esta guerra fratricida, lo cual era un misterio incluso para los semidioses celestiales.

204. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yudhisthir había derrotado al hijo de Drona, a Dushasan y al temible Kritavarma.

205. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Yudhisthir había matado al rey de Madra, el que siempre desafiaba a Krishna.

206. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Saubala (Sakuni), el hombre de los poderes mágicos y la raíz del juego y el fraude, había muerto a manos de Sahadeva.

207. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Duryodhan, agotado y privado de su cuádriga, se había retirado a un lago, tomando refugio en sus aguas.

208. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que los Pandavas, acompañados por Krishna, fueron hasta ese lago y comenzaron a dirigirse al orgulloso Duryodhan en un tono despectivo, sabiendo que él éste era incapaz de tolerar la más mínima afrenta.

209. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que mientras mi hijo Duryodhan combatía con su maza desplegando diversas técnicas de ataque y defensa, Bhima, siguiendo los consejos de Krishna, le hirió rompiendo las reglas del combate con maza.

210. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el hijo de Drona y otros habían matado atrozmente a los Panchalas y a los hijos de Draupadi mientras dormían.

211. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Ashwathama, perseguido por Bhima, había lanzado la más terrible de las armas, Aishika, hiriendo al hijo que Uttara albergaba en su vientre.

212. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que el arma de Ashwathama, el Brahmasira, había sido repelida por Aryuna por medio de otro arma sobre la cual había pronunciado el mantra Sasti, y que Aswathama había tenido que entregar la joya que adornaba su cabeza.

213. Perdí toda esperanza, oh, Sanyae, cuando escuché que Aswathama había sido maldecido por Krishna y por Dwaipayana por herir al niño que Uttara albergaba en su vientre.

214. ¡Ay de mí! Gandhari, mi esposa, es digna de lástima. Ha perdido a todos sus hijos, a sus nietos, a sus padres, a sus hermanos y parientes. Los Pandavas han llevado a cabo la más difícil de las hazañas. Han ganado un reino, y ya no tienen rival alguno.

215. ¡Ay de mí! He oído que en nuestro ejército sólo ha habido diez supervivientes, y siete en el bando de los Pandavas. Once Akshauhinis de Kshatryas se han visto reducidos a cenizas en esta espantosa batalla.

216. La más profunda oscuridad me rodea, y la debilidad me ha vencido. Oh, Suta, la conciencia me abandona, y mi mente está perturbada.

Souti dijo:

217. Lamentando así su destino, Dhritarastra se sentía sobrecogido por la más profunda tristeza, y quedó inconsciente por un tiempo. Al recuperar la conciencia, se dirigió a Sanyae con las siguientes palabras:

Dhritarastra dijo:

218. Después de lo que ha ocurrido, oh, Sanyae, no deseo vivir ni un momento más. No veo qué sentido podría tener continuar con vida.

Souti dijo:

219. Mientras Dhritarastra hablaba y se lamentaba de esta forma, suspirando como una serpiente y desmayándose a cada momento, el sabio hijo de Gavalgana (Sanyae) se dirigió al atribulado rey de la tierra con palabras llenas de sabiduría:

Sanyae dijo:

220. Oh, rey, tú has escuchado de los sabios Narada y Vyasa cómo hombres inmensamente poderosos, llenos de indescriptibles méritos,

221. Nacidos de grandes dinastías reales, colmados de excelsas cualidades, bien versados en el arte del uso de las armas divinas,

222-223. Hombres que, tras conquistar el mundo en guerras justas y llevar a cabo sacrificios con ofrendas apropiadas, obtuvieron inmensa fama en este mundo y finalmente sucumbieron ante la muerte inexorable.

224-227. Te hablo de hombres como Saivya, el valeroso auriga Srinjaya, los grandes conquistadores Suhatra, Rantideva, Kakshivanta, el inmensamente glorioso Damana, Valhaka, Sarjati, Ajita, Nala, Vishyamitra, el destructor de sus enemigos, el poderosísimo Amvarisha, maruta, Manu, Ikshwaku, Goya, Bharat, Parushurama, el hijo de Dasharatha Rama, Sashabindu, Bhagiratha, Krityavirja, Yanameyae, y el bondadoso Yayati, que llevó a cabo sacrificios ayudado por los propios semidioses celestiales y cuyos altares de sacrificio y estacas fronterizas marcaron todas las regiones habitables e inhabitables de la tierra. En la antigüedad, cuando Saivya se sentía abrumado por la pérdida de sus hijos, el sabio entre los semidioses, Narada, le narró la historia de estos veinticuatro reyes.

228-229. Pero aparte de éstos que te he descrito, otros reyes, que eran invencibles combatientes de cuádriga, y que eran incluso más poderosos, nobles de corazón y dotados de todas las buenas cualidades, tuvieron un día que caer en el abrazo de la muerte.

230-236. Puru, Kuru, Yadu, Sura, Bishyagashya, Mahadyuti, Anuha, yuvanashwa, Kakustha, Vikrami, Raghu, Vijaya, Vitihotra, Anga, Bhava, Shweta, Vrihatguru, Ushinara, Shataratha, Kanka, Duliduha, Druma, Dambhodvaba, Para, Vena, Sagara, Sankriti, Nimi, Ajeya, Parashu, Pundra, Sambhu, Devavridha, Anagha, Debabhaya, Supratima, Supratika, Drihadratha, Mahotshaha, Vinitatma, Sukratu, el rey de los Nishadas, Nala, Satyabrata, Santavaya, Sumitra, Subala, Janujangha, Anaranya, Arka, Pryavarattya, Shuchivrata, Balabandru, Niramarda, Kotusringa, Brihatbala, Dhristaketu, Brihatketu, Diptaketu, Niramaya, Abikshita, Chapala, Dhurta, Kritabandhu, Dridhishudhi, Mahapuransambhava, Pratanga, Paraha y Sruti. Estos reyes, y muchos cientos y miles como ellos,

237.238. Extremadamente poderosos y llenos de sabiduría, se encontraron en su día con la muerte igual que les ha ocurrido a tus hijos, viéndose forzados a abandonar inmensas riquezas y exquisitos placeres.

239. Incluso estos grandes hombres, cuyas celestiales cualidades de valor, generosidad, magnanimidad, fe, veracidad, pureza, simplicidad y misericordia han sido descritas en los Puranas por los sagrados bardos de gran erudición, dejaron un día sus vidas.

240-241. Tus hijos eran perversos, envidiosos, llenos de avaricia, de temperamento apasionado y predispuestos al vicio; tú estás bien versado en los sastras, inteligente y sabio; y los hombres cuyo entendimiento sigue los dictados de los Sastras nunca sucumben ante el pesar o el infortunio.

242. Tú eres consciente, oh, Rey de la severidad y de la frivolidad del destino. Recuerda las ansiedades que has sufrido para salvaguardar a tus hijos. Así pues, esta aflicción es impropia de ti. No es digno de ti lamentarte por lo que es inevitable.

243. ¿Quién puede ser tan inteligente como para prever los decretos del destino? Nadie puede ir más allá del sendero que la providencia ha dispuesto para él.

244. La existencia y la no-existencia, el placer y el dolor, vienen y van a su debido tiempo.

245. El Tiempo crea y destruye todas las cosas. Reduce a cenizas a todas las criaturas, y también destruye incluso ese fuego.

246. Todas las cosas buenas y malas que existen en los tres mundos son creadas por el Tiempo. El Tiempo las destruye, y el Tiempo vuelve a crearlas de nuevo.

247. Sólo el Tiempo permanece despierto cuando todo lo demás duerme. Nadie puede superarle. El tiempo pasa por todo lo que existe y nunca se detiene.

248. Sabiendo que todas las cosas, el pasado, el presente y el futuro son la obra del Tiempo, no es apropiado que te dejes abrumar por el pesar.

Souti dijo:

249. El hijo de Gavalgana (Sanyae), reconfortando de esta manera al rey Dhritarastra, que se encontraba sobrecogido por la lamentación a causa de la muerte de sus hijos, devolvió la paz a su mente.

250. El gran Swaipayana compuso un sagrado Upanishada que versa sobre estos hechos, y ha sido publicado ante el mundo por los eruditos y por los sagrados poetas a través de los Puranas.

251. El estudio del Bharat es un acto piadoso de tal magnitud que incluso aquél que lee con reverencia aunque sólo sea una línea de uno de sus versos ve sus pecados reducidos a cenizas.

252. En este Bharat se ha descrito a los Devas, Devarshis y brahmanas, inmaculados y libres de pecado, así como a los Yakshas y a las grandes Nagas.

253. También ha sido descrito a Vasudev, que posee en grado sumo las seis opulencias. El es veraz y justo, puro y santo.

254. Se describe el eterno Brahma, la gran luz verdadera, cuyas grandiosas y divinas hazañas han sido divulgadas por los sabios y eruditos,

255. De quien proviene todo lo manifiesto y todo lo oculto que existe en el universo, con el principio de reproducción y progresión, el nacimiento, la muerte y el renacimiento.

256. También ha sido descrito Aquél que es Adhyatma, que dota de atributos a los cinco elementos, que es indescriptible, y a quien palabras como inmanifiesto u otras no pueden aplicarse,

257. A quien los yogis, consagrados a la meditación y la austeridad, contemplan en sus corazones.

258. El hombre de fe, siempre devoto, consagrado a la práctica de la virtud, se libera de todo pecado al leer este capítulo del Bharat.

259. El creyente que siempre presta oídos a este capítulo introductorio del Bharat desde el mismo principio nunca habrá de enfrentarse a ningún tipo de dificultades en este mundo.

260. El hombre que al amanecer y al atardecer repite cualquier fragmento de esta introducción se libera al instante de los pecados que haya cometido durante el día o la noche.

261. En el cuerpo del Bharat, este capítulo es la Verdad y la ambrosía, tal como la mantequilla entre la cuajada, y el brahmana entre los hombres.

262. Como el Aranyaka entre los Vedas, como el néctar entre las medicinas, tal como el océano es el más grande entre todas las extensiones de agua, como la vaca es la mejor entre los cuadrúpedos,

263. De la misma manera este Bharat es el supremo entre todas las historias. Aquél que hace recitar por un brahmana aunque sea una sola línea de esta narración durante una ceremonia de sradha, ofrece a sus antepasados una ofrenda inagotable de alimentos y bebidas.

264. Los Vedas son explicados con la ayuda de las historias y Puranas.

265. Pero el Veda no se acerca al hombre de poco conocimiento, para evitar que éste lo dañe. Es el hombre erudito que recita este Veda (Bharat) el que se beneficia de ello.

266. Incluso el horrible pecado de matar un embrión es destruido por aquellos que lo leen con reverencia durante la luna llena y durante la luna nueva.

267. En verdad te digo, aquel que lee este capítulo es como si hubiera leído todo el Bharat. El hombre que, con el corazón lleno de reverencia escucha cada día estas sagradas palabras,

268-269. Gana una larga vida, y después de ésta su destino está entre los habitantes del cielo. En el pasado, los devas depositaron los cuatro Vedas en un lado de la balanza y éste Bharat en el otro lado, resultando éste último ser más pesado.

270. Desde entonces, recibió el nombre de Maha-Bharat. Es considerado como superior a los Vedas, tanto en sustancia como en la profundidad de su significado.

271. Recibe el nombre de Maha-Bharat a causa de su grandeza y profundidad. Aquel que entiende su verdadero significado se ve libre de todo pecado.

272. La austeridad es inocente, el estudio no es dañino para nadie, las directrices de los Vedas no son pecado, la adquisición de riqueza por medios honestos no es pecado. Ninguna de estas cosas es pecado. Sin embargo, cuando se abusa de ellas, se convierten en la fuente del pecado.

Así termina el Anukramanika Parva en el Adi Parva del Bendito Mahabharat.


CAPÍTULO 2

PARVA SANGRAHA PARVA


Los Rishis dijeron:

1. Deseamos, oh hijo de Suta, escuchar acerca de todo lo relacionado con ese lugar al que tu denominas Samanta-panchaka.

Souti dijo:

2. Escuchad, oh, brahmanas, las sagradas palabras que voy a pronunciar. Vosotros, que sois los mejores de los hombres, sois dignos de oírlas.

3. Al final de Treta Yuga, cuando comenzaba Dwapara Yuga, el más grande de cuantos jamás esgrimieron armas, Parushuram, impaciente ante los agravios cometidos por los Kshatryas, los aniquiló repetidamente en todo el mundo.

4. El feroz Rama (Parushuram), tras usar su poder con el fin de aniquilar a los Kshatryas, formó cinco lagos de sangre en Samantapanchaka.

5. Hemos escuchado que, cegado por la ira, ofreció oblaciones a sus antepasados en las sangrientas aguas de esos lagos.

6. Allí aparecieron Richika y otros de sus antepasados, diciendo, “Bendito Rama, Oh, hijo de Vrigu, estamos complacidos

7. Con tu piedad filial y con tu fortalezal. Oh, poderoso, bendito seas. Oh, ilustre, pídenos lo que desees.

Rama dijo:

8-9. Si estáis complacidos conmigo, oh, padres, la bendición que imploro es que pueda verme libre del pecado de haber aniquilado a los kshatryas, y que esos lagos que he formado con su sangre lleguen a convertirse en lugares de peregrinaje.

10. Los antepasados respondieron, “será como deseas, pero pacifícate”

11. La región que rodea esos cinco lagos que fueron formados con sangre ha llegado a ser famosa como lugar sagrado desde ese día con el nombre de Samantapanchaka.

12. Los sabios han dicho que todo lugar debe ser conocido por un nombre significativo relacionado con algún evento que lo haya hecho famoso.

13. Al final de Dwpara y al comienzo de Kali, en ese sagrado Samantapanchaka, tuvo lugar una gran batalla entre los Kurus y los Pandavas.

14. En ese sagrada llanura se reunieron dieciocho Akshauhinis de soldados, todos ellos ansiosos de entrar en combate.

15. Oh, brahmanas, todos ellos fueron aniquilados allí mismo. Así se explica su nombre, oh, brahmanas.

16. Os he descrito ese hermoso y sagrado lugar, os he contado todo lo relacionado con él, un lugar famoso en los tres mundos.

Los Rishis dijeron:

17. Deseamos saber, Oh hijo de Suta, todo lo relacionado con los Akshauhini que has mencionado.

18. Dinos el número de caballeros y de infantes, cuádrigas y elefantes que forman un Akshauhini, pues tú sabes todas esas cosas.

Souti dijo:

19. Una cuádriga, un elefante, cinco infantes y tres caballeros forman un Patti.

20. Tres Pattis componen un Senamukha, tres Senamukhas componen un Gulma.

21. Tres Gulmas componen un Gana, tres Ganas un Bahini; tres Bahinis forman un Pritana.

22. Tres Pritanas forman un Chamu, tres Chamus forman un Anikini, y el conjunto de diez Anikinis, según los eruditos, es conocido como un Akshauhini.

23-24. Oh, mejores entre los brahmanas, los matemáticos han calculado que hay veintiún mil ochocientos setenta cuádrigas en un Akshauhini, y el mismo número de elefantes.

25-26. Sabed que el número de infantes asciende a ciento nueve mil trescientos cincuenta, y el número de caballeros es de sesenta y cinco mil seiscientos diez.

27. Este es el número de hombres que forman un Akshauhini.

28. Oh mejores entre los brahmanas, los dieciocho Akshauhinis de ambos bandos estaban compuestos de esta manera.

29. El tiempo los reunió a todos en ese lugar para destruirlos, y los Kauravas fueron la causa aparente.

30. Bhisma, hábil en el uso de las armas, combatió durante diez días. Drona defendió el ejército Kuru durante cinco días.

31-32. El destructor de los soldados enemigos, Karna, luchó durante dos días; Salya durante medio día, y medio día más duró la lucha con mazas entre Bhima y Duryodhan. Al final de ese día, Ashwathama, Kritavarma y Kripa

33. Destruyeron el ejército de Yudhisthir cuando los soldados dormían confiadamente. Oh, Saunaka, la mejor de las narraciones, el Bharat, que está siendo narrado aquí en vuestro sacrificio

34. Fue anteriormente narrado en el sacrificio de Yanameyae por el erudito pupilo de Vyasa. En él se han descrito plenamente la fama y el valor de los reyes del mundo.

35. Hay tres Parvas al comienzo de esta gran obra, llamados Paushya, Paulama y Astika, que contienen muchas maravillosas descripciones expuestas en un maravilloso lenguaje.

36. Lo que la Vairagya (la renunciación) representa para aquellos que anhelan la liberación final, y tal como el yo es la más importante de las cosas que hay que conocer, tal como la vida es lo más preciado entre todas las cosas más queridas,

37. Así ésta es la mejor entre todas las historias y entre todos los Sastras. No hay ni una historia vigente en el mundo que no tenga su raíz en ésta.

38-39. Tal como el cuerpo depende del alimento, tal como el sirviente que desea ser ascendido sirve a un amo bien nacido, así todos los poetas sirven y aprecian este Bharat.

40. Así como las palabras, que constituyen las diversas ramas del conocimiento y de los Vedas, despliegan únicamente vocales y consonantes, así esta excelente historia despliega el más sublime conocimiento.

41. Escuchad el esbozo de los capítulos de esta historia del Bharat, que están llenos de sutiles significados y de lógica, y que están enriquecidos con la sabiduría de los Vedas.

42. El primero recibe el nombre de Anukramanika; el segundo, Parva Sangraha; después les siguen Paulama, Paushya, Astika, Adivansavatarana,

43. Después, el maravilloso y profundo Sambhava, después, Yatugriha-daha, Hairimba,

44. Baka-badha, Caitra-ratha, Panchali-shaimvara Parva,

45. Baibahika Parva, Vidura-agamana y Rajya-lava,

46. Arjuna-vanabasha, Subhadra-harana, Haranya-harika,

47. Khandava-daha, Moya-darsana, Shava Parva, y Mantra Parva,

48. Jarasandha-badha, Dig-bijaya, Rajsuika Parva,

49. Arghyaviharana, Shisupala-badha, Dyuta, Anudyuta Parva,

50. Aranyaka, Kirmira-badha, Aranavigamana,

51. Después Kairati, en el cual se describe la batalla en Aryuna y Siva; a continuación, Indralokavigamana,

52. Luego viene la patética, piadosa y religiosa historia de Nala-upakhyana; después el Thirtha-Yatra del sabio rey de los Kurus.

53. Después, Yatasura-badha, Yaksha-juddha, Nebatkabacha-yuddha, y Ayagara,

54. Markandeya-samshya, y a continuación el Parva que describe el encuentro de Draupadi y Satyavama,

55. Ghoshajatra, Mriga-swapna, Brihidrauniakhyama y Aindra-drumna,

56. Draupadi-harana-Parva, Jaidratha-bemochana, y a continuación la historia de Savitri, que ilustra el amor marital y la castidad;

57. Después de esto, la historia de Rama, después, Kundala-harana Parva,

58. Aranaya, Virata Parva, donde se describe cómo los Pandavas se ocultaron en el exilio, cumpliendo su promesa.

59. A continuación viene el Kichaka-badha, Gogrohana, y después el matrimonio de Abhimanyu con la hija de Virata.

60. Después, el maravilloso Parva Udyoga, y el siguiente es Sanyae-yana

61. Después viene Prajagara, las ansiedades de Dhritarastra; después, Sanatsujata, los misterios de la filosofía.

62. Después, Yansanddhi, la llegada de Sri Krishna. Y entonces, la historia de Malati y la de Galava;

63. A continuación las historias de Savitri, Vamadeva y Vainya; y las historias de Yamadagni y Shodasharajika;

64. La llegada de Sri Krishna a la corte, después, Bibula-Putra-shashana, la reunión de las tropas y la historia de Seta.

65. Después, la disputa del noble Karna, y la marcha de ambos ejércitos hacia el campo de batalla.

66. Después, el Ratharathi-Sankhya Parva, y la llegada del alentador mensajero Uluka;

67. La historia de Amba, y la maravillosa coronación de Bhisma como comandante en jefe de los Kurus;

68. La narración acerca de la creación de Jambu y Bhumi, y la descripción de los continentes;

69. El Bhagavad-gita Parva, el Bhisma-badha, la toma de posesión de Drona como comandante, y la muerte de los Sansaptakas;

70. Abhimanyu-badha, Praligma Parva, Jaidhratha-badha y Ghatatkacha-badha;

71. Después, el Drona-badha, que hace que los cabellos del cuerpo se erizen; el lanzamiento del arma Narayan

72. Después el Karna Parva, seguido por el Sallya Parva. Después, Hrada Prabesha Parva y Gada-yudha;

73. Después Saraswata, y la descripción de Thirtha y Bangsa, después Souptika, que describe la deshonrosa conducta de los Kurus.

74. Después, el terrible Aishika Parva, el Jala-pradana, y el Stribilapa;

75. Después, el Sradha Parva, que describe los ritos funerarios de los Kurus caídos en la batalla, después, el Charvaka-badha.

76. Después, la coronación del sabio Yudhisthir, después, el Griha-prabivaga;

77. Santi Parva, Rajadharmanushashana, Apadharma y Mukshya-dharma;

78. Después viene el Suka prasna-avigamanam, Brahma-prasna-anushashana, el origen de Durvasha, y el coloquio con Maya.

79. Después viene el Anushashana, y la ascensión al cielo del sabio Bhisma.

80. El siguiente es Aswamedha, destructor de todos los pecados, y el Anu-Gita, rebosante de filosofía espiritual.

81. Después, Asramvasha, Putra-darsan, y la llegada de Narada;

82. Después, Mausala, lleno de la descripción de crueles y terribles incidentes, Mahaprasthana, y la ascensión al cielo.

83. Después, el Purana llamado Khila Haribansa, en el cual va incluido el Vishnu Parva, que describe los primeros pasatiempos de Vishnu y la destrucción de Kamsa.

84. El último de ellos es el Vavishya Parva, que contiene profecías. Estos son los cien Parvas, compuestos por el noble y excelso Vyasa.

85. Tras dividirlos en dieciocho Parvas, el hijo de Lomharsana, el descendiente de Suta, los recitó en el bosque de Naimisha;

86. De los cuales los anteriormente mencionados son un compendio. El Adi Parva contiene Paushya, Paulama, Astika, Adivansavatara,

87. Shamvaba; el incendio en la casa de laca, la destrucción de Hirimba y Baka; y Chaitraratha, el Shwayambar de Draupadi;

88. Su matrimonio tras la batalla entre los rivales, la llegada de Vidura, la recuperación del reino,

89. El exilio de Aryuna en la jungla, el rapto de Subhadra, la recepción de la dote, el incendio del bosque Khandava,

90. El encuentro con Maya... –Estos son los contenidos del Adi Parva. El Poushya Parva describe la grandeza de Utanga.

91. En el Paulama Parva encontramos la historia de Vrigu y sus descendientes. Astika contiene la historia de Garuda y todas las Nagas,

92-94. La agitación del océano, el nacimiento de Uchaisrava, y finalmente, la descripción de la dinastía Bharata, tal como fue expuesta en el sacrificio de serpientes del Rey parikshit. Shamvaba Parva trata del nacimiento de varios reyes, sabios y héroes, y del sabio Krishna Dwaipayana, la encarnación parcial de Dios.
95. Los nacimientos de los Daityas, Danavas, poderosos Yakshas, Nagas, Gandharvas y pájaros,

96-97. Y de todas las criaturas, y finalmente del hijo de Sakuntala y Dushmanta en la ermita del sabio Kanwa, Bharata, el nombre por el cual se conoce a sus descendientes,

98. Describe la grandeza de Bhagirathi, y los nacimientos de los Vasus en la casa de Santanu, y su regreso al cielo.

99. Y el nacimiento del poderoso Bhisma, su renuncia al cetro real, su adopción del voto de Brahmacharya,

100. La firmeza de su voto, cómo rescató a Chitrangada, y cómo cuando éste murió, protegió a su hermano menor,

101. Cómo entronizó a Vichitravirya, el nacimiento de Dharma a causa de la maldición de Animandavya,

102. Los nacimientos de Dhritarastra y Pandu como resultado de las bendiciones de Krishna Dwaipayana, y también el nacimiento de los Pandavas,

103. La conspiración de Duryodhan para enviar a los Pandavas a Baranavata, y otros complots de los hijos de Dhritarastra contra los Pandavas,

104. Cómo Vidura, para quien los Pandavas eran tan queridos, se dirigió a Yudhisthir para aconsejarle, usando el lenguaje de los Mlechhas,

105-106. Cómo cavaron un túnel desde la casa de laca, siguiendo los consejos de Vidura; el incendio de la casa de laca, que mató a Purochana y a la mujer cazadora, que dormía también allí con sus cinco hijos; el encuentro de los Pandavas con Hirimba en el bosque,

107. Cómo el poderoso Bhima destruyó a Hirimba; el nacimiento de Ghatatkacha,

108. El encuentro de los Pandavas con Vyasa, y como, siguiendo sus consejos, permanecieron disfrazados en la casa de un brahmana en la aldea de Ekchakra,

109. La destrucción de Baka y el asombro de la gente,

110. Los maravillosos nacimientos de Krishna (Draupadi) y Dristadyumna, cómo escucharon de labios de un brahmana las noticias del svayamvar, y siguiendo las ordenes de Vyasa,

111. Deseosos de obtener la mano de Draupadi, partieron en dirección a Panchala,

112. La victoria de Aryuna sobre Angara-parna a orillas del Bhagirathi, cómo hizo amistad con él, y cómo escuchó de sus labios

113. Las historias de Tapati, Vasistha y Aurva; la llegada de los Pandavas a Panchala;

114. Cómo Aryuna venció en el torneo en la ciudad de Panchala, llevándose consigo a Draupadi en presencia de todos los reyes del mundo,

115. La derrota de Sallya, Karna y todos los iracundos reyes a manos de los poderosos Bhima y Aryuna en la batalla que siguió,

116. El reconocimiento por parte de Rama y Krishna de las grandes hazañas de los hermanos Pandavas,

117. Su llegada a la casa del alfarero donde vivían los hermanos, la aflicción de Drupada ante el hecho de que su hija Draupadi se casase con cinco esposos,

118. La historia de los cinco Indras narrada como consecuencia, el maravilloso y divinamente dispuesto matrimonio de Draupadi,

119. Cómo Vidura fue enviado ante los Pandavas como emisario de los hijos de Dhritarastra, su llegada, su encuentro con Krishna;

120. La vida de los Pandavas en Indraprasta y su gobierno sobre la mitad del Reino, las indicaciones de Narada a los Pandavas de cómo dividirse las horas de compañía de Draupadi;

121-123. Las historias de Sanda y Upasanda; la partida de Aryuna hacia el bosque, cumpliendo su promesa, y cómo encontró a Yudhisthira y a Draupadi cuando entró para coger las armas con el fin de proteger el ganado de un brahmana; el encuentro de Aryuna con Ulupa en su camino.

124. Se describe entonces el nacimiento de Vabruvahana, y los detalles de la visita de Aryuna a muchos lugares de peregrinaje, y cómo liberó a cinco doncellas celestiales,

125. Que se habían convertido en caimanes como consecuencia de la maldición de un Brahmana asceta; el encuentro de Aryuna y Krishna en el sagrado lugar de peregrinaje de Provasha;

126. Cómo Arjuna, con permiso de Krishna, se llevó a Subhadra por la fuerza en su cuadriga mágica, que podía ir a cualquier sitio, según la voluntad de su auriga

127. La partida de Aryuna hacia Indraprastha; el nacimiento del prodigiosamente poderoso Abhimanyu, engendrado en el vientre de Subhadra;

128. El nacimiento de los hijos de Draupadi; el viaje de placer de Aryuna y Krishna a las orillas del Yamuna;

129. Cómo adquirieron el arco celestial Gandiva y el disco; el incendio del bosque Khandava; cómo Maya y la serpiente fueron salvados,

130. Cómo el Rishi Mandapala dio nacimiento a un hijo en el vientre de un pájaro llamado Sharangi. El Adi-parva ha descrito estos diversos temas.

131. El inmensamente poderoso Vyasa ha dividido este Parva en doscientos veintisiete capítulos.

132. Que contienen ocho mil ochocientos ochenta y cuatro slokas.

133. El segundo es el Shaba Parva, que es muy extenso y está lleno de diversos tópicos. Describe cómo los Pandavas construyeron la casa de asambleas, y habla también de sus sirvientes;

134. Narada, que conoce todas las regiones celestiales, describe las cortes de Lokapalas; las preparaciones para el Rajsuya Yagya; la destrucción de Yarasandha;

 135. Cómo Krishna liberó a todas las princesas que Yarasandha mantenía cautivas en Giribraya, su ciudad capital. Y a continuación relató cómo los Pandavas conquistaron el mundo;

136. La llegada de los reyes y potentados con su tributo para el Rayasuya Yagya; la destrucción de Sisupal durante el sacrificio, en relación con la ofrenda de Arghya;

137. La envidia de Duryodhan al contemplar la magnificencia del sacrificio; y cómo Bhima se burló de él ante la gran asamblea.

138. La conspiración del juego de dados; y cómo Yudhistir fue derrotado en el juego por el astuto y hábil Sakuni;

139. Cómo Dhritarastra, haciendo gala de su gran sabiduría, liberó a la afligida Draupadi, quien se hallaba sumida en un océano de aflicción debido a aquel juego de dados;

140. El intento de Duryodhan de inducir a Yudhisthir a continuar jugando;

141. El exilio de Yudhisthir y sus hermanos por el victorioso Duryodhan… Éstos son los temas que se han tratado en el Shava Parva.

142-43. Este Parva está dividido en setenta y ocho capítulos, y contiene, o tú el mejor de los brahmanas, dos mil quinientos siete slokas. A continuación viene el el tercer Parva, llamado Aranya,

144. El cual describe la partida de los Pandavas al bosque, y cómo los ciudadanos siguieron al sabio Yudhisthir;

145-46. Cómo Yudhisthir, siguiendo el consejo de Dhaumya, procedió a la adoración del Sol con el fin de ser bendecido con la capacidad de proveer de alimento a los brahmanas; la creación de alimento por ese medio; la expulsión de Vidura, que fue siempre un bienqueriente de su señor;

147. Cómo Vidura fue a unirse a los Pandavas, quienes le pidieron que regresara con Dhritarastra;

148. La conspiración de Duryodhan, incitado por Karna, para destruir a los errantes Pandavas;

149. Cómo Vyasa, consciente de sus malvadas intenciones, se acercó a Duryodhana para disuadirle; la narración de la historia de Suravi;

150. La llegada de Maitri y sus instrucciones a Dhritarastra; y la maldición que lanzó contra Duryodhan;

151. La muerte de Kirmira a manos de Bhima, la llegada de los Panchalas y los Vrisnis;

152. La llegada de Krishna, que había recibido la noticia de cómo los Pandavas habían sido derrotados injustamente en un juego de dados por Sakuni, y cómo aplacó la ira de Aryuna;

153. Las lamentaciones de Draupadi ante Krishna, y cómo Él la consoló;

154. La narración de la caída de Souva, descrita por el gran Rishi. A continuación se describe la partida de Krishna hacia Dwarka con Subhadra y el hijo de ésta;

155. Cómo Dhristadyumna se llevó consigo a los hijos de Draupadi a Panchala; la entrada de los Pandavas en el hermoso bosque de Dwaita.

156. Narra entonces la conversación entre Bhima, Yudhisthir y Draupadi;

157. La visita del gran Rishi Vyasa a los Pandavas, y su entrega a Yudhisthira del Pratismriti sakti.

158. Describe entonces la partida de Vyasa, el retiro de los Pandavas al bosque de Kamyaka; las andanzas del poderosísimo Aryuna en busca de armas;

159. Su enfrentamiento con Shiva, que se había hecho pasar por un cazador; su encuentro con los Lokapalas, y cómo éstos le entregaron varias armas;

160. Su viaje al reino celestial de Indra, el cual causó una gran ansiedad a Dhritarastra…

161. Relata entonces las lamentaciones de Yudhisthir al encontrarse con el santo y sabio Brihadaswa;

162. Así como la sagrada y patética historia de Nala, que ilustra la incomparable paciencia de Damayanti y el carácter de Nala.

163. Describe también cómo Yudhisthir descubrió los misterios del juego de dados con la ayuda del gran Rishi, y la llegada del gran sabio Lomasha, proveniente de las regiones celestiales donde residía Aryuna;

164. La recepción del Rishi por los Pandavas, almas inmaculadas, y las noticias recibidas de parte de Aryuna;

165. La peregrinación de los Pandavas, a petición de Aryuna, a diversos lugares sagrados, así como los méritos y virtudes adquiridos como consecuencia;

166. La llegada del gran sabio Narada a la sagrada hermita de Pulastha; y su encuentro en ese lugar de peregrinaje con los inmaculados Pandavas.

167. Relata entonces cómo Indra privó a Karna de sus aretes, y la grandeza del sacrificio de Gya;

168. La historia de Agasta, y cómo devoró al Asura Batapi; su conexión con Lopamudra para engendrar descendencia;

169. Cuenta también la historia de Rishwasringa, quien adoptó el ascetismo desde su juventud, y la historia del inmensamente poderoso Rama, el hijo de Yamadagni,

170. Describiendo la muerte de Kartavirya y Haihayas; y la reunión de los Pandavas y los Vrishnis en Provasha, el sagrado lugar de peregrinaje;

171. La historia de Sukanya, y cómo el hijo de Vrigu, Chyavana, hizo que los Aswinas bebieran el jugo soma durante el sacrificio del rey Saryati,

172. Y cómo Chyavana adquirió una juventud perenne. Relata entonces la historia del Rey Mandhata;

173. Y la historia del príncipe Yanta, y cómo el rey Somaja, su padre, le ofreció en sacrificio, aun siendo su único hijo, y a consecuencia de ello obtuvo otros cien.

174. A continuación narra la hermosa historia del halcón y la paloma, y el juicio del rey Shivi por Indra, Agni y Dharma,

175-76. La historia de Astabakra, en la cual se narra el debate entre el gran Rishi y Vandi, el más eminente de los lógicos, hijo de Varuna;

177. La derrota de Vandi y la liberación del Astabakra, el padre del Rishi, quien se hallaba cautivo bajo el océano. La historia de Yavakrita, y la del gran Raiva,

178. La partida de los Pandavas de Gandhamadana, su estancia en la hermita Narayan, y el viaje de bhima a Gandhamadana a pedido de Draupadi;

179. Su encuentro con el hijo de Pavana, el inmensamente poderoso Hanuman, en un bosque de bananas;

180. Su baño en el estanque, y cómo destruyó las flores que allí había, en su empeño por encontrar la aromática flor Nalini; su lucha con poderosos rakshasas

181.Y yakshas, entre los cuales se encontraba Manimana; cómo destruyó el Asura Yata;

182. El encuentro de los Pandavas con el sabio Vrishaparva; su partida hacia la hermita de Arshtishena, y su estancia allí;

183. Cómo Draupadi incitó a Bhima contra los Kurus, y cómo Bhima ascendió al monte Kailash, donde entabló

184. Una feroz batalla con los poderosos Yakshas encabezados por Manimana; el encuentro de los Pandavas con Kuvera… Y a continuación se narra el encuentro con Aryuna, que había obtenido numerosas armas poderosísimas.

185. Relata entonces la batalla en Hirnyaparva entre Aryuna y el gran enemigo de los seres celestiales, Nebatkabacha

186. Y la lucha de Aryuna contra Poulamas y Kalkeyas, que murieron a sus manos;

187. La exposición de armas de Aryuna ante Yudhisthir, y los consejos del gran Rishi Narada.

188. El descenso de los Pandavas desde Gandhamadana; y cómo Bhima se vió capturado por una enorme serpiente de las montañas;

189. Y sólo le liberó después de que Yudhisthir respondiera a sus preguntas

190-91  El regreso de los Pandavas al bosque de Kamyaka; la visita de Krishna; la llegada del Rishi Markandeya

192. La historia de Pritha, el hijo de Vena, narrada por el Rishi, así como la de Saraswathi, y la del Rishi Tarkhya.

193. La historia de Matsa, y otras antiguas historias narradas por Markandeya.

194. A continuación, la historia de Indradyumna y Dhundumara, la historia de la casta esposa, y la historia de Angirasha.

195. Se narra entonces el encuentro de Draupadi con Satwavama, y el regreso de los Pandavas al bosque de Dwaita;

196. La procesión de los terneros, y como los Gandharvas redujeron a Duryodhan al cautiverio, siendo rescatado en el último momento por Aryuna.

197. Cómo Yudhisthir soñó con un ciervo, y el regreso de los Pandavas al bosque de Kamyaka.

198. A continuación, la larga historia de Brihadraunika, así como el relato de la historia de Durvasa.

199-200. El rapto de Draupadi por Yarasandha, en la hermita; cómo Bhima, ligero como el aire, persiguió al malvado, hasta capturarle y raparle la cabeza. Después, la larga historia del Ramayana,

201. En la cual se describe la destrucción de Ravana ante el poder de Rama. La historia de Savitri,

202. Cómo Indra privó a Karna de sus aretes, ofreciéndole a cambio un arma llamada sakti;

203. La historia de Aranya, y los consejos de Dharma a su hijo, y cómo los Pandavas recibieron una bendición y se dirigieron hacia el oeste.

204-206. Todos estos temas se describen en el tercer Parva, llamado Aranyaka. Contiene doscientos sesenta y nueve capítulos, con once mil seiscientos sesenta y cuatro slokas. Después le sigue el extenso Virata Parva.

207. Describe cómo los Pandavas llegaron a la ciudad de Virata, y escondieron sus armas en un árbol Sami que crecía en un crematorio.

208-209. Después se ha relatado su entrada en la ciudad, y cómo permanecieron allí de incógnito, disfrazados; la muerte de Kichaka a manos de Bhima, a causa de su acoso a Draupadi, y los esfuerzos del rey Duryodhan por encontrar a los Pandavas;

210. Cómo envió a sus hábiles espías a todos los rincones, viéndose incapaz de localizar a los Pandavas;

211. El ataque de los Trigartas, con el fin de arrebatar el ganado de Virata, y la feroz batalla subsecuente;

212. Cómo Virata fue capturado por el enemigo, y rescatado por Bhima, que también recuperó el ganado;

213. La captura del ganado de Virata por los guerreros Kurus, y cómo Aryuna se enfrentó a aquel ejército y los derrotó sin ayuda de nadie,

214-215. Recuperando el ganado del rey y haciendo gala de su valor;  la entrega de la mano de la hija de Virata a Abhimanyu, hijo de Aryuna y destructor de los malvados. Estos son los contenidos del extenso cuarto Parva Virata.

216-17. El gran Rishi lo ha compuesto en sesenta y siete capítulos, y contiene dos mil cincuenta slokas.

218. Escucha ahora la descripción del contenido del quinto Parva, llamado Udyoga. Cuando los Pandavas vivían en Upaplavya,

219. Tanto Aryuna como Duryodhan, deseosos de entablar batalla, se dirigieron a Krishna, diciéndole, “Deberías ayudarnos en esta guerra”

220. Después de que Aryuna Y Duryodhan se pronunciaron, Bhagavan Sri Krishna respondió, “Oh mejores entre los hombres, podéis escoger entre tomarme como consejero, aunque no lucharé

221. O bien tomar un Akshauhini de mis tropas.” Ciego a su propio interés, el necio Duryodhan escogió los soldados.

222. Aryuna pidió tener a Krishna junto a él como consejero, aunque éste no lucharía. A continuación se relata la llegada del rey de Madra, deseoso de asistir a los Pandavas.

223. Tras congraciarse con él por medio de regalos, Duryodhan le indujo a garantizarle una bendición, y así, finalmente le pidió su ayuda para vencer en la guerra.

224. Después cuenta cómo Salya fue a visitar a los Pandavas y cómo consoló a Yudhisthira narrándole la victoria de Indra sobre Vitrasura.

225-226. Y cómo los Pandavas enviaron un Purohita a los Kurus. El poderoso Dhritarastra, al escuchar la narración de la historia de la victoria de Madra de labios del Purohita, decidió enviar a su propio purohita, pero finalmente envió a Sanyae a ver a los Pandavas para pedir la paz.

227-228. Dhritarastra escuchó acerca de los Pandavas y sus amigos y aliados, Krishna y otros, de modo que la gran ansiedad que eso le causó le impedía dormir, a pesar de los profundos y sabios consejos de Vidura.

229. A continuación se describen las excelentes verdades espirituales enunciadas por Sanatsujata

230. Ante el angustiado y entristecido rey. El ilustre Sanyae habló a la mañana siguiente ante la corte real

231.  Acerca de la gran amistad que unía a Krishna y Aryuna. Fue entonces cuando el gran Krishna, movido por la compasión y deseoso de que hubiera paz

232. Fue personalmente a Hastinapur, la capital de los Kurus. Se relata entonces cómo la propuesta de paz presentada por Krishna fue rechazada por el príncipe Dhuryodhan.

233. Una oferta pensada para beneficiar a ambas partes. Se narra entonces la historia de Damvodvava

234. Y cómo Matali buscó un novio para su hija, así como la historia del gran Rishi Galava.

235. Y la historia del entrenamiento del hijo de Bidula. Tras ser testigo de la maldad de Duryodhan, Karna y otros,

236. Krishna desplegó Sus poderes yóguicos; se llevó entonces a Karna con él en Su cuádriga y le dio sabios consejos

237. Éste, por orgullo, los rechazó; y entonces Krishna, el castigador de Sus enemigos, dejó Hastinapur y regresó a Upaplavya

238-239. Contándoles a los Pandavas todo lo que había ocurrido. Fue entonces cuando los poderosos Pandavas, tras deliberar juntos apropiadamente, llevaron a cabo todos los preparativos para la guerra.

240. Se describe entonces el movimiento de las tropas –infantería, caballería, elefantes y cuádrigas desde Hastinapur; la revista de las tropas de ambos bandos, y cómo el príncipe Duryodhan envió a Uluka a encontrarse con los Pandavas

241. El día antes de la gran batalla. A continuación se describe el número de cuádrigas de diferentes tipos, y la historia de Amba.

242. Estos son los temas que se han tratado. El quinto Parva del Bharata está lleno de incidentes relacionados con la paz y con la guerra.

243-244. Oh, grandes Rishis, el gran Vyasa ha compuesto este Parva en ciento ochenta y seis capítulos. El número de slokas compuestos por el gran Rishi es de seis mil seiscientos noventa y ocho.

245. A continuación se narra el Bhisma Parva. Sanyae describió ahí la creación del país de Tambu

246. Y  la gran depresión del ejército de Yudhisthira, así como la feroz batalla que hizo temblar la Tierra durante diez días
.
247. La Suprema Personalidad de Dios, Krishna, disipó las agonías del compungido Aryuna ante la perspectiva de tener que enfrentarse a sus familiares, razonando en base a la filosofía de la liberación final.

248-249. También se narra aquí cómo el magnánimo Krishna, al ver las pérdidas infligidas al ejército Pandava, saltó de Su cuádriga a pecho descubierto blandiendo una rueda de carro para matar a Bhisma. En este Parva también se narra cómo Krishna golpeó a Aryuna,

250.  El portador del arco Gandiva, el mejor guerrero en la batalla, entre todos los portadores de armas. También se explica cómo el arquero Aryuna, poniendo ante sí a Shikhandi

251.  Hirió a Bhisma con sus más afiladas flechas, haciéndole caer de su cuádriga, y cómo éste quedó yaciendo sobre un lecho de flechas.

252-254. Este extenso Parva es el sexto del Bharata. Está compuesto de ciento diez y siete capítulos. Sus slokas ascienden a cinco mil ochocientos ochenta y cuatro, hilvanados por Vyasa, el bien versado en los Vedas. Luego nos encontramos con el Drona Parva, lleno de maravillosos incidentes.

255-256. Relata el nombramiento del inmensamente poderoso instructor Drona como comandante del ejército; el voto de capturar a Yudhisthir, para complacer a Duryodhan; la retirada de Aryuna frente a los Sansaptakas;

257. La derrota de majarás Vagadatta, un guerrero comparable a Indra, con su elefante Supralika, y cómo cayó a manos de Aryuna;

258. La muerte del joven héroe Abhimanyu, sólo y desprotegido, a manos de muchos grandes guerreros, entre los que se contaba Jayadhrata;

259. Y tras la muerte de Abhimanyu, cómo Aryuna destruyó siete Akhauhinis de soldados en una gran batalla, y finalmente mató a Jayadhrata,

260. Y cómo tras él, el poderoso bhima y el gran auriga Satyaki, bajo el mando del rey Yudhisthir

261. Se internaron en las filas de los Kauravas, que eran impenetrables incluso para los seres celestiales, y narra también la destrucción del resto de los Sansaptakas.

262-263. En este Drona Parva se describen las muertes de Alambusa, Srutayus, Shomdatti, Birata, el gran auriga Drupada, Ghatotkacha y otros. Lleno de furia por la muerte de Drona en la batalla, Ashwathama

264.  Lanzó su temible arma Earayana. Se narra entonces la historia de Rudra, en relación con el incendio de ciudades.

265. Así como la llegada de Vyasa, y la descripción de la glorias de Partha (Aryuna) y Krishna.

266.  Estos son los temas elaboradamente descritos en el séptimo Parva del Bharata, en el cual resultaron muertos todos los jefes y potentados mencionados.

267-268. El número de capítulos de este Parva se eleva a ciento setenta. El número de slokas compuestos por el gran Rishi, el hijo de Parasara y amo de un inmenso conocimiento, es de ocho mil novecientos.

269.  A continuación viene el más maravilloso Parva, que recibe el nombre de Karna. En él se describe la coronación de Karna como rey de Madra.

270.  Se narra entonces la antigua historia de la muerte de Tripura, y el intercambio de ásperas palabras entre Karna y Salya durante la batalla.

271.  Y la historia del cisne y el cuervo, como una insultante alusión a Karna, así como la muerte de Pandya a manos del ilustre Ashwathama.

272-273. Y la muerte de Dandasen y de Danda, así como el grave riesgo que corrió Yudhisthira al entablar combate singular con Karna, ante todos los guerreros; el enfado entre Yudhisthira y Aryuna;

274-275. Cómo Krishna pacificó a Aryuna, cómo Bhima cumplió su juramento de arrancar el corazón de Dushasan y beberse su sangre, y la muerte de Karna a manos de Aryuna, en combate singular.

276-277. El compilador del Bharata considera este Parva como el octavo. Consta de sesenta y nueve capítulos, y cuatro mil novecientos sesenta y cuatro slokas.

278. A continuación encontraremos el maravilloso Parva que recibe el nombre de Salya. Tras la muerte de todos los grandes guerreros, el rey de Madra se convirtió en el comandante del ejército.

279.  Se describen entonces los sucesivos encuentros de diversos aurigas, así como la muerte del principal de los guerreros del ejército Kuru

280. Y la muerte de Salya a manos de Yudhisthir, y la de Sakuni a manos de Sahadev.

281.  Cuando sólo quedaba una pequeña parte de sus tropas, Duryodhana se retiró a  un lago, y se escondió allí.

282-283. Bhima recibió noticias de ello por un cazador. Se relata entonces cómo Dhuryodhan, siempre incapaz de soportar ni la más mínima afrenta, salió de las profundidades del lago airado por las insultantes palabras de Yudhisthir. Se describe entonces la lucha con mazas entre Bhima y Dhuryodhan,

284. Así como la llegada de Balaram al escenario del combate. También se describe la santidad del río Saraswati.

285-286. El desarrollo de la lucha con mazas, y cómo Bhima rompió los muslos de Duryodhan con un terrible golpe de su su maza. Todo esto ha sido descrito en el maravilloso noveno Parva.

287-288. El número de capítulos de este Parva asciende a cincuenta y nueva, y el número de slokas compuestos por el gran Vyasa, difundiendo la fama de la dinastía Kuru, es de tres mil doscientos veinte.

289-290. Describiré ahora los contenidos del terrible décimo Parva, conocido como Sauptika. A la partida de los Pandavas, el gran auriga Kritavarma, Kripa y el hijo de Drona (Ashwathama) llegaron al atardecer al campo de batalla.

291. Allí encontraron al rey Duryodhan yaciendo por tierra con los muslos rotos y el cuerpo bañado en sangre. El hijo de Drona, gran combatiente de cuádriga, lleno de furia hizo un juramento,

292.  “No me quitaré la armadura hasta matar a todos los Panchalas encabezados por Dhristadyumna, y a los Pandavas junto con sus aliados.”

293. Tras pronunciar estas palabras, los tres guerreros se internaron en el inmenso bosque justo cuando el sol se estaba ocultando tras el horizonte.

294. Mientras descansaban bajo un gran árbol baniano, observaron a un búho matando, uno tras otro, a innumerables cuervos.

295. Viendo esto, Ashwathama, con el corazón lleno de ira recordando la muerte de su padre, tomó la determinación de matar a los Panchalas mientras dormían.

296. Acercándose a la puerta del campamento, vio a un temible Rakshasa, cuya cabeza alcanzaba los propios cielos, haciendo guardia allí.

297. Viendo que el Rakshasa le impedía realizar sus designios, el hijo de Drona rápidamente lo pacificó adorando al Rudra de los tres ojos.

298-300. Entonces, acompañado por Kripa y Kritavarma, entró en el campamento y mató a todos los hijos de Draupadi y a toda la familia de los Panchalas, incluyendo a Dhristadyumna, mientras dormían confiados en sus lechos. Todos perecieron en esa noche fatal, y sólo el gran guerrero Satyaki y los cinco Pandavas escaparon a la matanza, pues se hallaban ausentes de allí por la intervención de Krishna.

301. El auriga de Dhristadyumna trajo a los Pandavas la noticia de la matanza de los Panchalas a manos del hijo de Drona. Draupadi, desolada por la muerte de su padre, su hermano y sus hijos,

302. Se sentó ante sus esposos y decidió ayunar hasta la muerte. Entonces el terrible Bhima, conmovido por las palabras de Draupadi,

303. Decidió complacerla, y rápidamente tomó su maza y corrió en busca del hijo de su maestro.

304. El hijo de Drona, temeroso del invencible Bhima y movido por el destino y por la ira, lanzó un arma celestial diciendo, “¡Que el mundo quede libre de todos los Pandavas!”

305. Krishna neutralizó su maldición diciendo, “Esto no ocurrirá”, y Aryuna detuvo aquel arma usando una de las suyas

306. Al ver las malvadas intenciones de Ashwathama, Dwaipayana le maldijo, siendo a su vez maldecido por él.

307. Los Pandavas arrancaron la joya que adornaba la cabeza de Ashwathama, y con gran placer la presentaron ante la agraviada y triste Draupadi.

308-309. Todos estos temas han sido tratados aquí en éste décimo Sauptika Parva. El gran Vyasa lo compuso en dieciocho capítulos, y el número de slokas compuestos por el gran recitador de las verdades sagradas asciende a ochocientos setenta.

310. El gran Rishi ha unido dos Parvas, el Sauptika y el Aishika, en uno solo. Y a continuación nos encontramos con el más dramático de todos, que recibe el nombre de Stri.

311-313. Entonces el gran sabio Dhritarastra, afligido por la pérdida de sus hijos y deseoso de venganza, destrozó una estatua de hierro diestramente colocada ante él por Krishna para sustituir a Bhima. Vidura entonces consoló al gran rey disipando sus apegos mundanos por medio de razonamientos orientados a la búsqueda de la liberación final del cautiverio material.

314. A continuación se describe el viaje de Dhritarastra, acompañado de las damas de su casa, hasta el campo de batalla,

315. Y los sentidos lamentos de las esposas de los héroes, así como la ira de Gandhari y Dhritarastra, y su desvanecimiento.

316. Entonces las damas vieron a aquellos héroes –sus hijos, hermanos y padres- masacrados, yaciendo exánimes en el campo de batalla.

317. Krishna apaciguó la ira de Gandhari, que se encontraba inmensamente afligida por la muerte de sus hijos y nietos.

318. Y cómo el sabio monarca Yudhisthir, el mejor de los hombres virtuosos, procedió a llevar a cabo los apropiados ritos de cremación para los reyes .

319. En el momento en que se llevaba a cabo la ofrenda de agua a los príncipes fallecidos, Kunti reconoció a Karna como su hijo, nacido en secreto.

320. Todo esto ha sido descrito por el gran Rishi Vyasa en el dramático undécimo Parva.

321-322. Su atenta lectura conmoverá todos los corazones, y arrancará lágrimas de todos los ojos. Contiene veintisiete capítulos, compuestos por setecientos setenta y cinco.

323. A continuación, nos encontramos con el Santi Parva, el duodécimo, que incrementa el entendimiento. En el se relata el abatimiento de Yudhisthir

324-325. Tras aniquilar a sus padres, hermanos, hijos, tíos maternos y familiares de su esposa. Se relata como Bhisma, postrado en su lecho de flechas, enunció diversos sistemas de leyes y deberes apropiados para el estudio por parte de reyes que desean adquirir conocimiento.

326. Este Parva explica los deberes relativos a emergencias, con indicaciones detalladas respecto al momento y las razones. Si una persona los entiende, alcanza la consumación del conocimiento. También se discuten elaboradamente los misterios de la liberación final.

327.  Éste duodécimo Parva, el favorito de los sabios, contiene trescientos treinta y nueve capítulos.

328-329. Oh, Rishis, el sabio hijo de Parasara ha elaborado este Parva en catorce mil setecientos treinta y dos slokas. A continuación, encontraréis el excelente Anushashana Parva.

330. El rey de los Kurus, Yudhisthir, recibió consuelo la exposición de los deberes de labios del hijo de Bhagirathi, Bhisma.

331.  Se tratan en detalle las reglas del Dharma y Artha, las diversas reglas de caridad, y los méritos derivados de ellas;

332.  Los diferentes méritos inherentes a la caridad en función de los beneficiarios de ella; las reglas para vivir, las ceremonias de los deberes individuales,  y la regla suprema en relación con los regalos entregados en caridad.

333. Este Parva describe los grandes méritos de los brahmanas y las vacas, y revela los deberes a ejecutar en función del momento y el lugar.

334. Todos estos excelentes temas han sido tratados en este Anushashana Parva, ilustrados con diversos incidentes. También describe el ascenso de Bhisma al Cielo.

335. Contiene ciento cuarenta y seis capítulos.

336.  El número de slokas asciende a ocho mil. El siguiente es el decimocuarto Parva, que recibe el nombre de Ashwamedhika.

337.  Relata la hermosa historia de Samvasta y Marutta; los descubrimientos de tesoros por parte de los Pandavas, y el nacimiento de Parikshit.

338.  Que fue abrasado por el arma de Ashwathama y se halló al borde de la muerte, pero fue revivido por Krishna; el viaje de Aryuna siguiendo al caballo de sacrificio que vagaba al azar

339. Y su lucha con varios reyes que, iracundos, intentaron capturar al caballo; el encuentro de Aryua con el hijo de Chitrangada,

340. Y el gran riesgo que asumió en su lucha con Vabruvahana; así como la historia de la mangosta en el sacrificio de caballo,  Ashwamedha Yagya.

341. Así es descrito el maravilloso Parva que recibe el nombre de Ashwamedhika, y consta de ciento tres capítulos.

342.  El número de slokas compuesto por el gran sabio Rishi asciende a tres mil trescientos veinte.

343-345. A continuación, nos encontramos con el quincuagésimo Parva, llamado Asramvasika, en el cual, abdicando del reino y acompañado por Gandhari y Vidura, el rey Dhritarashtra se retira al bosque. Viendo esto, la virtuosa Pritha (Kunti), ocupada siempre en servir a sus superiores, dejó el reino de sus hijos para seguir a la anciana pareja.

346. Ahí se describe el maravilloso encuentro del rey Dhritarashtra, en virtud del favor de Vyasa, con los espíritus de sus hijos, nietos, y otros príncipes muertos, volviendo éstos del otro mundo.

347. El anciano monarca se libró entonces de su tristeza y adquirió con su esposa el más elevado fruto de sus actos meritorios, así como Vidura, que alcanzó la más elevada perfección, tras haber recorrido la senda de la virtud durante toda su vida.

348. También Sanyae, el erudito y sabio hijo de Gavalgana, alcanzó la perfección suprema. Se relata entonces el encuentro del justo rey Yudhisthir con Narada.

349. Yudhisthir escuchó de sus labios acerca de la destrucción de la raza de los Vrishnis. Así es descrito éste maravilloso Parva, que recibe el nombre de Asramvasika.

350-351. Está constituido por cuarenta y dos capítulos, y el número de slokas compuestos por el gran Rishi, erudito en la verdad, asciende a mil quinientos seis. A continuación, se narra el terrible Mausala Parva.

352-353. En él se relata cómo debido a la maldición de un brahmana, viéndose privados de la razón por el alcohol y empujados por el destino, los herederos de la raza de los Vrishnis, aquellos tigres entre los hombres, cuyos cuerpos estaban llenos de las cicatrices de innumerables batallas, se mataron entre sí a orillas del océano de agua salada, golpeándose mutuamente con hierbas Eraka que en sus manos se habían convertido en mortales rayos.

354.  Balaram y Krishna, tras causar el exterminio de Su raza y habiendo llegado Su hora, no se pusieron por encima de la influencia del Tiempo que todo lo destruye.

355.  Se describe entonces la llegada de Aryuna, el mejor de los hombres, a Dwarka, y su tristeza y aflicción al ver la ahora desamparada ciudad de los Vrishnis.

356. Llevando a cabo los ritos funerarios de su tío materno Vasudeva, cabeza de la dinastía Yadu, vio a los héroes Yadus que yacían muertos allí donde habían estado bebiendo.

357. Llevó entonces a cabo las ceremonias de cremación de los ilustres Krishna y Balaram, así como las de los otros principales miembros de la raza de los Yadus.

358. Se describe entonces el viaje de Aryuna desde Dwarka con las mujeres y los niños, los viejos y los decrépitos, -lo que quedaba de la raza de los Yadus-, se encontró por el camino con una gran calamidad, y fue testigo además del fracaso de su arco Gandiva

359. Y de la pérdida de poder de sus armas celestiales. Viendo que así era imposible proteger a las damas de los Yadus

360.  Y hundido en el desaliento, se dirigió a Yudhisthir por consejo de Vyasa, y le solicitó el permiso para adoptar una vida de ascetismo.

361-362. Así he descrito el decimosexto Parva, que recibe el nombre de Mausala Parva. Consta de ocho capítulos, y el número de slokas compuestos por el virtuoso y erudito Vyasa es de trescientos veinte. El siguiente es Mahaprasthanika, el decimo séptimo Parva.

363. Relata cómo los mejores entre los hombres, los Pandavas, abdicando de su reino, partieron junto con Draupadi en su gran viaje (mahaprasthana)

364. Y se encontraron con Agni al llegar al océano de las aguas rojas. A pedido de Agni, el gran alma Aryuna,

365-366. Tras adorarle debidamente, le devolvió el gran arco celestial, Gandiva. Yudhisthira continuó su viaje, y no miró atrás cuando sus hermanos, así como Draupadi, fueron cayendo muertos, uno tras otro. Así lo explica el decimoséptimo Parva, llamado Mahaprasthanika.

367.  Está formado por tres capítulos, y el número de slokas, compuestos por el omnisciente Vyasa, es de trescientos veinte.

368.  Habéis de saber que el siguiente Parva, que recibe el nombre de Sarga, está lleno de temas celestiales, y en él se relata como la cuádriga celestial vino a recoger a Yudhisthir.

369-370  Él sin embargo declinó ascender al Cielo sin el perro que le acompañaba. Viendo la determinación con la que el ilustre Yudhisthir se adhería a la virtud, Dharma abandonó la forma que había tomado como perro, mostrándose ante el rey en su forma original. Entonces Yudhisthir, alcanzando las regiones celestiales, sintió gran dolor

371. Pues el mensajero celestial le mostró el infierno, donde el virtuoso rey escuchó las conmovedoras lamentaciones de sus hermanos,

372. Mientras sufrían en esa región por las leyes de Yama. Esto fue mostrado a Yudhisthir por Indra y Dharma.

373.  Entonces Yudhisthir, tras bañarse en el celestial Ganga, abandonó su cuerpo humano y alcanzó el estado que le acreditaban sus meritorios actos.

374. Vivió lleno de felicidad, honrado por Indra y los seres celestiales. Este es el decimoctavo Parva narrado por el ilustre Vyasa.

375-376. Consta de cinco capítulos, oh, Rishis!, compuestos por doscientos nueve slokas dictados por el gran Vyasa. Estos son los contenidos de los dieciocho Parvas.

377-378. En los apéndices (khila) se encuentran el Harivansa y el Vavishya. El número de slokas contenidos en el Harivansa es de doce mil. Estos son los contenidos de los capítulos llamados Parva Sangraha en el Bharata.

Sauti dijo:

379. Dieciocho Akshauhinis de soldados se reunieron para combatir, y la batalla duró dieciocho días.

380. Aquel que es erudito en los cuatro Vedas con todos los Angas y Upanishads, pero no conoce esta historia, no puede ser considerado sabio.

381. El inteligentísimo Vyasa ha elaborado esto como un tratado sobre Dharma, Artha y Kama.

382. Aquellos que lo han escuchado, no pueden prestar atención a otras historias, tal como los que han escuchado la dulce voz del pájaro Kakila ya no pueden apreciar el áspero graznido de los cuervos.

383. Tal como los tres mundos se han formado de los cinco elementos, la inspiración de los poetas procede de éste excelente trabajo.

384. ¡Oh, brahmanas! Tal como cuatro tipos de criaturas dependen del aire para su subsistencia, así todos los Puranas dependen de ésta historia.

385. Tal como todos los sentidos dependen del maravilloso trabajo de la mente, todos los actos y cualidades morales sublimes dependen de esta obra.

386. Tal como el cuerpo depende de la comida que se ingiere, todas las historias del mundo dependen de ésta.

387. Tal como los sirvientes, deseosos de ser los preferidos, dependen de sus nobles amos, todos los poetas dependen de éste Bharata.

388. Tal como el bendito Grihastha Asram (la vida doméstica) no puede ser superado por los otros Asramas, así mismo ningún poeta puede superar a éste poema.

389. ¡Oh, Rishis, abandonad la inacción! Permitid que vuestros corazones se establezcan en la virtud, pues la virtud es el único amigo en el otro mundo. Ni siquiera el más inteligente de los hombres puede preservar su riqueza y sus mujeres por mucho que las acaricie. Esas cosas no están hechas para durar.

390. El Bharata, que emana de los labios de Dwaipayana, es incomparable, es sagrado, es la virtud misma. Destruye los pecados, y produce méritos piadosos. ¿Qué necesidad tiene aquél que lo escucha cuando es recitado de bañarse en el sagrado lago Pushkar!

391. Cualquier pecado que un brahmana cometa durante el día es purgado si lee el Bharata al atardecer.

392. Cualquier pecado que cometa durante la noche, en su mente, con sus palabras, o con sus obras, será purgado si lee el Bharat con las primeras luces del día.

393. Aquél que escucha diariamente las sagradas historias del Bharata obtiene igual mérito que aquél que dona cien vacas con sus cuernos engastados en oro y plata a un brahmana erudito en los Vedas y otras ciencias.

394. Tal como el ancho océano puede ser cruzado fácilmente por hombres provistos de barcos, esta extensa historia de gran excelencia y profundo significado puede ser entendida con la ayuda de éste capítulo, que recibe el nombre de Parva-Sangraha.

Así termina el segundo capítulo del Parva Sangraha en el Adi Parva del bendito Mahabharata.




CAPÍTULO III


(PAUSHRA PARVA)


Souti dijo:

1. El hijo de Pariksit, Yanameyae, en compañía de sus hermanos, asistía a su prolongado sacrificio, celebrado en el campo de Kurukshetra

2. Los nombres de sus hermanos eran Srutasena, Ugrasena, y Bhimasena. Mientras permanecían sentados ante el fuego de sacrificio, llegó el hijo de Sarama (La bruja celestial)

3. Éste, al ser atacado por los hermanos de Yanameyae, huyó corriendo hasta su madre, llorando de dolor.

4. Su madre, al verle sollozar lastimeramente, le preguntó: “¿Por qué lloras así? ¿Quién te ha golpeado?

5. A lo que él respondió: “He sido apaleado por los hermanos de Yanameyae”.

6. Entonces su madre dijo, “debes haber cometido alguna falta, y por eso te han golpeado”.

7. Él respondió “No cometí ninguna falta, no me bebí el ghee (la mantequilla clarificada) del sacrificio, ni siquiera lo miré”.

8. Escuchando esto, su madre, muy entristecida por la aflicción de su hijo, se dirigió al lugar donde Yanameyae y sus hermanos celebraban su prolongado sacrificio.

9. Llena de ira, se dirigió a Yanameyae de la siguiente manera: “Mi hijo no ha cometido ninguna ofensa. No se bebió el ghee del sacrificio, ni tan siquiera lo miró. Así pues, ¿por qué le habéis golpeado?

10. Ellos no respondieron ni una palabra, y ante esto, ella dijo: “Así como habéis golpeado a mi hijo, que no había cometido falta alguna, de la misma manera la desgracia caerá sobre vosotros cuando menos lo esperéis”.

11. Yanameyae, viéndose así maldito por la bruja celestial, Sarama, se sentía muy alarmado y abatido.

12. Tras finalizar el sacrificio, regresó a Hastinapur y se enfrentó a grandes dificultades tratando de encontrar un sacerdote que fuera capaz de neutralizar el efecto de la maldición absolviéndole de su pecado.

13. Cuando Yanameyae, el hijo de Pariksit, salió de caza, encontró en un rincón de sus dominios una santa ermita.

14. Allí residía un rishi llamado Srutasrava, que tenía un hijo, llamado Somsrava, el cual estaba intensamente consagrado a austeras penitencias.

15. Deseoso de convertir al hijo del Rishi en su sacerdote, Yanameyae

16. Le saludó diciendo, “Oh, Bhagavan (poseedor de las seis opulencias), deja que tu hijo sea mi sacerdote”

17. El Rishi respondió, “Oh, Yanameyae, mi hijo es versado en el estudio de los Vedas, consagrado al ascetismo, y está lleno de devoción. Él nació del vientre de una serpiente que había tragado mi flujo vital.

18. Él es capaz de liberarte de cualquier pecado, a excepción de las ofensas que hayas podido cometer contra Mahadeva.

19. Sin embargo, el tiene un hábito peculiar: Otorgará a cualquier brahmana cualquier cosa que éste le pida. Si estás dispuesto a permitirle hacer eso, puedes llevarle contigo”.

20. Yanameyae respondió, “será como tú dispongas”,

21. Y aceptándole como su purohita (sacerdote), regresó a su capital, dirigiéndose a sus hermanos de la siguiente manera: “He escogido a este hombre como mi sacerdote. Debéis obedecer sus órdenes sin cuestionarlas”.

22. Los hermanos aceptaron lo que se les pedía. Tras dar estas instrucciones a sus hermanos, Yanameyae se dirigió hacia Takshyashila y conquistó aquél país, poniéndolo bajo su autoridad.

23. En aquel tiempo había un Rishi cuyo nombre era Ayuda-Dhoumya. Tenía tres discípulos, cuyos nombres eran Upamanya, Aruni, y Veda.

24. Un día, el Rishi le pidió a uno de sus discípulos, Aruni de Panchala, que fuera a cerrar una brecha en la vaguada que cruzaba su campo.

25. Al recibir esta orden de su preceptor, Aruni de Panchala fue hacia aquél lugar, pero se vio incapaz de cerrar la brecha y detener la salida del agua.

26. Se sentía muy afligido al no poder cumplir la orden de su preceptor, pero finalmente vislumbró un medio de poder llevarlo a cabo, y se dijo, “lo haré así”

27. Entró en la brecha, y con su propio cuerpo detuvo la salida del agua.

28. Algún tiempo después, el preceptor, Ayuda-Dhoumya inquirió a sus otros discípulos por el paradero de Aruni de Panchala.

29. Ellos respondieron, “Señor, tú le enviaste a cerrar la brecha en el curso de agua que cruza el campo”. Dhoumya, al recordar esto, les dijo a sus pupilos, “vamos a ese lugar”.

30. Y al llegar allí, gritó, “Oh, Aruni de Panchala”, ¿dónde estás? Ven aquí, hijo mío”.

31. Al escuchar la voz de su preceptor, Aruni de Panchala salió rápidamente del curso de agua y se puso ante él.

32. Dirigiéndose a su preceptor Aruni dijo, “Estaba en la brecha del curso de agua. Al ser incapaz de detener la salida de agua que inundaba tu campo, entré yo mismo en la brecha para impedir que el agua siguiera escapando. Sólo cuando he oído tu voz he salido, permitiendo que el agua continúe saliendo. Te saludo, gran maestro, dime qué he de hacer ahora.

33. El preceptor respondió, “puesto que al salir de la zanja has abierto el curso de agua, de ahora en adelante serás conocido como Uddalaka, en señal del favor de tu preceptor.

34. Y puesto que me has obedecido, obtendrás buena fortuna,

35. Y todos los Vedas, así como los Dharmasastras, brillarán en ti.

36. Habiendo recibido estas bendiciones de su preceptor, Aruni regresó al país que añoraba. El nombre de otro de los discípulos de Ayuda Dhoumya era Upamanyu.

37. A él su preceptor le pidió, “ve, hijo mío, y cuida de mi ganado”

38. Cumpliendo las ordenes de su preceptor, fue a pastorear las vacas. Tras cuidar de ellas todo el día, al atardecer volvió a la casa de su preceptor, se puso ante él y le saludó respetuosamente.

39. Su preceptor, al verle gozando de excelente salud, le dijo, “Upamanyu, hijo mío, ¿por qué medios te sustentas? Estás extremadamente gordo”

40. Él respondió a su preceptor, “me sustento mendigando”

41. El preceptor le dijo: “No deberías adueñarte de lo que mendigas sin ofrecérmelo antes a mí”. Al oír esto, Upamanyu fue y le ofreció a su preceptor todo lo que había obtenido mendigando.

42. Y el preceptor tomó todo lo que tenía. Upamanyu, tratado así, fue a pastorear las vacas. Y tras cuidar de ellas todo el día, regresó por la tarde a la casa de su preceptor, se presentó ante él y le saludó respetuosamente.

43. El preceptor, viéndole tan gordo como antes, dijo, “Upamanyu, hijo mío, yo tomé todo lo que habías obtenido en forma de limosnas, sin dejarte nada. ¿Cómo entonces te las ingenias para continuar sustentándote?

44. Upamanyu respondió a su preceptor, “Señor, tras entregarte todo lo que obtengo mendigando, salgo a mendigar por segunda vez para sustentarme a mí mismo”.

45. A esto el preceptor respondió, “Esta no es la forma en que deberías obedecer a tu preceptor. Mermas el sustento de otros que se mantienen mendigando. Obrando así para obtener tu sustento has demostrado ser codicioso.

46. Aceptando las palabras de su preceptor, Upamanyu fue de nuevo a pastorear las vacas. Tras hacerlo, se presentó ante su preceptor y le saludó respetuosamente.

47. El preceptor vio que aún estaba gordo y le dijo, “Upamanyu, hijo mío, yo he tomado todo lo que obtienes mendigando, y ahora ya no sales a mendigar por segunda vez. ¿Cómo te las ingenias ahora para sustentarte?

48. Upamanyu respondió, “Señor, ahora me sustento con la leche de esas vacas”. Al escuchar esto el preceptor dijo, “No es apropiado que te bebas la leche sin mi consentimiento”.

49. Upamanyu asintió y fue a pastorear las vacas. Tras hacerlo, regresó ante su preceptor y le saludó respetuosamente.

50. El preceptor pudo ver que aún estaba gordo, y preguntó, “Upamanyu, hijo mío, tú no te sustentas con limosnas, ni mendigas por segunda vez, ni bebes la leche de mis vacas, pero aun así continúas estando gordo, ¿Cómo te sustentas ahora?

51. Upamanyu dijo, “Ahora me bebo la espuma que los terneros dejan caer cuando se amamantan con  la leche de sus madres”.

52. El preceptor respondió, “Esos generosos terneros, por su bondad hacia ti, dejan caer una gran cantidad de espuma. Tú no deberías impedir que se alimentasen a su entera satisfacción. Has de saber que no es apropiado que te alimentes de esa espuma”. Upamanyu asintió y fue a pastorear las vacas.

53-54. Y restringido por su preceptor, no se alimentaba con lo que obtenía mendigando, ni bebía la leche de las vacas, ni probaba la espuma, así pues, no tenía nada que comer. Un día, oprimido por el hambre, entró en un bosque y comió las hojas del árbol Arka (Asclepias gigantea). Sus ojos fueron afectados por las cualidades picantes, acres, crudas y salinas de las hojas, y se quedó ciego. Y mientras se arrastraba sin rumbo en esa condición, cayó en un profundo pozo.

55. Al ver que no regresaba aún después de que el Sol se había ocultado tras las montañas de occidente, el preceptor lo comunicó a sus demás discípulos, y éstos respondieron que Upamanyu había ido a pastorear las vacas.

56. A esto el preceptor dijo, “Upamanyu está disgustado debido a que se le ha restringido todo. Por eso está retrasándose. Vamos a buscarle”. Tras decir esto, entró con sus pupilos en el bosque y comenzó a llamar a su discípulo, “Oh, Upamanyu, ¿dónde estás? Hijo mío, ven aquí”.

57. Al escuchar la voz de su preceptor, Upamanyu respondió, “He caído en este pozo”. El preceptor le preguntó, “¿Cómo has caído ahí?”

58. Upamanyu respondió, “Me he quedado ciego al comer las hojas del árbol Arka, y así es como he caído en este pozo”.

59. A esto el preceptor contestó, “Adora a los gemelos Aswinis, los médicos de los semidioses, y ellos te devolverán la vista”. Al escuchar esto, Upamanyu comenzó a adorar a los gemelos Aswinis recitando las siguientes palabras del Rig Veda.

60-70. “Vosotros existíais antes de la creación, vosotros, que sois los primeros seres nacidos, os habéis desplegado en este maravilloso universo formado por los cinco elementos. Sois infinitos, sois el curso mismo de la naturaleza, y el Alma inteligente omnipresente en todo. Yo deseo alcanzaros con la ayuda del conocimiento derivado de la recepción auditiva y la meditación. Sois pájaros de hermosas plumas posados en el cuerpo, que es comparable a un árbol. Vosotros estáis libres de las limitaciones comunes de toda alma condicionada, y sois incomparables. A través de vuestro espíritu, que está presente en todo lo creado, sois omnipresentes en todo el universo. Sois águilas doradas, y sois la esencia en la cual todas las cosas se desvanecen. Estáis libres del error y sois inmunes a la deterioración. Vuestros picos jamás hieren a nadie injustamente y emergéis victoriosos en todos los combates. Ciertamente, prevalecéis por encima del Tiempo. Habiendo creado el Sol, tejéis las maravillosas de la noche y el día usando cordones blancos y negros. Con esa tela así tejida habéis establecido dos cursos de actividades correspondientes respectivamente a los devas y a los antepasados. Liberáis al pájaro de la vida, que había sido capturado por el tiempo representado por el alma infinita, para que pueda lograr una gran felicidad. Aquellos que son ignorantes a causa de la ilusión creada por sus sentidos, piensan que vosotros, que sois independientes de los atributos materiales, estáis dotados de forma. Trescientas sesenta vacas representadas por trescientos sesenta días producen un ternero, que es un año. Ese ternero es el creador y destructor de todo. Los buscadores de la verdad, siguiendo diferentes caminos, ordeñan con su ayuda la leche del verdadero conocimiento. Vosotros, los Aswinis, sois los creadores de ese ternero. El año no es sino el eje de una rueda formada con setecientos veinte radios que representan la misma cantidad de días y noches. La circunferencia de esta rueda representada por los doce meses no tiene fin. Esta rueda está llena de engaños y no conoce la deterioración. Afecta a todas las criaturas de éste y de otros mundos. Esta rueda del tiempo es puesta en movimiento por vosotros, los Aswinis.
La rueda del Tiempo que representa el año tiene un eje, que representa las seis estaciones. Doce son los radios unidos a ese eje, y representan los doce signos zodiacales. Esta rueda del Tiempo manifiesta los frutos de los actos de todos. Las deidades regentes del tiempo moran en esa rueda. Sujeto como estoy a esta dolorosa influencia, oh, Aswinis, liberadme de esa rueda del Tiempo. Vosotros sois este universo formado de cinco elementos. Vosotros sois los objetos disfrutables en éste y en el otro mundo. ¡Otorgadme la independencia de los cinco elementos! Aunque sois el Brahman Supremo, os movéis sobre la Tierra tomando forma y disfrutáis de los placeres otorgados por los sentidos.
Al principio de todo, creasteis los diez puntos cardinales del universo. A continuación, el Sol y la bóveda celeste. Los Rishis, de acuerdo al curso del Sol, llevan a cabo sus sacrificios, y los semidioses y los hombres, en función de lo dispuesto para ellos, también llevan a cabo sus sacrificios y disfrutan de los resultados de tales actos. Mezclando los tres colores, habéis producido todos los objetos visibles. De esos objetos ha brotado el Universo, en el cual los seres celestiales, los hombres, y todas las criaturas dotadas de vida se consagran a sus respectivas ocupaciones. Oh, Aswinis, yo os ofrezco mi adoración, como adoro al cielo, que es vuestra obra de arte. Vosotros disponéis cuáles son los frutos de todos los actos, e incluso los semidioses quedan sujetos a esto. Vosotros mismos, sin embargo, sois libres de los frutos de vuestras acciones.
Vosotros sois los padres de todos. Vosotros sois los varones y hembras que ingerís el alimento que más tarde se transforma en flujo vital y en sangre, y tomáis la forma del recién nacido que bebe la leche de los pechos de su madre. ¿Oh, Aswinis, restauradme la vista para proteger mi vida!

71. Cuando Upamanyu adoró así a los dos Aswinis, ellos aparecieron, diciendo, “Estamos complacidos con tu devoción. He aquí un pastel para ti. Toma, cómelo”.

72. Upamanyu dijo, “Oh, Aswinis, vuestras palabras siempre son veraces. Pero no puedo tomar este pastel sin antes ofrecerlo a mi preceptor”.

73. Los Aswinis dijeron, “Tu preceptor también nos invocó en una ocasión, le ofrecimos un pastel, y él se lo comió sin ofrecérselo a su propio maestro. Haz lo mismo que él”.

74. Upamanyu dijo: “Oh, Aswinis, imploro vuestro perdón. No puedo tomar este pastel sin ofrecérselo antes a mi preceptor.

75.  Los Aswinis dijeron, “Estamos complacidos con esta devoción que profesas hacia tu preceptor. Los dientes de tu maestro son de negro hierro, los tuyos serán de oro. Tu visión te será restaurada y gozarás de buena fortuna”.

76. Bendecido así por los Aswinis, Upamanyu recuperó la vista. Se dirigió entonces a su preceptor, le saludó y le contó lo ocurrido. Su preceptor estaba muy complacido con él, y le aseguró que obtendría una inmensa prosperidad, tal como habían dicho los Aswinis.

77. Todos los Vedas brillarán en él, así como todos los Dharma Sastras. Éstas fueron las pruebas que Upamanyu tuvo que superar.

78. Ayuda Dhaumya tenía otro discípulo, cuyo nombre era Veda. Un día, su preceptor se dirigió a él de la siguiente manera, “Veda, mi niño, permanece en mi casa y sirve a tu maestro. Eso será bueno para ti”.

79. Veda, asintiendo, permaneció largo tiempo con la familia de su preceptor, siempre intentando servirle. Como un buey bajo la carga de su propietario, toleró el calor y el frío, el hambre y la sed, sin quejarse jamás, y así pasó muchos años hasta que su preceptor estuvo satisfecho.

80. Veda obtuvo buena fortuna y conocimiento universal como resultado de la satisfacción de su preceptor. Esas fueron las pruebas que tuvo que soportar.

81. Dejó la casa de su preceptor tras recibir su permiso y entró en la orden de vida de grhastha (casado).

82. Mientras vivía en su propia casa, tuvo tres discípulos. Pero jamás les pidió que llevasen a cabo ninguna labor o que le sirvieran de ninguna manera.

83. Habiendo sufrido tantas penas cuando vivía en la casa de su propio preceptor, no le gustaba tratar a sus discípulos con severidad.

84. Después de algún tiempo, Yanameyae y Paushya, ambos miembros de la realeza, llegaron hasta su casa y lo eligieron como su preceptor.

85. Un día, cuando partía para llevar a cabo algunos negocios relacionados con un sacrificio, encargó a uno de sus discípulos, cuyo nombre era Uttanka, que cuidara de su casa y de su familia.

86. “Uttanka”, le dijo, “cualquier cosa que sea preciso hacer en mi casa, debes llevarla a cabo sin demora”. Tras darle esas instrucciones, Veda partió.

87. Uttanka, siempre manteniendo una mentalidad de servicio, vivió con la familia de su maestro. Mientras estaba allí, las mujeres de la casa de su preceptor se dirigieron a él de la siguiente manera:

88. “Oh, Uttanka, la esposa de tu preceptor es fértil en este momento, y es el momento apropiado para engendrar un niño. Tu preceptor está ausente, por lo tanto, te pedimos que ocupes su lugar y hagas lo necesario”.

89. Al escuchar esto, Uttanka les dijo a las mujeres, “No es apropiado que haga lo que me pedís. Mi preceptor no me ha pedido que haga nada que fuera inapropiado”.

90. Algún tiempo después, su preceptor regresó, y al escuchar lo ocurrido, se sintió muy complacido.

91. Él dijo, “Uttanka, mi niño, ¿Qué favor puede concederte? Me has servido de forma apropiada y fiel. Nuestra mutua amistad, por lo tanto, ha incrementado. Tienes mi permiso para irte. Ve, y que todos tus deseos se vean satisfechos”.

92. Uttanka respondió, “Déjame hacer algo que tú deseas”

93. “Se dice que si alguien otorga enseñanzas sin recibir dakshin (honorarios), y otro recibe esas enseñanzas sin dar un dakshin, transgrediendo la tradición, uno de ellos habrá de morir, y una amarga enemistad se desarrolla entre ambos.

94. Ahora que tengo tu permiso para partir, deseo traer ante ti algún dakshin. Al escuchar esto, su preceptor dijo, “Uttanka, hijo mío, entonces espera algún tiempo”.

95. Algún tiempo después, Uttanka se dirigió de nuevo a su preceptor y le dijo, “Ordéname que traiga lo que deseas obtener como dakshin”.

96. Su preceptor dijo entonces, “Mi querido Uttanka, repetidamente has expresado tu deseo de traerme algo como reconocimiento por las enseñanzas que has recibido de mí. Ve ante tu señora y pregúntale qué has de traer como dakshin, y trae lo que ella pida”. Siguiendo estas indicaciones, Uttanka fue ante la esposa de su preceptor, y le dijo: “Mi señora, he obtenido el permiso de mi maestro para regresar a mi hogar, y deseo traerte algo que te agrade en concepto de honorario por las enseñanzas que he recibido, para no irme de aquí sin antes verme libre de mi deuda de gratitud.

97. Por lo tanto, ten la bondad de decirme lo que he de traerte”. Su maestra, al escuchar esto, dijo, “Ve ante el rey Paushya y pídele los pendientes que lleva su reina,

98. Y tráelos aquí. Dentro de cuatro días es un día sagrado, y yo deseo aparecer ante los brahmanas que vengan a comer en mi casa y distribuirles su alimento llevando esos pendientes. Haz esto, Uttanka. Si lo logras, la buena fortuna será tuya. Si no, ¿cómo puedes esperar nada bueno?

99. Tras recibir estas órdenes, Uttanka partió. Cuando iba por el camino, encontró a un hombre de una extraordinaria estatura que iba montado en un gigantesco toro. El hombre se dirigió a Uttanka de la siguiente manera.

100. “Oh, Uttanka, come el estiércol de este toro”. Pero Uttanka no tenía ningún deseo de hacerlo.

101. El hombre repitió, “Oh, Uttanka, come sin vacilación. Tu maestro ya lo comió antes”.

102. Cuando el hombre le dijo esto, Uttanka accedió, comió el estiércol  y bebió la orina del toro, se levantó respetuosamente, se lavó las manos y se fue.

103. Llegó al palacio del Rey Paushya, que estaba sentado en su trono. Uttanka fue hasta él y le saludó; y pronunciando bendiciones dijo,

104.  “He venido ante ti para hacer una petición”. El Rey Paushya, devolviéndole el saludo dijo, “Señor, ¿Qué puedo hacer por ti?

105. Uttanka respondió, “He venido a pedirte los pendientes de tu Reina para entregárselos como dakshin a mi preceptor. Te ruego que me los entregues”.

106. El Rey Paushya dijo, “ve a los aposentos interiores, y pídeselos a la Reina”. Uttanka fue hasta allí, pero no pudo encontrarla.

107. De nuevo se dirigió al Rey y le dijo, “No deberías engañarme. Tu Reina no está en los aposentos interiores, y no pude encontrarla”

108. Paushya quedó pensativo por un momento y luego respondió, “verifica cuidadosamente, señor, si no estáis contaminado por los restos de una comida. La Reina es una mujer casta, y por lo tanto es invisible para alguien que esté manchado por los restos de una comida. Ella no aparecerá ante alguien que esté manchado así”.

109. Uttanka, al ser informado de esto, recapacitó por un momento y dijo, “Sí, así es. Puesto que tenía prisa, llevé a cabo mis abluciones mientras andaba”. Paushya dijo, “Eso es una trasgresión. Las abluciones no pueden llevarse a cabo apropiadamente si uno está de pie, o andando apresuradamente”.

110. Uttanka, asintiendo a las palabras del Rey, se sentó mirando hacia el este, y lavó cuidadosamente su cara, sus manos y sus pies. A continuación, sin hacer ningún ruido, sorbió tres veces agua fresca y pura, libre de escoria y espuma. Él tomó sólo lo suficiente para que llegará a su estómago. Entonces enjugó su cara dos veces y a continuación tocó con agua las ventanas de sus órganos (ojos, orejas, etc.). Tras hacer esto, se dirigió a los aposentos interiores del palacio.

111. Esta vez pudo ver a la Reina. Al verle ella le saludo con reverencia y le dijo, “Bienvenido, señor, dime qué puedo hacer por ti”.

112. Uttanka le dijo, “deberías darme tus pendientes. Te los pido pues deseo entregárselos como dakshin a mi preceptor”. La Reina, muy complacida por la conducta de Uttanka, y considerando que era digno de recibir caridad y que no se le debía ignorar, se quitó los pendientes y se los entregó. Al dárselos le dijo, “Estos pendientes son muy codiciados por Takshaka, el Rey de las serpientes. Por lo tanto, debes custodiarlos con el mayor cuidado”.

113. Al oír esto, Uttanka respondió, “Mi señora, no habéis de preocuparos. Takshaka, el Rey de las serpientes, no es capaz de apoderarse de mí”

114. Tras decir esto, dejó a la Reina y volvió junto al Rey, diciéndole, “Paushya, me siento muy complacido”. Paushya respondió,

115. Es raro encontrar a un hombre verdaderamente digno de recibir caridad. Tú eres un huésped lleno de cualidades, por lo tanto deseo celebrar un sraddha. Ten la bondad de esperar un momento”

116. Uttanka dijo, “Sí, esperaré, traed presto las puras provisiones que están dispuestas”. El Rey dio su asentimiento, y entretuvo a Uttanka debidamente.

117. Uttanka, al ver que la comida que traían ante él estaba fría y había un cabello en ella, la consideró impura, y le dijo a Paushya, “Me ofreces un alimento impuro, por lo tanto, perderás la vista”.

118. Paushya respondió, “y puesto que afirmas injustamente que esa comida es impura, te verás privado de descendencia”.  Uttanka dijo:

119. “No es apropiado que me maldigas después de ofrecerme un alimento impuro. Tú mismo puedes verificarlo con tus propios ojos”. Entonces Paushya, al comprobarlo personalmente, admitió que efectivamente, la comida era impura.

120. Al ver que la comida estaba realmente contaminada, estaba fría y mezclada con pelo, --porque había sido preparada por una mujer cuyo cabello no estaba recogido--, Paushya comenzó a intentar pacificar al Rishi Uttanka, diciendo,

121. “Señor, la comida que ha sido puesta ante ti está fría, y realmente hay un pelo en ella, pues ha sido preparada sin el cuidado suficiente. Por lo tanto, te ruego que tengas la bondad de perdonarme. No dejes que me quede ciego”. Uttanka respondió,

122. “Lo que he dicho, habrá de ocurrir. Sin embargo, tras quedarte ciego, podrás recuperar la vista pronto. Garantízame también que tu maldición no tendrá efecto sobre mí.

123. Paushya dijo, “No soy capaz de revocar mi maldición. Incluso ahora, mi ira aún no se ha apaciguado. Pero tú no sabías esto.

124. El corazón de un brahmana es tan suave como la mantequilla, incluso aunque sus palabras sean como cuchillas afiladas. Un ksatriya, por el contrario, puede proferir palabras suaves como la mantequilla recién batida, pero su corazón es como una espada afilada.

125. Siendo así, la dureza de mi corazón me hace incapaz de revocar mi maldición. Puedes irte”. A esto Uttanka respondió, “Te mostré las impurezas de la comida que me ofreciste, e incluso fui pacificado por ti.

126. Aparte de eso, tú dijiste que yo habría de verme privado de descendencia, puesto que falsamente te había acusado de haberme ofrecido alimentos impuros. Pero puesto que la comida era realmente impura, tu maldición no puede afectarme. Estoy seguro de ello”.

127. Uttanka, tras decir esto, se fue, llevando consigo los pendientes. En su camino vio a un mendigo desnudo que venía hacia él. Algunas veces era visible, y a veces desaparecía.

128. Uttanka, viendo la ocasión de beber un poco de agua, dejó los pendientes en el suelo y se dispuso a beber. Mientras lo hacía, el mendigo se acercó rápidamente y, cogiendo los pendientes, se fue corriendo.

129. Tras completar sus abluciones y purificarse, y tras ofrecer sus reverencias a las divinidades y maestros espirituales, Uttanka corrió tras el ladrón tan rápido como le era posible.

130. Al capturarle, le retuvo con todo su poder, pero el disfrazado Takshaka, abandonando súbitamente la forma de mendigo que había adoptado, asumió su verdadera forma, y rápidamente desapareció en un gran agujero en la tierra.

131. Entrando en la región de las Nagas, se dirigió a su propia morada. Uttanka, recordando las palabras de la Reina, persiguió a Takshaka.

132. Comenzó a agrandar el agujero usando un palo, pero no hacía grandes progresos. Viendo su aflicción, Indra envió a su rayo (vajra) para que le ayudase,

133. Diciendo, “Ve y ayuda a ese Brahmana”. El rayo, entrando en el palo, agrandó el agujero.

134. Siguiendo al rayo, Uttanka entró en el agujero, y así llegó al extenso reino de las Nagas, donde pudo ver cientos de palacios, elegantes mansiones decoradas con torres,  cúpulas y arcos, y maravillosos campos para diversos juegos y entretenimientos.

135.  Con el fin de glorificar a las Nagas, pronunció los siguientes slokas, “Oh, serpientes, súbditos del Rey Airavata, brillantes en la batalla, hacéis llover armas sobre el campo como nubes cargadas de relámpagos y conducidas por el viento.

136.  Hermosas, dotadas de diversas formas, decoradas con muchos pendientes de colores, Oh, hijas de Airavata, brilláis como el Sol en el cielo.

137.  Hay muchas colonias de Nagas en la orilla norte del Ganges, y yo a menudo adoro allí a las grandes Nagas.

138. ¿Quién sino Airavata desearía moverse bajo los ardientes rayos del Sol? Cuando Dhritarashtra (el hermano de Airavata) sale, veintiocho mil y ocho serpientes le siguen como sus asistentes.

139. Yo os saludo a todas vosotras que tenéis a Airavata como hermano mayor, --ya sea que viváis cerca o lejos de él.

140. Con el fin de recuperar mis pendientes yo te ofrezco mi adoración, Takshaka, el Rey de las Nagas, quien antes vivía en Kurukshetra y en el bosque de Khandhava.

141.  Takshaka y Ashwasena eran compañeros constantes cuando vivían en Kurukshetra, a orillas del río Ihskumati.

142. También adoro al hermano menor de Takshaka, Srutasena, quien mora en el santo lugar llamado Mahadyumna con la intención de convertirse en uno de los jefes de las Nagas”.

143. Aún tras saludar así a las principales Nagas, el Brahmana Rishi Uttanka no pudo recuperar sus pendientes, así que se quedó muy pensativo.

144. Al ver que no recuperaba sus pendientes a pesar de haber adorado a las Nagas, miró a su alrededor y observó a dos mujeres trabajando en un telar, tejiendo una fina pieza de tela. En el telar había cordones blancos y negros. También vio una rueda con doce radios, a la que seis muchachos hacían girar. También vio un hombre con un hermoso caballo. Con el fin de complacerlos a todos pronunció los siguientes mantras:

145. “Esta rueda, cuya circunferencia está marcada por veinticuatro divisiones, que representan los veinticuatro cambios de la Luna, contiene trescientos radios. Es puesta en movimiento continuamente por seis muchachos (las seis estaciones).

146. Estas damas, que representan la naturaleza universal, están tejiendo sin interrupción un tejido con hilos blancos y negros, poniendo de manifiesto innumerables mundos y los millones de seres que habitan en ellos.

147. Oh, amo del trueno, protector del Universo, destructor de Vitra y Namuchi, oh, ilustre, que vistes con ropas negras que despliegas la verdad y la falsedad en el universo,

148. Tú que tienes como portador al caballo que salió de las profundidades del océano, y que no es sino otra forma de Agni (el dios del fuego), yo me inclino ante ti, supremo Señor, Señor de los tres mundos, ¡Oh, Purandara!”

149. Entonces el hombre que montaba a caballo dijo, “Me siento sumamente complacido con tu adoración. Dime ¿Qué puedo hacer por ti”.

150. Uttanka respondió, “Subyuga a las Nagas bajo mi poder”. El hombre entonces dijo, “Sopla en este caballo”.

151. Uttanka sopló en el caballo, y miles de llamas y fuegos coronados de humo surgieron de cada una de las aberturas corporales del caballo.

152. El Reino de las Nagas estaba a punto de verse reducido a cenizas, cuando Takshaka, tomando los pendientes, salió de su palacio y se dirigió apresuradamente hacia Uttanka y dijo,

153. “Os lo suplico, señor, toma tus pendientes”. Al recibir sus pendientes, Uttanka pensó,

154. “Hoy es el día sagrado mencionado por mis preceptores. Yo me encuentro muy lejos de allí. ¿Cómo podré entonces mostrar mi respeto por mi maestra, presentándole los pendientes?”  Mientras meditaba de esta forma el hombre dijo,

155. “Uttanka, toma este caballo. Él te llevará en un momento ante la familia de tu preceptor”.

156. Uttanka asintió, subió al caballo, y alcanzó la casa de su maestro en un momento. La preceptora, después de bañarse, estaba peinándose, pensando que, si Uttanka no llegara a tiempo, estaba dispuesta a maldecirle.

157. En ese mismo momento Uttanka entró en la casa de su preceptor y saludó apropiadamente a su preceptora. Cuando le entregó los pendientes, ella dijo,

158. “Uttanka, has llegado en el momento apropiado. Bienvenido, hijo mío. Puesto que eres inocente, no voy a proferir una maldición sobre ti. La buena fortuna será tuya. Que todos tus deseos se vean coronados por el éxito”.

159. Entonces Uttanka saludó a su preceptor, y éste le dijo, “Uttanka, mi niño, bienvenido seas, ¿por qué te has retrasado tanto?

160. Uttanka respondió, “El Rey de las Nagas, Takshaka, llenó mi camino de obstáculos, y tuve que ir hasta el Reino de las Nagas.

161. Allí vi a dos damas trabajando en un telar tejiendo una tela con hilos blancos y negros. ¿Qué podría significar esto?

162. Entonces vi una rueda con doce radios, que seis muchachos hacían girar constantemente. ¿Qué significado tiene eso? También vi un caballo de un tamaño extraordinario ¿Qué significa ese caballo?

163. Mientras caminaba vi a un hombre montado sobre un toro. Él se dirigió a mi amorosamente de la siguiente manera: “Uttanka, cómete el estiércol de este toro, que ya fue probado por tu preceptor”.

164. “Accediendo a su pedido, me comí el estiércol de aquel toro. ¿Quién era aquel hombre?. Instruido por ti, deseo escuchar todo acerca de todas estas cosas.

165. Su preceptor le dijo, “Las dos damas que viste eran Dhata y Bidhata. Los hilos blancos y negros representan el día y la noche. La rueda de doce radios que los seis muchachos hacían girar representa el año, que tiene seis estaciones.

166. El hombre es Parjanya, (la deidad de la lluvia); el caballo es Agni, (el dios del fuego). El toro que viste en el camino es Airavata, el Rey de los elefantes.

167. El hombre que lo guiaba es Indra. El excremento del toro es Ambrosía. Gracias a él no encontraste la muerte en el Reino de las Nagas.

168.  Indra, dotado de seis atributos, es mi amigo. Movido por su bondad, derramó tus favores sobre ti, gracias a eso has sido capaz de regresar a salvo con los pendientes.

169. Ahora, amable Uttanka, tienes mi permiso para irte. Tú obtendrás toda buena fortuna”. Uttanka, tras recibir el permiso de su preceptor para irse, sintiendo una ira mortal hacia Takshaka, se dirigió hacia Hastinapur, resuelto a vengarse del Rey.

170. Aquel excelente brahmana llegó pronto a Hastinapur, y se presentó ante el Rey Yanameyae,

171. Que acababa de regresar victorioso de Takshasila. Lo encontró sentado, rodeado de sus ministros.

172. Pronunció las bendiciones apropiadas, y se dirigió a él hablando con el acento correcto y un melodioso sonido.

173. Uttanka dijo: “Oh, tú, el mejor de los reyes, ¿cómo es que pasas tu tiempo como un niño, cuando un asunto de la mayor importancia reclama tu atención?”.

Souti dijo:

174. Tras escuchar estas palabras del brahmana, el Rey Yanameyae le saludó debidamente y se dirigió a él de la siguiente manera:

175. “Llevo a cabo los deberes de mi raza kshatrya, cuidando de mis súdbitos. Dime qué he de hacer y qué te ha movido a venir hasta mí”.

176. Habiendo oído estas palabras de labios del más excelente de los monarcas, Yanameyae el del gran corazón, Uttanka, el mejor entre los brahmanas, distinguido por sus buenas obras, respondió, “Oh, Rey, es tu propio interés el que demanda tu atención. Por lo tanto, actúa”.

177. Oh, rey de reyes, tu padre fue privado de la vida por Takshaka. Así pues, véngate de esa vil serpiente por la muerte de tu noble padre.

178. Creo que ha llegado el momento, ordenado por el destino, en que habrás de tomar venganza. Ve, oh, Rey, y venga la muerte de tu noble padre,

179. Que era inocente, y sin embargo fue reducido a los cinco elementos como un árbol traspasado por el rayo, al ser picado sin motivo por esa vil serpiente.

180. Al picar innecesariamente a tu padre, Takshaka, el más vil de la raza de las serpientes, intoxicado por el poder, cometió un acto perverso.

181. Malvado en sus actos, incluso hizo huir a Kashyapa  (el príncipe de los médicos) cuando se acercaba para salvar a tu divino padre, el protector de la raza de los reyes.

182. A ti te corresponde reducir a cenizas a ese maldito desgraciado en el ardiente fuego de un sacrificio de serpientes. Oh, Rey, disponlo todo para el sacrificio.

183. De esta forma, podrás vengar la muerte de tu padre, y al mismo tiempo, oh, Rey, me harás un gran favor.

184. Oh, Rey del mundo. Mi camino al deber fue obstaculizado en una ocasión por ese malvado cuando yo me disponía a llevar un presente a mi preceptor.

185. El Rey, al escuchar estas palabras, se encendió de ira contra Takshaka. Las palabras de Uttanka le inflamaron igual que el ghee enciende el fuego del sacrificio.

186. Incluso en presencia de Uttanka, y lleno de tristeza, inquirió a sus ministros acerca de los detalles de la muerte de su padre.

187. Cuando escuchó todos los detalles acerca de la muerte de su padre, el rey de reyes se sentía sobrecogido de pena y dolor.


Así termina el tercer capítulo, Paushya, del Adi Parva del bendito Maha Bharat.


CAPÍTULO IV


(PAULAMA PARVA)


1. El hijo de Lomharshana, Ugrasrava Souti, bien versado en los Puranas, presente en el sacrificio de doce años de Kulapati Saunaka en el bosque de Naimisha, se puso de pie ante los Rishis presentes.

2. Habiéndose consagrado al estudio de los Puranas con gran dedicación, era sumamente erudito en ellos. Ahora, con las manos juntas, se dirigió a los sabios de la siguiente manera, “Reverendos señores, ¿Qué deseáis escuchar? ¿Qué he de relatar?

3. Los Rishis respondieron, “Oh, hijo de Lomharshana, estamos ansiosos de oírte relatar excelentes historias.

4. Sin embargo, el noble Kulapati Saunaka está ahora ocupado en el recinto del fuego sagrado.

5. Él conoce las divinas historias relacionadas con los Devas y los Asuras. También conoce las historias de los hombres, las Nagas y los Gandharvas.

6. Oh, Souti, Kulapati brahmana es el director de este sacrificio; él está capacitado, es firme en sus votos, es sabio, y domina los Sastras y Aranyakas.

7. Es veraz y ama la paz, es un Rishi consagrado a duras austeridades, y observa las penitencias prescritas.

8. Él merece el respeto de todos nosotros, por lo tanto, debemos esperarle.

9. Cuando tome asiento en el excelso asiento destinado al honorable maestro, tú podrás responder a las preguntas que te haga ese sabio, que es el mejor entre los dvijas.

10. Souti dijo, “así sea. Cuando el noble Rishi tome asiento, yo relataré, si él me lo pide, historias sagradas relacionadas con diversos temas”.

11. El mejor de los brahmanas, (Saunaka), tras llevar a cabo todos sus deberes, habiendo adorado a las divinidades por medio de oraciones; y a los Antepasados, ofreciendo agua, regresó al lugar de sacrificio donde Souti estaba sentado ante la asamblea de Rishis de rígidos votos.

12. Cuando Saunaka se sentó entre los Ritwiks y Sadasyas, que también habían ocupado sus respectivos asientos, Souti habló de la siguiente manera...

Así termina el cuarto capítulo, Katha-pravesha, en el Adi Parva








CAPÍTULO V

PAULAMA PARVA
(Continuación)


1. Saunaka dijo: “Antaño tu padre leyó todos los Puranas. Oh, hijo de Lomaharshan, has completado tú también tus estudios?

2. Los Puranas están llenos de historias interesantes, y narran la historia de las primeras generaciones de hombres sabios. Hemos escuchado a tu padre relatarlas todas.

3. Estoy deseoso de escuchar la historia de la raza Bhrigu. Cuéntanos esa historia. Todos te escucharemos con atención.

4. Souti dijo, “Lo que fue ya estudiado por los nobles brahmanas, y fue estudiado y narrado por Vaishampayana,

5-6. Y lo que también fue estudiado por mi padre, yo lo he adquirido. Escuchadme con atención, Oh, descendientes de la raza Bhrigu, mientras narro la historia de vuestra raza, respetada por Indra y por todos los semidioses, los Rishis y los Maruts. En esta poderosa raza tomó nacimiento el grande y bendito Rishi Bhrigu.

7-8. Narraré apropiadamente, Oh, gran Rishi, la historia de esta raza, tal como se describe en los Puranas. Sabemos que el gran Bhrigu fue engendrado por Brama del fuego de sacrificio de Varuna. Bhrigu tenía un hijo al que amaba, llamado Chyavana.

9. Chyavana tuvo un hijo virtuoso, llamado Pramati. Este a su vez tuvo un hijo con Ghritachi (la danzarina celestial) llamado Ruru.

10. Y Ruru tuvo un hijo con su esposa Pramadvara, al que dio el nombre de Sunaka. Él era, oh, Saunaka, Tu abuelo. Era muy virtuoso, y versado en los Vedas.

11. Vivía consagrado al ascetismo, gozaba de una inmaculada reputación, era erudito en el sruti, veraz, virtuoso, regulado en su alimentación, y el más eminente entre los eruditos en los Vedas”.

12. Saunaka dijo, “Oh, hijo de Suta, ¿por qué el ilustre hijo de Bhrigu recibió el nombre de Cyavana? Te lo ruego, háblame de ello”.

13.  Souti respondió, “Bhrigu tenía una esposa a la que amaba, cuyo nombre era Puloma, a la que convirtió en la madre de su hijo.

14-15. Cuando la virtuosa y casta Puloma estaba embarazada, un día el gran Bhrigu, famoso por su virtud, dejándola en casa, se dirigió a llevar a cabo sus abluciones. Fue entonces cuando un Rakshasa, llamado Paulama, , llegó a la ermita del Rishi.

16. Al entrar en la ermita encontró a la irreprochable esposa de Bhrigu. Al verla se llenó de lujuria y perdió la razón.

17. Al ver que había llegado un huésped, la hermosa Puloma le sirvió ofreciéndole raíces y frutas del bosque.

18. Oh, Rishi, el Rakshasa, contemplándola, ardía de lujuria. Estaba encantado, y determinó llevarse a la irreprochable dama.

19. Él dijo, “Mi deseo se ha cumplido”. Diciendo esto, atrapó a la hermosa mujer, y la llevó consigo. De hecho, aquella mujer de sonrisa cautivadora había sido prometida al Rakshasa por su padre,

20. Que más tarde finalmente la entregó al Rishi Bhrigu siguiendo los ritos prescritos. Desde entonces, Oh, descendientes de la raza Bhrigu, esta herida había echado raíces en el corazón del Rakshasa.

21. Él pensó que aquella era una excelente oportunidad para llevarse a aquella mujer. Entonces entró en la habitación donde el fuego sagrado ardía brillantemente.

22. El Rakshasa le preguntó al fuego ardiente, “Oh, Agni, dime de quién es realmente esposa esta mujer.

23. Tú, Oh, Agni, eres la boca a través de la cual los semidioses hablan. Contesta a mi pregunta. Esta hermosa mujer fue previamente mi prometida;

24. Pero su padre subsecuentemente se la entregó al malvado Bhrigu. Dime si realmente ella puede ser considerada la esposa de Bhrigu.

25. Ahora que la he encontrado sola en la ermita, he decidido llevármela por la fuerza. Mi corazón se quema de rabia cuando pienso que Bhrigu obtuvo esta hermosa mujer que era mi prometida”.

26. Así, el Rakshasa le preguntó una y otra vez al fuego ardiente si aquella mujer era realmente la esposa de Bhrigu.

27. “Oh, Agni, tú resides permanentemente junto a cada criatura y eres testigo de sus actos piadosos e impíos. Responde verazmente a mi pregunta.

28. Bhrigu se ha apropiado de esta mujer, a la que yo había escogido para mí. Dime pues, si acaso no es ella mi esposa, ya que yo la escogí primero.

29. Dime pues si esta bellísima mujer puede ser considerada la esposa de Bhrigu, porque al encontrarla sola he resuelto llevármela por la fuerza lejos de esta ermita, incluso estando tú presente. Por lo tanto, respondeme con veracidad”.

Souti dijo:

30. Al escuchar estas palabras del Rakshasa, el dios de la siete llamas se vio comprometido en una situación delicada. Tenía miedo de decir una mentira, y al mismo tiempo, sentía el mismo temor ante el riesgo de sufrir una maldición de Bhrigu. Finalmente, hablando con lentitud, dijo lo siguiente:

31. “Oh, Rakshasa, es verdad que Puloma era tu prometida, sin embargo, no fue entregada a ti como esposa siguiendo los necesarios ritos sagrados e invocaciones.

32. Su padre le entregó a Bhrigu esta famosa Puloma. No te la entregó a ti.

33. Oh, Rakshasa, ella fue debidamente tomada por Bhrigu como esposa, en mi presencia y siguiendo todos los ritos védicos.

34. Es ella, yo la conozco. Yo no me atrevo a decir una mentira. Oh, tú, el mejor de los Rakshasas, la mentira nunca es respetada en este mundo”.

Así termina el quinto capítulo, donde comienza la descripción de la historia de Bhrigu Muni, en el Adi Parva.


CAPÍTULO VI

PAULOMA PARVA
(continuación)

Souti dijo:

1. Oh, Brahmanas, tras escuchar estas palabras de Agni, el Rakshasa asumió la forma de un jabalí y se llevó consigo a la mujer a la velocidad del viento o incluso de la mente.

2. El hijo de Bhrigu, que estaba en el vientre de su madre, estaba enfurecido ante tanta violencia, y cayó del vientre de su madre. Por esta razón recibió el nombre de Chyavana.

3. Al ver que aquel niño, tan brillante como el Sol, había caído del vientre de su madre, soltó a la mujer, cayó y quedó instantáneamente reducido a cenizas.

4. Oh, descendiente de Bhrigu, la hermosa Puloma, llena de pesar, tomó a su hijo Chyavana y se fue.

5. El abuelo de todos los seres, Brahma, vio a la inmaculada esposa de Bhrigu sollozando con los ojos llenos de lágrimas.

6. El noble Brahma consoló a su nuera, Puloma, que sostenía a su hijo, y un gran río se formó con las lágrimas que fluían de sus ojos.

7-8. El río siguió los pasos de la esposa del gran Rishi Bhrigu, y el abuelo de los mundos, viendo esto, personalmente le puso nombre al río, llamándole Vadhusara. Este río correría junto a la ermita de Chyavana.

9. Así nació Chyavana, el hijo del poderoso Bhrigu. Éste vio a su hijo Chyavana junto a su hermosa madre. Enfurecido, se dirigió a su esposa Puloma y le preguntó,

10. “¿Quién te identificó ante ese Rakshasa que decidió raptarte?, Oh, tú, mujer de cautivadoras sonrisas, él no podía saber que tú eras mi esposa”.

11. Dime quien te ha identificado ante ese Rakshasa, para que pueda maldecirle con mi ira”.

12. Puloma dijo, “Oh, Señor, Agni me identificó ante el Rakshasa, y éste me llevó consigo mientras yo me lamentaba como una hembra de Kurari (águila)

13. Sólo la extraordinaria refulgencia de tu hijo pudo salvarme. El Rakshasa me soltó, y cayendo a tierra, quedó reducido a cenizas.

Souti dijo:

14. Tras escuchar esto de labios de Puloma Brhigu se enfureció, y lleno de ira maldijo a Agni, diciendo, “tú devorarás todas las cosas”.

Así termina el sexto capitulo, que describe la maldición de Agni, en el Adi Parva.



CAPÍTULO VII

PAULOMA PARVA
(continuación)


Souti dijo:

1. El dios del fuego, enfurecido por la maldición de Bhrigu, se dirigió al Rishi de la siguiente manera: “¿Por qué te vuelves contra mí irreflexivamente, oh, brahmana?

2. ¿Qué falta he cometido, si únicamente he intentado hacer justicia y hablar la verdad imparcialmente? Al ser preguntado, me limité a decir la verdad.

3. Un testigo que al ser interrogado no declara la verdad arruina a sus ancestros y a sus descendientes hasta la séptima generación.

4. Aquél que conociendo una cosa plenamente no desvela lo que sabe cuando es interrogado, queda indudablemente manchado por el pecado.

5. Yo también puedo maldecirte, pero tengo a los brahmanas en gran estima. Aunque tú eres consciente de estos hechos, oh, brahmana, te hablaré de ello. Por favor, escúchame.

6. Habiéndome multiplicado por el poder del yoga, yo estoy presente en multitud de formas. Yo estoy presente en el Agnihotra, en los sacrificios que se prolongan durante años, en los lugares donde se llevan a cabo ritos sagrados (como el matrimonio, etc.), en el Yoga, en el Karma, y en los demás sacrificios.

7. Los Devas y los Pitris se apaciguan con el ghee que es derramado sobre mis llamas siguiendo las indicaciones de los Vedas.

8. Los Devas, así como los Pitris, son las aguas. Ambos tienen el mismo derecho a los sacrificios denominados Darshas y Purnamasas.

9. Por lo tanto, los Devas son los Pitris, y los Pitris son los Devas. Son idénticos, y también son adorados separadamente a medida que se suceden los cambios de la Luna.

10. Los Devas y los Pitris se alimentan de lo que se derrama sobre mí. Por lo tanto, se me considera la boca de los Devas y de los Pitris.

11.  En la Luna nueva los Pitris, y en la Luna llena los devas; son alimentados a través de mi boca con el ghee que es derramado sobre mí. Siendo como soy su boca, ¿cómo puedo devorarlo todo?

Souti dijo:

12. Tras reflexionar por algún tiempo, Agni se retiró del mundo. Se retiró del Agni-hotra de los dos veces nacidos, del Yagya, y de los lugares donde se celebraban ritos sagrados y otras ceremonias.

13. Privadas de Oms y de Vashats, de Swadhas y Swahas, todas las criaturas se vieron afligidas por la falta del fuego de sacrificio.

14-15. Por lo tanto los Rishis, llenos de ansiedad,  se dirigieron a los seres celestiales de la siguiente manera: “Oh, seres inmaculados, los tres mundos han quedado confundidos al cesar los sacrificios y ceremonias debido a la falta de fuego. Por lo tanto, tened la bondad de hacer lo necesario sin pérdida de tiempo”. Los seres celestiales y los Rishis se dirigieron entonces a la morada del gran Brahma.

16. Y le hablaron de la maldición que había caído sobre Agni, con la consiguiente interrupción de todas las ceremonias. Dijeron, “Oh, Mahabhaga (inmensamente afortunado), por alguna razón, Bhrigu ha maldecido a Agni”.

17. ¿Cómo es posible que Agni, que es la boca de los seres celestiales, que se alimenta de la primera parte de lo que se ofrece en sacrificio, que come también el ghee que se ofrece en el sacrificio, vaya a comerse todas las cosas, puras o impuras, promiscuamente?

18. Al escuchar esto el creador del mundo hizo venir a Agni, que es eterno como él. Entonces le habló gentilmente con las siguientes palabras,

19. “Tú eres el Señor de todas las criaturas, el creador y el destructor de todos los mundos. Tú preservas los tres mundos, y eres el promotor de todos los sacrificios y ceremonias,

20. Por lo tanto, procura que las ceremonias del mundo no se vean interrumpidas. Tú que consumes el ghee que se ofrece en sacrificio, siendo el Señor de todo, ¿Cómo puedes actuar tan alocadamente?

21. Tú permaneces siempre puro en el Universo, y eres el refugio de todas las criaturas. No serás, con todo tu cuerpo, reducido a un estado en el que habrás de devorar todas las cosas puras o impuras.

22. Oh, deidad del fuego, sólo las llamas de la parte más vil de tu cuerpo devorarán las cosas impuras, y sólo la parte de tu cuerpo que se alimenta de carne (situado en el estómago de las bestias carnívoras), devorará esas cosas. Y así como el Sol purifica todo lo que toca,

23.  Todo lo que entre en contacto con tus llamas quedará purificado. Oh, Agni, tú eres la energía suprema, nacido de tu propio poder.

24. En virtud de ese poder, haz realidad la maldición del Rishi. Continúa recibiendo tu propia porción y la de los dioses, a través de tu boca”.

Souti dijo:

25. Agni le respondió al Abuelo, “Así sea”, y partió para cumplir las órdenes del Paramesti (El Señor Supremo).

26. Los Rishis y los seres celestiales, llenos de júbilo, regresaron a sus moradas, y los Rishis continuaron llevando a cabo sus ceremonias y sacrificios como antes.

27. Los Devas en el cielo y todas las criaturas en la tierra se llenaron de júbilo, y Agni también se sentía feliz, al verse libre de la maldición.

28. Así fue, Oh, poseedor de las seis opulencias, como, en los días de antaño, Agni fue maldecido por Bhrigu. Esta es la antigua historia que relata la destrucción de Paulama y el nacimiento de Chyavana.

Así termina el séptimo capítulo, Paulama, del Adi Parva.


CAPÍTULO VIII

PAULAMA PARVA
(continuación)


Souti dijo:

1. Oh, brahmana, el hijo de Bhrigu, Chyavana, engendró en su esposa un hijo, al que dio el nombre de Sukanya. Éste a su vez fue el padre del ilustre Pramati, refulgente de energía.

2. Pramati tuvo con su esposa Ghritachi un hijo llamado Ruru. Éste engendró en el vientre de su esposa Pramadvara un hijo llamado Sunaka.

3. Te hablaré con detalle de la historia del poderoso Ruru. Escúchame con atención.

4. Antaño había un Rishi llamado Sthulokesha, dotado de poderes ascéticos y sumamente erudito, consagrado a hacer el bien a todas las criaturas.

5. En aquel tiempo, Oh brahmana Rishi, Viswavasu, el Rey de los Gandharvas, tuvo tratos íntimos con Menaka, la danzarina celestial, y ésta quedó embarazada.

6. Oh, descendiente de Bhrigu, la Apsara Menaka, cuando llegó el momento, dejó a su hija cerca de la ermita de Sthulokesha.

7. La cruel y desvergonzada Apsara Menaka se fue, dejando a la  niña en la orilla del río.

8-9. El gran Rishi vio a la niña, resplandeciente de belleza, que yacía desamparada en un lugar solitario a orillas del río. Era tan hermosa como la hija de un inmortal. Y el gran brahmana, Sthulokesha, el mejor de los Munis, al ver que era una niña,

10. Lleno de compasión, la llevó a casa y la crió. La hermosa niña creció en la ermita del gran Rishi.

11. El noble y bendito Sthulokesha, llevó a cabo sucesivamente todos los ritos apropiados para ella, tal como se prescribe en los Sastras.

12. Puesto que superaba a todas las muchachas en belleza, en bondad, y en todas las buenas cualidades, el gran Rishi le dio el nombre de Pramadvara.

13. El piadoso Ruru la vio en la ermita, y sintió que su corazón era despedazado por el dios del Amor.

14. Por medio de sus compañeros, hizo que su padre, Pramati, el hijo de Bhrigu, fuese puesto al corriente de su pasión. Así pues, Pramati le pidió al ilustre Sthulokesha que le concediera a su hijo la mano de la hermosa Pramadvara.

15. El Rishi estableció el compromiso entre Ruru y la virgen Pramadvara, fijando el día del matrimonio para cuando la estrella Varga Daivata (Purva-phalguni) estuviese en ascendente.

16. Pocos días antes de la fecha fijada para las nupcias, mientras la hermosa muchacha jugaba con sus compañeras,

17. Llegó su día, e impelida por el destino, pisó una serpiente que no había podido percibir, pues yacía enrollada.

18. La serpiente, para cumplir la voluntad del destino, hirió a la distraída muchacha con sus venenosos colmillos.

19. Al ser mordida por la serpiente, la muchacha cayó súbitamente al suelo con el rostro marchito y perdiendo toda su belleza,

20. Con su cabello desordenado, era un penoso espectáculo para sus amigas y compañeras. Ella, que había sido tan bella mientras vivía, al llegar la muerte cobró un aspecto demasiado doloroso como para poder contemplarlo.

21. Más tarde, aquella muchacha de estrecha cintura, que yacía en el suelo como dormida  --vencida por el veneno de la serpiente--, de nuevo volvió a ser incluso más bella que cuando vivía.

22. Su padre adoptivo y otros ascetas que estaban presentes, la vieron yaciendo en el suelo con el esplendor de un loto.

23. Entonces llegaron muchos brahmanas notorios que, llenos de compasión, se sentaron alrededor de ella. Allí estaban Swastyatreya, Mahayan, Kushika, Sankhya-mekhala,

24. Uddalaka, Katha, el famoso Sweta, Bharadwaja, Kaunakutsya, Arshtisena, Goutama,

25. Pramati y el hijo de éste, Ruru. Y cuando vieron a aquella doncella que yacía muerta en el suelo vencida por el veneno del reptil que la había mordido, todos lloraron llenos de compasión. Ruru, mortificado más allá de toda medida, se retiró de la escena”.

Así termina esta sección del octavo capítulo, Paulama, del Adi Parva del bendito Mahabharata.






CAPÍTULO IX

PAULAMA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “Mientras los nobles brahmanas permanecían sentados alrededor del cadáver, Ruru, lleno de tristeza, se retiró a un profundo bosque y comenzó a lamentarse a gritos.

2. Sobrecogido por la pena, se hundió en lastimeras lamentaciones. Recordando a su amada Pramadvara, dio rienda suelta a su tristeza con las siguientes palabras,

3. ¡Ay de mí!, la delicada hermosura que incrementaba mi sentimiento yace ahora en el desnudo suelo. ¿Puede haber algo más doloroso que esto para todos nosotros, que somos sus amigos?

4. Si alguna vez he dado caridad, si alguna vez he llevado a cabo penitencias, y alguna vez he mostrado respeto por mis superiores, que los méritos de estos actos le devuelvan la vida a mi amada.

5. Si he controlado mis pasiones desde que nací, si he sido firme en mis votos, que la hermosa Pramadvara se levante del suelo.

6. Mientras se lamentaba así por la pérdida de su novia, un mensajero celestial llegó hasta él en el bosque y se dirigió a él de la siguiente manera:

7. El devaduta dijo: “Oh, Ruru, las palabras que has dicho sobrecogido por la pena no pueden hacer efecto, puesto que, Oh, noble Rishi, cuando se acaban los días de alguien que pertenece a este mundo, no puede volver de nuevo a la vida.

8. Esta pobre muchacha, hija del Gandharva y la Apsara, ha consumido sus días, por lo tanto, oh, niño, no entregues tu corazón a  la pena.

9. Las grandes deidades, sin embargo, han dispuesto un medio para devolverle la vida. Si tú logras llevarlo a cabo, tal vez puedas recuperar a tu Pramadvara”.

10. Ruru respondió, “Dime, oh, mensajero del cielo, qué medios han sido dispuestos por los dioses. Explícamelo con detalle, para que pueda llevarlo a cabo. Sálvame y líbrame de esta pena”.

11. El mensajero celestial dijo, “Oh, descendiente de Bhrigu, entrégale la mitad de tu vida a tu novia, de este modo, oh, Ruru, tu Pramadvara se levantará del suelo”.

12. Oh tú, el mejor de los mensajeros celestiales, yo le entrego de buen grado la mitad de mi vida a mi novia. Que mi amada se levante en su adorable forma”.

Souti dijo:

13. El Rey de los Gandharvas (que era el padre de Pramadvara) y el mensajero del cielo, ambos dotados de excelentes cualidades, fueron juntos ante el dios Dharma (el juez de los muertos) y se dirigieron a él de la siguiente manera:

14. “Oh, Rey Dharma, si te place, deja que la hermosa novia de Ruru, Pramadvara, se levante de nuevo, dotada con la mitad de la vida de Ruru”.

15. Dharmaras dijo: “Oh, mensajero del cielo, si así lo deseas, haz que la novia de Ruru, Pramadvara, se levante, dotada con la mitad de la vida de Ruru”.

Souti dijo:

16. Cuando Dharma dijo eso, la hermosa Pramadvara, la prometida de Ruru, se levantó como saliendo de un letargo.

17. Más tarde se vio que el hecho de entregar la mitad de la duración de su vida con el fin de resucitar a su novia, trajo como consecuencia que Ruru viera acortada su propia vida.

18. Sus padres gustosamente los casaron en un día auspicioso, siguiendo los debidos ritos, y la pareja pasó sus días entregados el uno al otro.

19. Tras conseguir así una esposa difícil de obtener, hermosa y brillante como los estambres del loto, el Rishi de severas austeridades, Ruru, hizo un voto de destruir la raza de las serpientes.

20. Cuando quiera que veía una serpiente, se llenaba de furia e invariablemente  la mataba con un arma.

21. Un día, el Brahmana, Ruru entró en un gran bosque, y allí vio a una vieja serpiente Dunduva yaciendo en el suelo.

22. Con la intención de matarla, Ruru lleno de ira levantó su palo, --que era como la vara de la muerte. La serpiente Dunduva se dirigió entonces al iracundo Brahmana de la siguiente manera:

23. “Oh Rishi, yo no te he causado ningún daño, ¿por qué entonces habrías de matarme llevado por la ira?


Así termina esta sección del capitulo Paulama, en el Adi Parva del bendito Maha Bharat.


CAPÍTULO X

PAULAMA PARVA
(continuación)


1. Ruru dijo: “Mi esposa, tan querida para mí como mi propia vida, fue mordida por una serpiente, por lo cual yo tomé, oh, serpiente, un terrible voto,

2. De que mataría a cualquier serpiente que me encontrase. Por lo tanto, he de herirte, y te verás privada de tu vida.

3. La Dunduva dijo, “Oh, Brahmana, hay otras serpientes que sí muerden al hombre. Sin embargo, las Dunduvas son serpientes sólo de nombre. Por consiguiente, no deberías matar a las Dunduvas.

4. Sujetas a las mismas calamidades, pero sin poder compartir la misma buena fortuna, sufriendo las mismas penas, pero sin probar los mismos placeres, no deberías matar a las Dunduvas, pues tú no puedes discernir lo correcto y lo incorrecto.

Souti dijo:

5. Escuchando estas palabras de la serpiente, y viendo que ésta era realmente de la raza Dunduva, y que estaba aterrorizada, Ruru no la mató.

6. Entonces, Ruru Bhagavan (poseedor de las seis opulencias), consolando a la serpiente, le dijo, “¿Quién eres tú, dime, oh serpiente, y quién te ha sometido a esta metamorfosis, obligándote a asumir esta forma?

7. La Dunduva dijo, “Oh, Ruru, yo era previamente un Rishi, y mi nombre era Shahasrapat. Debido a la maldición de un Brahmana, me convertí en serpiente.

8. Ruru dijo, “Oh, tú, la mejor entre las serpientes, ¿por qué fuiste maldecida por un iracundo Brahmana?  ¿y durante cuánto tiempo habrás de estar en este cuerpo?

Así termina esta sección del Paulama en el Adi Parva del bendito Maha Bharat




CAPÍTULO XI

PAULAMA PARVA
(continuación)


1. La Dunduva dijo, “Antaño tenía un amigo, un Brahmana, cuyo nombre era Khagama. Era veraz, y poseía poderes espirituales en virtud de sus austeridades.

2. Mientras él ejecutaba un Agnihotra, (sacrificio de fuego)yo, movido por la frivolidad juvenil, formé una serpiente con unas briznas de hierba y traté de atemorizarle. Él se desmayó al ver aquella serpiente de broma.

3. Al recuperarse, aquél veraz y austero Rishi exclamó lleno de ira,

4. “Así como tú has hecho esa serpiente de broma, que no tiene ningún poder, con el fin de causarme temor, tú mismo te convertirás en una serpiente sin veneno a causa de mi maldición”.

5. Oh, Rishi, como yo era consciente del poder de la austeridad que él poseía, con el corazón perturbado me dirigí a él de la siguiente manera,

6. Inclinándome con las manos juntas, le dije, “Puesto que soy tu amigo, he hecho eso sólo como una broma para hacerte reír,

7-8. Oh, Brahmana, deberías perdonarme y revocar tu maldición”. Viéndome tan afligido, el asceta se conmovió, y respirando pesadamente dijo, “Lo que he dicho, tiene que ocurrir”,

9. Oh, asceta, escucha lo que voy a decirte, y prestando atención, oh, virtuoso, grabalo para siempre en tu corazón.

10. Cuando el santo Ruru, el hijo de Pramati, aparezca, al verle quedarás inmediatamente libre de esta maldición”.

11. Tú eres ese mismo Ruru, el hijo de Pramati. Ahora, recuperando mi forma natural, te diré algo que habrá de redundar en tu beneficio”.

Souti dijo:

12.  Ese hombre ilustre, el mejor entre los Brahmanas, dejó entonces su cuerpo de serpiente y recuperó su forma y lustre originales.

13.  Entonces se dirigió al poderosísimo Ruru, diciendo, “oh, tú el mejor de los seres, la forma suprema de moralidad es ´no destruyas la vida´.

14.  Por lo tanto, un Brahmana jamás debe arrebatar la vida de ninguna criatura. Las más sagradas instrucciones de los Vedas  indican que un Brahmana siempre debe ser manso,

15.  Erudito en los Vedas y Vedangas, debe inspirar la fe en Dios en los corazones de todas las criaturas, ser bondadoso con todos, veraz,  predispuesto al perdón,

16. Y debe retener los  Vedas en su memoria, --Esos son los deberes naturales de un Brahmana. No es a ti a quien corresponden los deberes naturales de un Ksatriya.

17.  Ser severo, llevar el cetro, gobernar a sus súdbitos; esos son los deberes naturales de un Ksatriya. Escúchame, oh, Ruru.

18. Antaño, Yanameya destruyó a las serpientes en un sacrificio, pero los  aterrorizados reptiles fueron salvados por un Brahmana,

19. Llamado Astika, erudito en los Vedas y Vedangas, y lleno de poder espiritual”.


Así termina esta sección del Paulama en el Adi Parva del bendito Maha Bharat



CAPÍTULO XII

PAULAMA PARVA
(continuación)


1. Ruru dijo, “oh tú, el mejor entre los nacidos por segunda vez, ¿Por qué el Rey Yanameyae destruyó a las serpientes, y cómo lo hizo?

2. ¿Por qué fueron salvadas por el sabio Astika, el mejor de los Brahmanas? Estoy deseoso de escuchar todo esto.

3. El Rishi dijo, “Oh, Ruru, podrás escuchar esta importante historia de Astika de labios de los Brahmanas”, y diciendo esto, desapareció.

Souti dijo:

4. Ruru se apresuró a buscar al Rishi, pero no pudo hallarle en el bosque. Al no poder encontrarle, se sentó en el suelo, vencido por la fatiga.

5. Se sentía confundido y a punto de desmayarse. Repetidamente recapacitó sobre las palabras del Rishi.

6. Al volver en sí, regresó a casa y le pidió a su padre que le contara esa historia.


Así termina la  duodécima sección en el Pauloma Parva del  Adi Parva en el bendito Maha Bharat.


CAPÍTULO XIII

ASTIKA PARVA


Saunaka dijo:

1. ¿Por qué ese tigre entre los Reyes, Yanameyae, decidió destruir a las serpientes en un sacrificio?

2. Oh, Souti, cuéntanos la verdadera historia con todo detalle. ¿Por qué el mejor de los Duiyas, Astika, el mejor de los ascetas, rescató a las serpientes del ardiente fuego?

3. ¿Quién era el padre del Monarca que llevó a cabo el sacrificio de serpientes? ¿Quién era el padre de ese excelente Brahmana que salvó a los reptiles? Cuéntanos todo esto.

4. Souti dijo, “Oh, tú, el mejor de los oradores. La historia de Astika es larga, pero yo la narraré completamente. Escuchadme.

5. Saunaka dijo, “Siento deseos de escuchar en detalle la interesante historia de Astika, el ilustre Brahmana”.

6. Souti dijo, los Brahmanas consideran que esta historia, recitada por Krisna Dwaipayana, es un Purana. Ante los moradores de Naimisharanya

7. Fue ya narrada por mi erudito padre, Lomharshana, el discípulo de Vyasa, a pedido de los brahmanas.

8. Yo estaba presente entonces, Oh, Saunaka. Ya que me lo has pedido, la recitaré exactamente tal y como la oí.

9. Escuchad esta historia que destruye todos los pecados. El padre de Astika era tan poderoso como Prayapati.

10. Era un Brahmachari, consagrado a severas austeridades, regulado en su alimentación, un gran Rishi dueño de sí mismo y con pleno control sobre su lujuria. Su nombre era Yaratkaru.

11. Era el mejor de los Yayavaras, un hombre de rígidos votos, sumamente religioso y dotado de grandes poderes fruto del ascetismo. En una ocasión este gran asceta,

12. Practicando Yatra Shayan Griha, (descansando allí donde la noche le sorprendía), vagó por el mundo entero, se bañó en muchas aguas sagradas y visitó múltiples santuarios sagrados.

13. Practicó difíciles austeridades y penitencias; y sustentándose únicamente con aire, se entregó al ayuno, y renunciando incluso a dormir, recorrió el mundo entero.

14. Tan brillante como un fuego ardiente, vagó por todas partes, y mientras recorría el mundo de esta manera, encontró a sus ancestros

15. Colgados cabeza abajo en un gran agujero, con los pies hacia arriba. Al verles, Yaratkaru se dirigió a ellos de la siguiente manera:

16. “Quiénes sois, que colgáis cabeza abajo en este agujero, pendientes de una cuerda de fibra Birana, que ha sido roída por las ratas que viven secretamente cerca de este lugar?

17. Los ancestros dijeron, “Somos Rishis de austeras penitencias, llamados Yayavaras. Nos encontramos colgados boca abajo en las entrañas de la tierra debido a la falta de descendencia.

18. Tenemos un hijo, cuyo nombre es Yaratkaru. Pero ¡ay de nosotros, desafortunados!: Ese miserable ha adoptado el ascetismo.

19. Por ello, ese necio no piensa en casarse para tener descendencia. Es por esta falta de descendencia, y por el temor a ver extinguirse nuestro linaje por lo que estamos en esta situación, suspendidos en un agujero.

20. Teniendo recursos, nuestra condición es igual a la de los desafortunados que no los tienen. Oh, hombre excelente, ¿Quién eres tú, que sientes pena por nosotros como un amigo?

21. Oh, Brahmana, deseamos saber quién eres tú que permaneces junto a nosotros, compadeciéndonos.

22. Yaratkaru dijo, “vosotros sois mis ancestros. Yo soy ese Yaratkaru. Decidme qué he de hacer y cómo puedo serviros”.

23. Los ancestros dijeron: “Intenta por todos los medios obtener descendencia para prolongar nuestro linaje. Esto será meritorio tanto para ti como para nosotros.

24. Oh, hijo, ni los frutos de la virtud, ni la acumulación de austeras penitencias, le llevan a uno a adquirir el incomparable mérito que otorga la paternidad.

25. Por lo tanto, oh, hijo, te ordenamos que pongas tu corazón en la búsqueda del matrimonio y la descendencia. Esto redundará en el máximo beneficio para nosotros.

26. Yaratkaru dijo, “No me casaría ni me dedicaría a obtener riquezas por mi propia iniciativa, pero lo haré sólo en aras de vuestro bienestar.

27-28. De acuerdo a esto, si puedo obtener una novia con el mismo nombre que yo, cuyos amigos la entreguen a mí de buena gana como un regalo, --Oh, padres; bajo esas condiciones, si encuentro una muchacha, vuestra orden será obedecida. Me casaré con ella debidamente según las ordenanzas de los Sastras.

29.  ¿Pero quién va a entregar a su hija a un pobre hombre como yo, para que se convierta en mi esposa?. Yo, sin embargo, aceptaré la muchacha que se me otorgue como un regalo.

30. Oh, Ancestros, intentaré casarme con esa doncella. Y habiendo dado mi palabra, la cumpliré.

31. Oh, Padres, engendraré descendencia en ella para procuraros alivio, con el fin de que logréis alcanzar el cielo llamado Saswata y regocijaros allí libremente.

Así termina la primera sección del capítulo Astika Parva del Adi Parva en el bendito Mahabharat.




CAPÍTULO XIV

ASTIKA PARVA
(continuación)


Souti dijo:

1. El Brahmana de severas austeridades (Yaratkaru), vagó por el mundo entero en busca de una esposa, sin encontrarla.

2. Un día entró en un bosque y, recordando las palabras de sus ancestros, por tres veces rogó con voz lastimera, pidiendo una esposa.

3. En ese momento apareció Vasuki y le ofreció a su propia hermana, pidiéndole que la aceptase. Pero el Rishi vacilaba en aceptarla, considerando el hecho de que ella tal vez no tendría el mismo nombre que él.

4. El gran alma Yaratkaru pensó para sí, “No aceptaré como esposa a alguien que no lleve mi mismo nombre”.

5. Entonces Yaratkaru, el gran asceta de rígidas austeridades, dijo, “Oh, serpiente, dime verazmente cuál es el nombre de tu hermana”.

6. Vasuki dijo, “Oh, Yaratkaru, el nombre de mi hermana es también Yaratkaru. Yo te la ofrezco como un regalo. Acepta como esposa a esta muchacha de delgada cintura. Oh, tú, el mejor de los Dviyas, la he reservado para ti. Por lo tanto, acéptala”.

7. Diciendo esto, Vasuki le entregó su bellísima hermana a Yaratkaru, y éste se casó con ella siguiendo los ritos prescritos.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva en el bendito Mahabharat.











CAPÍTULO XV

ASTIKA PARVA
(continuación)

Souti dijo:

1. Oh, tú, el mejor entre los conocedores del Brahman, antaño la madre de las serpientes maldijo a la raza de las Nagas, diciendo, “Aquél que es conducido por el viento (Agni, el dios del fuego) os consumirá  en el sacrificio de Yanameyae”.

2. Con el fin de neutralizar los efectos de esa maldición, la mejor de las serpientes, (Vasuki) casó a su hermana con el Rishi Mahatma de rígidos votos.

3. Tras aceptarla de acuerdo a los ritos prescritos, engendró en ella a un Mahatma llamado Astika,

4. Que era un gran asceta, sumamente erudito en los Vedas y los Vedangas, que disipó el temor de sus progenitores y que veía todo con ecuanimidad.

5. Después de mucho tiempo, un descendiente de los Pandavas celebró un gran Yagya, conocido como el sacrificio de las serpientes.

6. Cuando comenzó aquel sacrificio, que tenía como objetivo destruir a las serpientes, el gran asceta Astika rescató a los reptiles,

7. A sus cuñados, sus tíos maternos, y otras serpientes. También, por el hecho de engendrar descendencia, liberó a sus padres.

8. Oh, Brahmana, él se liberó a sí mismo de sus deudas por medio de rígidas austeridades, cumpliendo diversos votos y estudiando los Vedas. Él propició a los semidioses a través de sacrificios en los cuales ofreció diversos presentes.

9. Complació a los Rishis con su Brahmacharya y a sus antepasados, obteniendo descendencia. Así se liberó de la pesada deuda que tenía con sus ancestros.

10.Yaratkaru, en virtud de su gran austeridad, alcanzó el cielo junto a sus ancestros. Engendrando a su hijo Astika, y adquiriendo grandes méritos religiosos, el mejor de los Munis,

11. El noble Yaratkaru, después de una larga vida, alcanzó el cielo. Ésta es la historia de Astika. Yo la he narrado brevemente. Ahora dime, tigre de la raza Bhrigu, qué más he de narrar.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XVI

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Saunaka dijo, “Oh, Souti, relátanos una vez más, con todo detalle, la historia del erudito y virtuoso Astika. Tenemos gran curiosidad por escucharla.

2. Oh, gentil, , tú hablas muy dulcemente, con el acento y el énfasis apropiados. Estamos sumamente complacidos con tus palabras. Hablas como tu padre.

3. Él siempre estaba dispuesto a complacernos. Cuéntanos, por lo tanto, la historia que relató tu padre.

4. Souti dijo, “a vosotros, que estáis bendecidos con una larga vida, os contaré la historia de Astika tal y como la escuché de labios de mi padre.

5. Oh, Brahmana, en la era de oro Prayapati tuvo dos hermosas hijas. Oh, santo, estas dos hermanas estaban dotadas de singular belleza.

6. Sus nombres eran Kadru y Vinata, y eran las esposas de Kasyapa. Su esposo, que era semejante a Prayapati, complacido con ellas decidió concederles una bendición a cada una de ellas.

7. Kasyapa encontraba una inmensa felicidad en la compañía de sus excelentes esposas. Éstas, al escuchar que su esposo deseaba colmarlas de bendiciones,

8. Se sentían llenas de júbilo. Kadru deseaba dar a luz a mil serpientes, todas ellas de igual esplendor.

9. Vinata por su parte pidió dos hijos, iguales a todos los hijos de Kadru en fuerza, energía, talla y poder.

10. A Kadru su esposo le otorgó el don de obtener una multitud de hijos; y a Vinata le dijo, “así sea”.

11. Vinata, al recibir la bendición, se sentía muy complacida, y al obtener dos hijos inmensamente poderosos, consideró que se le había otorgado lo prometido.

12. Kadru también obtuvo mil hijos, todos ellos dotados con el mismo esplendor. “Sostened los embriones cuidadosamente”, dijo el gran asceta Kashyapa, entrando en el bosque, y dejando a sus dos esposas plenamente satisfechas con las bendiciones recibidas.

13. Souti dijo: “Oh, tú, el major de los Brahmanas, después de un largo tiempo, Kadru dio a luz a mil huevos, y Vinata a dos.

14. Sus sirvientas cuidaban de los embriones cuidadosamente manteniéndolos separadamente en cálidas vasijas, y así pasaron quinientos años.

15. Después de esos quinientos años, los hijos de Kadru salieron de sus cascarones, pero los gemelos de Vinata no aparecían.

16. Vinata se sentía envidiosa, y rompiendo uno de los huevos encontró en el interior un embrión

17. Que sólo se había desarrollado parcialmente. La parte superior se había desarrollado por completo, pero no así la parte inferior. Así pues, el niño, enfadado, maldijo a su madre, diciendo,

18. “Oh, madre, puesto que has roto este huevo prematuramente, y no has permitido que mi cuerpo se desarrolle plenamente, debido a tu envidia hacia Kadru, te convertirás en su esclava.

19-20. Oh, Madre, si esperas pacientemente durante quinientos años y no destruyes el otro huevo, el ilustre hijo que mora en él te liberará de la esclavitud.

21.  Oh, madre, si deseas tener un poderoso hijo, cuida tiernamente del huevo durante todo ese tiempo.

22-23. Tras maldecir así a Vinata, su madre, el niño se elevó hacia los cielos. Oh Brahmana, Aruna (este niño), se convirtió en el auriga del Sol, y es visible al amanecer. En el momento estipulado, nació también Garuda, el devorador de serpientes.

24. Oh, tigre de la raza Bhrigu, tan pronto como vio la luz, dejó a su madre, y el rey de los pájaros, hambriento, desplegó sus alas y se alzó en vuelo buscando el alimento designado para él por el Supremo.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XVII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Oh, ascético Rishi, en aquella época las dos hermanas vieron a Uchaisrava acercándose a ellas.

2. Adorado por todos los semidioses, esa gema entre los caballos, que surgió al batir el océano para obtener néctar.

3. Divino, lleno de gracia, eternamente joven, irresistible, vigoroso, obra maestra del Creador, y bendito con todas las características auspiciosas.

4. Saunaka dijo, “¿Por qué los semidioses batieron el océano buscando el néctar, haciendo surgir, como tú has dicho, al mejor entre los corceles, tan poderoso y lleno de esplendor? Háblame de esto”.

5. Souti dijo, “Hay una gran montaña de apariencia resplandeciente cuyo nombre es Meru. Los rayos del Sol se difunden cuando caen sobre su dorada cumbre.

6. Engalanada con oro, sumamente hermosa, esta montaña es frecuentada por los Devas y los Gandharvas; es inconmensurable, e inasequible a los pecadores.

7. Está iluminada con la presencia de muchas plantas medicinales, y temibles bestias de presa vagan por sus cumbres.

8. Ni siquiera con la mente puede ser alcanzada, está agraciada con muchos árboles y arroyos, y resuena con la dulce melodía de innumerables pájaros.

9. Se mantiene imperturbable ante el paso de infinitas eras, besando el cielo con sus cumbres. En una ocasión, los semidioses se sentaron para celebrar un cónclave en su dorada cúspide.

10. Ellos, que habían practicado penitencias y observado excelentes votos, llegaron allí buscando el néctar, y hablaban entre sí acerca de la posesión de éste. Viéndoles en esta disposición, Narayan se dirigió a Brahma de la siguiente manera:

11. “Batid el océano con la fuerza combinada de los Devas y los Asuras. Al hacerlo, podréis obtener el néctar, además de todas las drogas medicinales y gemas. Oh, semidioses, batid el océano y obtendréis el néctar”.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XVIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Existe una montaña, llamada Mandara, cuyos picos son tan altos como las nubes. Es la mejor de las montañas, y está engalanada con innumerables enredaderas.

2. Allí, innumerables pájaros perfuman el aire con sus melodías, y fieras salvajes vagan por sus laderas. Esta montaña es frecuentada por Kinnaras, Apsaras y semidioses.

3. Se eleva hacia los cielos once mil yoyanas, y se hunde en la tierra otro tanto.

4. Los semidioses, al verse incapaces de arrancarla, se dirigieron a Visnu y Brahma, que estaban sentados juntos, y les dijeron,

5. “Idead, oh, dioses, algún plan eficaz para desarraigar esta montaña Mandara, con el fin de que podamos emplearla para nuestros propósitos”.

6. Souti continuó: “Así sea” dijeron Narayan y Brahma. El de los ojos de loto (Vishnu) delegó esta ardua tarea al príncipe de las serpientes (Ananta)

7-8. Bajo la dirección de Brahma y Narayan, el poderosísimo Ananta desarraigó la montaña con todos sus bosques y sus habitantes.

9. Entonces, todos los semidioses, junto con Ananta, llegaron a las orillas del océano. Dirigiéndose a él, le dijeron, “Océano, hemos venido a batirte con el fin de obtener el néctar”.

10. El océano respondió, “Que así sea, si yo he de obtener mi parte. Yo soy capaz de soportar la inmensa agitación causada al usar la montaña Mandara para batir mis aguas”.

11. Los Devas y los Danavas  se dirigieron entonces al Rey de las tortugas y le dijeron, “Tú tendrás que sostener la montaña sobre tu caparazón”.

12. Una vez que el Rey de las tortugas accedió, Indra puso la montaña sobre su espalda.

13-14. Los Devas y los Danavas, tras convertir la montaña Mandara en el palo de batir y a Vasuki en la cuerda, comenzaron a batir el océano para obtener néctar. Los Asuras sujetaban a Vasuki por la cabeza, y los Devas por la cola.

15. Y Ananta, que era una manifestación de Narayan, y se encontraba en el lado de los Devas, una y otra vez levantaba y bajaba su capucha de serpiente.

16. Debido a la inmensa agitación causada por los semidioses, negros vapores cargados de llamas surgieron de la boca de la serpiente Vasuki.

17. Estos vapores se convirtieron en nubes llenas de relámpagos, que dejaron caer la lluvia sobre los agotados semidioses para refrescarles.

18. Las flores de los árboles que llenaban las laderas de la montaña caían sobre los Devas y los Danavas, y también les refrescaban.

19. Entonces se levantó desde las profundidades de Mandara, comprimida por los Devas y los Danavas, un terrible rugido semejante al bramido de las nubes en el momento de la disolución del Universo.

20. Diversos animales acuáticos, aplastados bajo la gran montaña, dejaron sus vidas en las saladas aguas.

21. Y muchos ciudadanos de las regiones inferiores y del Reino de Varuna también encontraron la muerte.

22. En aquel remolino, los grandes árboles de la montaña Mandara, golpeándose unos contra otros, quedaban arrancados de raíz y se precipitaban al océano junto con los pájaros que se refugiaban en sus ramas.

23. Debido a la fricción entre los árboles se inflamaban grandes incendios, y la montaña Mandara era semejante a una masa de negras nubes cargadas de relámpagos.

24. Este fuego se extendió, consumiendo a los leones, los elefantes y otras criaturas residentes de la montaña, acabando con su vida.

25. Entonces Indra, el mejor de los semidioses, procedió a extinguir el ardiente fuego descargando pesadas lluvias.

26. Las resinas de diversos grandes árboles y hierbas se mezclaron con las aguas del océano,

27. Y los semidioses alcanzaron la inmortalidad al beber el agua mezclada con el extracto líquido de oro y las resinas que encerraban en su esencia las cualidades del néctar.

28. Gradualmente, el agua lechosa del océano batido produjo mantequilla clarificada en virtud de aquellas resinas y jugos. Pero incluso entonces, el néctar  no aparecía.

29. Entonces los Devas llegaron a los pies del dios fuente de bendiciones que se encontraba sentado confortablemente en su asana y le dijeron, “Oh, Brahma, hemos consumido nuestras fuerzas, sin embargo, el néctar aun no ha surgido.

30.  Narayan es nuestro único recurso”. Tanto los Devas como los Danavas estaban agotados, y no tenían fuerzas para continuar batiendo el océano.

31.  Entonces Brahma le dijo a Narayan, “Oh, Señor, ten la bondad de conferir fuerzas a los Devas para que puedan seguir batiendo el océano con la montaña Mandara”.

32. Narayan, respondiendo a sus oraciones, dijo, “Yo os daré la fuerza necesaria. Id, colocad de nuevo  la montaña y batid el océano”.

33. Escuchando las palabras de Narayan, y sintiendo cómo sus fuerzas se renovaban, los Devas comenzaron de nuevo a batir.

34. Entonces, desde el océano se levantó la suave y brillante Luna de mil rayos.

35. Luego surgió  Laksmi sentada en el loto, Sura devi (Soma), y el gran corcel blanco,

36. Y la joya Kaustubha que encuentra su refugio en el pecho de Narayan.

37. Entonces surgió el árbol Parijata y la vaca Surabhi, que conceden todos los deseos.

38. Lakshmi, Soma, la Luna, y el caballo Uchaisrava se elevaron hasta los semidioses a la velocidad de la mente.

39. Entonces surgió el divino Dhanvantari llevando entre sus manos una vasija blanca que contenía el néctar.

40. Al presenciar este maravilloso fenómeno, los Danavas elevaron un estruendoso bramido reclamando el néctar, exclamando, “es nuestro”.

41. Surgió entonces el gran elefante Airavata, con sus blancos colmillos y su gigantesco cuerpo, y se convirtió en el portador de Indra, el dios que tiene el rayo como arma.

42. Sin embargo, al continuar batiendo, surgió el mortal veneno Kalakuta, que pronto cubrió la tierra entera y ardía como un fuego coronado de humo.

43. Los tres mundos quedaron estupefactos ante su terrible hedor. En ese momento Siva, a pedido de Brahma, se tragó el veneno, salvando la creación.

44. El divino Maheswar lo retuvo en su garganta, y se dice que desde ese momento recibe el nombre de Nilakantha (garganta azul).

45. Al ver todos aquellos maravillosos fenómenos, los Danavas estaban desesperados, y rompieron las hostilidades con los Devas movidos por su deseo de poseer a Lakshmi y obtener el néctar.

46. En ese momento Narayan, con la ayuda de Su Maya (el poder de la ilusión), asumió una forma de belleza arrebatadora, y empezó a coquetear con los Danavas tomando la forma de una mujer.

47. Los necios Danavas y Daityas, encantados por su exquisita belleza y gracia, y enamorándose perdidamente de ella, pusieron unánimemente el néctar en Sus manos.

Así termina esta sección, Amrta Mantana, del Adi Parva.


CAPÍTULO XIX

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Los Daityas y Danavas, equipados con impenetrables armaduras y todo tipo de armas terribles, atacaron a los Devas.

2. Entretanto el poderosísimo Sri Visnu en la forma de una encantadora mujer, acompañado de Nara, engañó a los poderosos Danavas y arrebató de sus manos el Amrita.

3. Y todos los Devas, en aquel momento de terror, recibieron de Vishnu el néctar.

4. Mientras los Devas bebían el anhelado néctar, uno de los Danavas, llamado Rahu, se mezcló entre ellos, disfrazado, para tener acceso al amrita.

5. Éste apenas había llegado hasta su garganta cuando Chandra y Surya le reconocieron y dieron la alarma, avisando a los Devas de lo que estaba ocurriendo.

6. Narayan, usando Su disco, cortó inmediatamente la bien decorada cabeza del Danava mientras éste bebía sin permiso.

7. La inmensa cabeza del Danava, seccionada por el disco y semejante al pico de una montaña, se elevó hacia el cielo profiriendo espantosos alaridos.

8. Por otra parte, el cuerpo decapitado cayó a tierra, haciendo temblar todas sus montañas, bosques e islas.

9. Desde ese día surgió la terrible enemistad entre la cabeza de Rahu, y Chandra y Surya. Hasta hoy intenta constantemente tragárselos (causando eclipses).

10. Entonces Hari, dejando la forma femenina que había adoptado, hizo temblar a los Danavas lanzándoles todo tipo de armas.

11. Así dio comienzo la terrible batalla entre los Devas y los Danavas, a orillas del océano de agua salada.

12. Miles de afiladas jabalinas, lanzas y otras diversas armas eran lanzadas desde todas las direcciones.

13. Cortados por los discos y heridos por espadas, dardos y mazas, los Asuras vomitaban sangre postrados en la tierra.

14. Cabezas decoradas con brillante oro caían constantemente al campo de batalla, cortadas por afiladas espadas de doble filo.

15. Los grandes Asuras, cubiertos de sangre, yacían muertos por todas partes, semejantes a montañas de tinte rojo.

16. Cuando el Sol se levantó con todo su esplendor, miles de guerreros se herían entre sí con sus armas, y por todas partes se oían estertores de agonía.

17. Los rugidos de los guerreros llenaban el cielo mientras se atacaban entre sí desde lejos valiéndose de proyectiles, o usando los puños cuando se acercaban.

18. “Rájadles”, “despedázadlos”, “perseguidlos”, “avanzad”... Estos temibles gritos de guerra se escuchaban por todas partes.

19. Cuando este espantoso combate alcanzaba el cenit de la furia, Nara y Narayan entraron en el campo de batalla.

20. Viendo el arco celestial en manos de Nara, Narayan pensó en Su disco destructor de los Asuras.

21. Y tan pronto como Narayan pensó en él, el disco Sudarshan, el destructor de los enemigos, efulgente como Agni y mortal en la batalla, descendió de los cielos.

22. Cuando llegó, Achyuta, (Narayan) lleno de temible energía y tan brillante como el fuego ardiente, con Sus brazos semejantes a trompas de elefante lanzó con inmensa fuerza aquél arma resplandeciente, temible, de extraordinario lustre, capaz de destruir ciudades enemigas.

23. El disco Sudharsan, resplandeciendo como el fuego en el momento de la definitiva disolución del Universo, al ser lanzado por la mano de Narayan recorrió el campo de batalla, destruyendo a millares de Daityas y Danavas.

24. A veces los abrasaba, consumiéndolos por completo, a veces los destrozaba golpeándolos mientras recorría el cielo, y a veces, descendiendo a tierra, se bebía su sangre como un duende.

25. Por otro lado, los Danavas, pálidos como las nubes que han descargado sus depósitos de agua, dotados de inmenso vigor e intrépidos corazones, ascendían al cielo y continuamente arrojaban miles de montañas sobre los Devas, hostigándoles.

26. Cuando aquellas temibles montañas, cargadas de bosques y de viviendas, caían desde el cielo semejantes a masas de nubes, chocaban unas con otras y producían un atronador estruendo.

27. Y al combinarse el fragor de la batalla, en la que miles de guerreros gritaban continuamente, con el estrépito de aquellas montañas cargadas de bosques cayendo por todas partes, la Tierra con todas sus selvas comenzó a temblar.

28. Entonces el divino Nara hizo acto de presencia en la escena del espeluznante conflicto entre los Asuras y los Ganas (los seguidores de Rudra), y despedazando aquellas inmensas rocas con la ayuda de sus doradas flechas, cubrió los cielos de polvo.

29. En ese momento los poderosos Danavas, sintiéndose derrotados por los Devas y viendo cómo el aterrador disco Sudharsan recorría el campo de batalla como un incendio imposible de detener, sembrando el espanto y la muerte, se retiraron, refugiándose en las entrañas de la Tierra y en las profundidades del océano.

30. Los semidioses, tras lograr la victoria, ofrecieron el debido respeto a la montaña Mandara, colocándola de nuevo en su posición original. Y las nubes hicieron retumbar los cielos con sus atronadores gritos, mientras regresaban a sus moradas.

31. Los semidioses regresaron al cielo llenos de júbilo, escoltando el néctar con sumo cuidado.

32. Indra y otros semidioses se dirigieron a Narayan y le hicieron entrega de la vasija que contenía el néctar para que la preservase bajo Su custodia.

Así termina esta sección del Astika Parva en el Adi Parva.


CAPÍTULO XX

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Así he narrado cómo el néctar fue extraído al batir el Océano, así como el poderoso corcel uchaisrava.

2. A propósito de este caballo, Kadru le preguntó a Vinata, “dime, hermana, ¿cuál es el color de Uchaisrava?”.

3. Vinata dijo, “este rey de los caballos es de color blanco. ¿De qué color crees tú que es, hermana? Di cuál es su color, y crucemos una apuesta al respecto”.

4. Kadru dijo, “muchacha de dulce sonrisa, yo pienso que su cola es negra. Apostemos, y aquella que se equivoque se convertirá en la esclava de la otra”.

5. Souti dijo: “Apostando de esta manera, que una sería esclava de la otra, regresaron a casa, diciendo, “mañana veremos el caballo”.

6. Con intención de hacer trampa, Kadru ordenó a sus mil hijos que se convirtieran en cabello negro

7. Y cubrieran rápidamente la cola del caballo, para evitar convertirse en esclava. Ellos rehusaron, y ella les maldijo, diciendo,

8. “En el sacrificio que celebrará el sabio monarca Yanameyae, descendiente de la raza de los Pandavas, Agni os consumirá a todos”.

9. El Abuelo (Brahma) escuchó esta cruel maldición proferida por Kadru al verse impelida por el destino.

10. Y él, por bondad hacia las criaturas, y viendo que las serpientes se habían multiplicado enormemente, aprobó la maldición, en consenso con todas deidades.

11-12. “Considerando su virulento veneno, su excesiva fuerza, su gran poder y su propensión a morder, la maldición que han recibido de su madre es apropiada para garantizar el bienestar de todas las criaturas.

13. El destino siempre les inflige la muerte a aquellos que buscan causar la muerte de otros”. Hablando de esta forma, los semidioses elogiaron la decisión de Kadru.

14-15. Llamando entonces a Kashyapa, Brahma dijo, “oh, virtuoso, lleno de poder, las inmensas y agresivas serpientes de virulento veneno que tú engendraste han sido maldecidas por su propia madre. Oh, hijo, no debes lamentarte por ello en absoluto.

16. La destrucción de las serpientes en el sacrificio (de Yanameyae) ha sido narrada en el Purana”. Diciendo esto, el Divino Creador del Universo propició al gran Kashyapa y le otorgó el conocimiento necesario para neutralizar el veneno.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXI

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Oh, Rishi, Al terminar la noche, cuando el Sol se elevaba por la mañana, las hermanas Kadru y Vinata,

2. Habiendo cruzado una apuesta de esclavitud y ardiendo de envidia y celos, se dirigieron a ver al caballo Uchaisrava.

3. En su camino vieron al gran océano, vasto y profundo, agitado por el viento, rugiendo de forma tremenda.

4. Estaba lleno de ballenas y de peces lo bastante grandes como para tragarse una ballena, inmensos Makaras, tortugas, y miles de criaturas de diversas formas.

5. Inaccesible para todas las criaturas debido a la presencia de animales acuáticos terribles, monstruosos, oscuros y fieros, lleno de cocodrilos y tortugas.

6. Rebosante de todo tipo de gemas, hogar de Varuna, hermosa y excelente morada de las Nagas; señor de todos los ríos.

7. Morada del fuego subterráneo, amigo de los Asuras, terror de todas las criaturas, inmensa reserva de aguas, inaccesible al deterioro,

8. Sagrado, beneficioso para los semidioses, mina de néctar, infinito, inconcebible, sagrado y sumamente maravilloso,

9. Su aspecto era temible, resonando con los rugidos terribles de criaturas acuaticas, y lleno de profundos remolinos. Era una fuente de temor para todas las criaturas.

10. Movido por los vientos que soplan desde sus orillas, elevándose a grandes alturas lleno de agitación, parecía danzar en todas las direcciones con sus olas levantándose como si fueran manos.

11. Estaba poblado de olas que se movían con esfuerzo bajo la influencia de los cambios de la Luna, y era el padre de Panchayanya (la famosa caracola de Krisna), era una inmensa mina de gemas.

12. Antaño fue disturbado por el Señor Govinda (Vishnu), cuando Éste asumió la forma de un jabalí con el fin de levantar a la Tierra.

13. El austero Rishi Atri no pudo alcanzar su fondo, más bajo que las regiones inferiores, a pesar de intentarlo durante cien años.

14. Se convierte en el lecho del Señor Visnu, el del ombligo de loto, cuando al finalizar cada Yuga la Deidad inconmensurablemente poderosa disfruta de Su yoga-nidra, el profundo sueño en Su meditación espiritual.

15. Fue el asilo de la colina Mainaka cuando ésta trataba de protegerse del rayo. Fue el refugio de los Asuras, vencidos por los semidioses en la espeluznante batalla.

16. Ofrece agua como ghee de sacrificio al ardiente fuego que surge de la boca de Varava. No tiene límites, es insondable, vasto, inconmensurable, y es el señor de los ríos.

17. Ellas vieron cómo miles de grandes ríos se arrojaban en ese océano llenos de orgullo, como rivalizando por su amor. Vieron su plenitud, siempre danzando en sus olas.

18. Y vieron que era profundo y rebosante de feroces ballenas y makaras, y resonaba debido al terrible bramido de multitud de criaturas acuáticas. Y vieron que era vasto, ancho como el espacio, insondable, ilimitado, y fuente inagotable de agua.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Las Nagas, después de debatirlo entre sí, llegaron a la conclusión de que debían obedecer las órdenes de su madre, pues si la voluntad de ésta no era satisfecha ella, abandonando su amor hacia ellos, los reduciría a cenizas.

2. Si ella quedaba satisfecha, tal vez les liberase de la maldición. Dijeron, “Sin duda, hemos de hacer que la cola del caballo se vuelva negra”.

3. Se dice que tomaron la forma de cabellos negros en la cola del corcel Uchaisrava. Mientras tanto, las dos co-esposas se reafirmaban en su apuesta.

4. Y habiendo hecho la apuesta, oh, mejor de los Brahmanas, las dos hermanas se dirigieron con gran alegría cruzando los cielos hacia el otro lado del océano.

5. Kadru y Vinata, las hijas de Daksha, vieron en su camino al inmenso océano, incapaz de perturbarse fácilmente,

6. Tremendamente agitado de súbito por el viento, y rugiendo tumultuosamente, poblado de Timingalas y Makaras,

7. Y miles de criaturas de diversas formas, temible a causa de la presencia de horribles monstruos, inaccesible, temible y terrible,

8. Mina de todas las gemas, hogar de Varuna, hermoso habitáculo de las Nagas, señor de los ríos,

9. Morada del fuego subterráneo, hogar de los Asuras y muchas otras criaturas temibles, reserva de aguas,

10. Era sagrado, gran receptáculo del néctar de los semidioses, inconmensurable e inconcebible, lleno de aguas sagradas,

11. Morada última de muchos miles de ríos, danzando en sus olas.

12. Tal era el océano que las hermanas sobrevolaron rápidamente, poblado de olas, vasto como el cielo, profundo, encendido con las llamas del fuego subterráneo, y rugiente”.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXIII

ASTIKA PARVA
(Continuación)


1. Sauti dijo, “Tras cruzar el océano, la veloz Kadru, acompañada de Vinata, llegaron pronto junto al caballo.

2. Allí vieron a aquél maravilloso y veloz animal, el mejor entre los caballos, blanco como los rayos de la Luna pero con cabellos negros (en su cola).

3. Al ver aquellos cabellos negros en la cola, Kadru redujo a la esclavitud a la abatida Vinata.

4. Habiendo perdido así aquella apuesta, Vinata, sumida en la tristeza, se convirtió en esclava.

5. Mientras tanto, cuando llegó el momento, Garuda, el del inmenso esplendor, salió de su cascarón, rompiéndolo sin ayuda de su madre.

6. Iluminando todos los rincones del Universo, ese poderoso ser dotado de fuerza indescriptible, ese pájaro capaz de asumir cualquier forma a voluntad, capaz de ir a cualquier sitio con sólo desearlo, y capaz de invocar en su ayuda cualquier cantidad de poder.

7. Tenía un aspecto tan terrible como un cúmulo de fuego ardiente, y su lustre era semejante al de las llamas que se forman al final del Yuga. Sus ojos eran brillantes como el resplandor de un relámpago.

8. Tan pronto como nació, el inmenso pájaro, aumentando el tamaño de su cuerpo, se elevó hacia el cielo, rugiendo ferozmente, y su aspecto era tan terrible como un segundo fuego del Océano.

9. Todos los semidioses, al verle, buscaron la protección de Vibhavasu (Agni). Inclinaron sus cabezas ante esa deidad de forma universal, que estaba sentado en su asana, y se dirigieron a él de la siguiente manera:

10. “Oh, Agni, no extiendas tu cuerpo. ¿Has decidido consumirnos? Mira como el inmenso cúmulo de tus llamas se está difundiendo”.

11. Agni dijo: “Oh, terror de los Asuras, no es tal como pensáis. Es el poderoso Garuda, igual a mí en esplendor.

12. Ha nacido dotado de una inmensa energía, para aumentar el júbilo de Vinata. Al ver su efulgencia, habéis quedado confundidos.

13. Él es el poderoso hijo de Kashyapa, él es el destructor de las Nagas, el enemigo de los Daityas y Rakshashas, y siempre vive consagrado a garantizar el bienestar de los semidioses.

14. No habéis de temerle en absoluto. Venid conmigo, y vamos a verle.

15. Souti dijo, “Siguiendo las indicaciones de Agni, los semidioses y los Rishis se aproximaron a Garuda y desde una respetuosa distancia se dirigieron a él de la siguiente manera,

16. Los semidioses dijeron, “Oh, señor de los pájaros, tú eres un Rishi (versado en todos los mantras), tú eres el beneficiario de la mayor porción del sacrificio, tú eres deidad. Tú eres Señor, tú eres el sol de cálidos rayos, tú eres Parameshti, tú eres Prayapati,

17. Tú eres Indra, (el rey de los dioses), tú eres Hayagriga, la encarnación de Vishnu con cabeza de caballo, tú eres la flecha (el propio Vishnu, que asumió la forma de una flecha en las manos de Mahadeva, con el fin de destruir Tripura), tú eres el señor del Universo, tú eres la boca de Vishnu, tú eres el Padmaya de cuatro cabezas, tú eres el Brahmana, tú eres Agni, tú eres el viento.

18. Tú eres Dhata y Vidhata, eres el conocimiento, y eres la ilusión a la que todos nos vemos sujetos. Tú eres Vishnu, el mejor de los semidioses, el espíritu omnipresente. Tú eres la gran verdad y estás libre de temor, eres inmutable y lleno de gloria,

19. Tú eres el Brahman desprovisto de atributos, tú eres la energía del Sol, tú eres el intelecto, tú eres nuestro gran protector, tú eres el océano de la santidad, tú eres la pureza, tú estás más allá de la oscuridad y eres el amo de todas las opulencias, eres el dueño de la ira, y eres inconquistable.

20. De Ti han emanado todas las cosas, y llevas a cabo actos excelentes. Tú eres todo lo que no ha existido, y todo lo que sí ha existido. Tú eres el conocimiento puro, y te difundes como los rayos del Sol sobre el universo animado e inanimado.

21. Oscureciendo el esplendor del Sol, lo destruyes todo, eres todo lo perecedero e imperecedero. Oh, deidad, con el esplendor del fuego lo consumes todo, tal como el Sol en su ira consume a todas las criaturas

22. Tú te elevas como el fuego que, al final del Yuga y en el momento de la disolución de la creación, lo destruye todo. Oh, rey de los pájaros, hemos venido hasta ti buscando tu protección. Tú te desplazas por el cielo, tu energía es inmensa, y eres tan poderoso como el fuego.

23. Tu brillo es comparable al del relámpago. Disipas la oscuridad, y alcanzas las nubes, tú eres el poderoso pájaro Garuda. Tú eres la causa y el efecto, eres fuente de bendiciones, y resultas invencible en la batalla.

24. Oh, Señor, el Universo entero se ha calentado como el oro fundido. Protege a los nobles celestiales, que llenos de temor, huyen por el cielo en todas direcciones, montados en sus cuadrigas divinas.

25. Oh, tú, el mejor de los pájaros, tú eres el hijo del misericordioso mahatma Rishi Kashyapa, tú eres el señor de todo, por lo tanto, no descargues tu ira contra el Universo, ten misericordia. Tú eres el Supremo Señor, apacigua tu ira y sálvanos.

26. Las diez direcciones, los cielos, las residencias de los Devas, la Tierra y nuestros corazones tiemblan ante el sonido de tu voz, que es profunda y grave como el rugido del trueno. Reduce el tamaño de tu cuerpo, que es comparable al fuego.

27. Nuestros corazones, perdiendo toda ecuanimidad, tiemblan ante tu esplendor, que es semejante al del iracundo Yama (el dios de la muerte).

28. Oh, rey de los pájaros, te rogamos que tengas compasión de nosotros. Otórganos, oh, Bhagavan, beneficios, fortuna y felicidad”. Habiendo recibido así la adoración de todos los semidioses y Rishis, el pájaro de hermoso plumaje retrajo su propia energía y esplendor.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXIV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “Al oír hablar de la inmensidad de su cuerpo, y viéndolo por sí mismo, comenzó a reducir su tamaño.

2. Garuda dijo: “Nadie tiene por qué temerme. Puesto que sentís pavor al contemplarlo, reduciré el tamaño de mi cuerpo”.

3-4. Souti dijo: “Entonces el pájaro, capaz de desplazarse a voluntad hasta cualquier lugar, y experto en invocar en su ayuda cualquier cantidad de energía, poniendo a su hermano Aruna sobre su espalda, se dirigió hacia la casa de su padre, al otro lado del océano, y llegó junto a su madre. Él depositó en las regiones orientales a Aruna, el del gran esplendor, cuando el Sol estaba dispuesto a reducir el mundo a cenizas con la ayuda de sus temibles rayos.

5. Saunaka dijo: “¿Por qué razón decidió el noble Sol reducir el mundo a cenizas? ¿Qué errores cometieron los dioses contra él, que provocaron su ira?

6. Souti dijo, “Oh, inmaculado, desde el día en que Rahu fue descubierto por Surya y Chandra cuando intentaba tomar posesión del néctar de la inmortalidad, abrigó contra ellos una mortal enemistad.

7. Cuando Rahu comenzó a devorar a Surya, éste se llenó de ira y pensó para sí, “esta hostilidad de Rahu se deriva de mi intento de proteger a los semidioses,

8. Y ahora estoy sólo para enfrentarme a esta fatalidad y sufrir los ataques de este Danava. Nadie viene a socorrerme en estos momentos de dificultad.

9. Ahora estoy siendo devorado ante los propios ojos de los habitantes de las regiones celestiales, sin que éstos hagan nada por protegerme. Por lo tanto, he de esforzarme por asegurar la destrucción de los mundos. No hay duda alguna acerca de esto.

10. Movido por esta determinación, Surya se dirigió hacia las montañas orientales, y desde allí comenzó a difundir sus abrasadores con el fin de destruir los mundos.

11. En ese momento los grandes Rishis se dirigieron a los semidioses de la siguiente manera, “Hoy, en mitad de la noche, un inmenso fuego, sembrando el terror en todos los corazones, se ha levantado para destruir los tres mundos”.

12. Entonces los semidioses y los Rishis se dirigieron a Brahma y dijeron, “¿Cuál es la causa de este inmenso y temible calor que nos aflige hoy, llenándonos de pánico?

13. El Sol aún no se ha levantado, y aun así la destrucción del mundo es obvia. ¿Qué ocurrirá entonces cuando salga el Sol?”

14. Brahma dijo: “El Sol está dispuesto a destruir los tres mundos. Tan pronto como se levante lo reducirá todo a cenizas.

15. Sin embargo, de antemano he dispuesto el remedio.

16-17. El sabio hijo de Kashyapa, conocido por el nombre de Aruna, está dotado de un inmenso cuerpo y su esplendor es inmenso. Él se sentará ante el Sol como su auriga, y absorberá toda su energía. Esto garantizará la protección del mundo, de los Rishis y de los Devas”.

18. Souti dijo, “En ese momento Aruna, siguiendo las órdenes de Brahma, hizo tal como se le había encomendado. El Sol salió cubierto por Aruna.                                                                                                  
19.  He narrado cómo Surya (el Sol) se llenó de ira, y cómo Aruna, el hermano de Garuda, fue designado como su auriga. Escuchad ahora la respuesta a la otra pregunta que antes planteasteis.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “Entonces el pájaro, rebosante de fuerza y energía, capaz de desplazarse a voluntad a cualquier lugar, llegó junto a su madre, en la otra orilla del inmenso océano.

2. Allí vivía Vinata, sumida en la tristeza después de haber perdido la apuesta y verse reducida a la esclavitud.

3. Más tarde, cierto día, Kadru llamó a Vinata, quien se postró ante ella, y le dijo en presencia de su hijo (Garuda). “Oh, gentil Vinata, llévame a la hermosa y deliciosa morada de las Nagas, que está situada en las más recónditas profundidades del océano”.

4. Así pues, la madre del pájaro tomó sobre sus hombros a la madre de las serpientes. Garuda también, a pedido de su madre, puso a las serpientes sobre su espalda.

5. El hijo de Vinata comenzó a elevarse hacia el Sol, y las serpientes, abrasadas por los rayos del astro rey, se desvanecían.

6. Viendo a sus hijos en esa condición, Kadru comenzó a adorar a Indra de la siguiente manera: “Yo te ofrezco mis reverencias, Señor de los seres celestiales. Me inclino ante ti, destructor de Vala.

7. Oh, destructor de Namuchi, me inclino ante ti con respeto, oh, dios de los mil ojos. Oh, señor de Sachi, derrama tus lluvias y salva a mis hijos, que están oprimidos por los abrasadores rayos del Sol.

8. Tu eres nuestro gran protector, oh tú el mejor de los dioses, oh, Purandar, tú puedes bendecirnos con torrentes de lluvia.

9. Tú eres Vayu, tú eres las nubes, tú eres Agni, tú eres el relámpago que ilumina el cielo, tu empujas las nubes con tu poder, y por ello eres llamado la gran nube.

10. Tú eres el incomparable trueno, tú eres las bramantes nubes, tú eres el creador y el destructor de los mundos, tú eres inconquistable.

11. Tú eres la luz que ilumina a todas las criaturas, tú eres Aditya y Vivabhara, tú eres el conocimiento supremo, eres maravilloso, eres rey, y eres el mejor de los semidioses.

12. Tú eres Vishnu, y estás dotado de un millar de ojos, eres una deidad, eres el refugio supremo, eres todo néctar, eres el reverendo Soma.

13. Tú eres el momento, tú eres los Tithis, (el día lunar), tú eres el Lava (el minuto), tú eres el Kshana (cuatro minutos), tú eres la Luna llena, y también la Luna nueva; tú eres Kalakartha, Tú eres Truti (éstas son también diferentes divisiones del Tiempo). Tú eres el año, las estaciones, los meses, las noches y los días.

14. Tú eres la hermosa Tierra, con sus montañas y bosques, tú eres el claro cielo, decorado por el Sol que disipa por completo la oscuridad. Tú eres el inmenso océano con sus pesadas olas, poblado de Timingalas, Timis, Makaras y multitud de diversos peces.

15. Tú eres famoso, y eres constantemente adorado por los sabios y por los grandes Rishis dedicados a la vida contemplativa. Tú bebes jugo Soma y la mantequilla clarificada que se ofrecen en los sacrificios acompañados de invocaciones sagradas.

16. Los Brahmanas, deseosos de obtener bendiciones, siempre te adoran en sus sacrificios. Oh, dios de fuerza incomparable, tus glorias son cantadas por los Vedas. Es por esta razón por la que los Brahmanas eruditos, consagrados a los sacrificios, estudian los Vedangas con todo cuidado”.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.





CAPÍTULO XXVI

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Al ser adorado por Kadru, el dios, que tenía a su disposición los mejores corceles, cubrió el firmamento de nubes azules.

2. Él les ordenó a las nubes, “Derramad vuestras beneficiosas lluvias que llevan la vida allí donde caen”. Aquellas nubes, iluminadas por los relámpagos, comenzaron a derramar agua en abundancia.

3-4. Debido a la presencia de aquellas maravillosas y atronadoras nubes, que derramaban agua incesantemente, el aspecto del cielo hacía pensar que había llegado el final del Yuga. Y a causa de aquellas miríadas de olas, provocadas por los torrentes, los atronadores bramidos de las nubes, el resplandor de los relámpagos, la violencia del viento, y la agitación general, parecía que el cielo danzaba sumido en la locura.

5. El cielo quedó oscurecido, y los rayos del Sol y de la Luna desaparecieron debido a la incesante lluvia. Ante la misericordia de Indra, las Nagas se llenaron de júbilo.

6. El mundo se llenó de agua que, fresca y cristalina, alcanzó incluso las regiones inferiores.

7. Entre las incontables olas, las serpientes y su madre alcanzaron a salvo la isla llamada Ramaniyaka.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.




CAPÍTULO XXVII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Las Nagas rebosaban felicidad al recibir sobre sí aquella generosa lluvia, y transportadas por Garuda, el del hermoso plumaje, pronto llegaron a la isla.

2. Aquella isla había sido destinada por el creador a convertirse en morada de Makaras. Allí vieron al temible Lavana Samudra (el océano de sal).

3. En compañía de Garuda, vieron encantadores bosques bañados por las aguas del océano y llenos de la música de los pájaros.

4. Encontraron hermosos árboles cargados de diversas frutas y flores, y también había cautivadoras mansiones y multitud de estanques rebosantes de flores de loto.

5. Estaba decorada con cientos de hermosos lagos de agua pura, y refrescada con brisas cargadas con el dulce aroma del incienso.

6. Adornada con muchos árboles que sólo crecen en la colina Malaya, que con su altura asombrosa parecían tocar el cielo. Zarandeados por la brisa, dejaban caer maravillosas lluvias de flores.

7. Había también otros diversos árboles cuyas flores eran diseminadas aquí y allá por la brisa. Parecía como si aquellos generosos árboles deseasen bañar a las Nagas con aquella asombrosa lluvia de flores.

8. Esta isla era encantadora, bella y venerada por los Gandharvas, que siempre se solazaban en ella. Estaba llena de abejas intoxicadas de miel. La belleza de su apariencia está más allá de toda descripción.

9. Era hermosa, benéfica, sagrada y encantadora para todos. Multiplicando el eco de los dulces cantos de multitud de pájaros, llenaba de gozo a los hijos de Kadru.

10. Al llegar a aquél bosque, las serpientes estaban llenas de júbilo, y entonces se dirigieron al poderoso Garuda, el rey de los pájaros,

11. “Llévanos a otras hermosas islas llenas de agua pura. Oh, pájaro, en tus viajes por el cielo debes haber visto muchos hermosos países”

12. Reflexionando por un momento, Garuda le preguntó a su madre, “¿Por qué, oh, madre, he de obedecer a estas serpientes?”.

13. Vinata dijo, “Oh, tú, el mejor de los pájaros, debido a mi infortunio me vi convertida en la esclava de la segunda esposa de mi marido. Las serpientes, valiéndose de un engaño, me hicieron perder una apuesta, y así me vi reducida a la esclavitud”.

14. Cuando su madre le explicó la razón, el pájaro, afligido, les dijo a las serpientes,

15. “Decidme, serpientes, qué he de traer, qué conocimiento preciso, o qué tarea he de llevar a cabo, para que mi madre y yo podamos librarnos de este cautiverio”.

16. Souti dijo: “Tras escucharle, las serpientes dijeron, “Trae el néctar, si es preciso por la fuerza. Entonces, oh, pájaro, os veréis libres de la esclavitud”.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXVIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Cuando las serpientes le dijeron esto, Garuda le dijo a su madre, “Iré a traer el néctar, pero antes deseo comer algo. Dime dónde puedo obtener alimento”.

2. Vinata dijo, “Los Nishadas tienen sus hermosas moradas en un remoto lugar en medio del océano. Devóralos por millares y trae el néctar.

3. Pero ni siquiera dejes que pase por tu corazón la idea de matar a un Brahmana. Entre todas las criaturas, un Brahmana debe ser respetado. Él es como el fuego.

4. Si se despierta la ira de un Brahmana, se vuelve como el fuego, como el Sol, como el veneno, o como un arma afilada. Un Brahmana es el señor de todas las criaturas. Por esta y otras razones, el Brahmana es venerado por todos los virtuosos.

5. Oh, hijo, nunca debes matar a un Brahmana, incluso si esta provoca tu ira. La enemistad hacia los Brahmanas nunca es apropiada bajo ninguna circunstancia.

6. Oh, inmaculado, ni el fuego, ni el Sol, tienen tanto poder para consumirlo todo como el que tiene un Brahmana de rígida austeridad si es provocado.

7. Debes seguir mis indicaciones para saber quién es un buen Brahmana. Un Brahmana es el mejor de todas las criaturas, el mejor de las cuatro castas, el padre, amo y maestro de todos.

8. Garuda dijo, “Oh, madre, ¿Qué forma tiene un Brahmana? ¿Cuál es su carácter y su poder? ¿Brilla como el fuego, o tiene un semblante apacible?

9. Oh, madre, dime cuáles son las características auspiciosas que distinguen a un Brahmana”.

10. Vinata dijo, “Oh, hijo, si intentas tragarte a un Brahmana, te torturará como si fuera un anzuelo y te quemará como si fuera carbón ardiente cuando pase por tu garganta.

11. Nunca debes matar a un Brahmana, ni siquiera movido por la ira”. Por afecto hacia su hijo, Vinata dijo de nuevo,

12. Sabrás quién es un buen Brahmana cuando éste no pueda ser digerido por tu estómago”. Vinata repitió de nuevo esas palabras, movida por el gran amor que sentía por su hijo.

13. Souti dijo, “Aunque era consciente de la inconmensurable fortaleza de su hijo, sintiéndose sumamente afligida por la pena y burlada por las Nagas, Vinata le bendijo de todo corazón, diciendo,

14. “Que Marut (el dios del viento) proteja tus alas, que Chandra y Surya (la Luna y el Sol) protejan tu espalda, que Agni (el dios del fuego) proteja tu cabeza y que los Vasus custodien todo tu cuerpo.

15. Yo también, hijo mío, me sentaré aquí para celebrar ceremonias sagradas en tu beneficio. Ve pues a salvo, mi niño, y cumple tu propósito.

16. Souti dijo, “Tras escuchar las palabras de su madre, Garuda desplegó sus alas y se remontó hacia los cielos, y dotado como estaba de un poderío colosal cayó de inmediato sobre los Nishadas, sintiéndose hambriento como un segundo Yama (el dios de la muerte).

17. En su matanza de los Nishadas levantó una inmensa nube de polvo que se propagó por el firmamento, y al sorber agua del océano conmocionó a los árboles que crecían en las montañas adyacentes.

18. Entonces el rey de los pájaros, aumentando de tamaño a voluntad y abriendo su enorme boca, obstruyó la vía principal de la ciudad de los Nishadas, que llenos de pánico entraban a toda velocidad en la boca del gran devorador de serpientes,

19. Tal como los pájaros que afligidos se elevan hacia el cielo cuando los árboles del bosque son agitados por una gran tormenta. Así los Nishadas, cegados por el polvo, entraban en la enorme boca de Garuda.

20. Entonces el hambriento señor de los pájaros, el látigo de sus enemigos, que está dotado de gran poder y que se mueve a la máxima celeridad para alcanzar su objetivo, cerró su boca, matando así a miles de Nishadas que se dedicaban a la pesca.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXIX

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “Un Brahmana, acompañado de su esposa, había entrado en su garganta, y comenzó a abrasarle como si fuera un trozo de carbón al rojo. El gran pájaro se dirigió a él de la siguiente manera,

2. “Oh, tú, el mejor de los Dviyas, sal de inmediato de mi boca. Yo la abriré para ti. Nunca mataré a un Brahmana, aunque éste sea un pecador”.

3. Cuando Garuda le habló al Brahmana de esta forma, éste respondió, “deja que mi esposa, que es una Nishada, salga conmigo”.

4. Garuda dijo, “Toma a la Nishada contigo y salid en seguida. Salvaros sin demora, para que no seáis digeridos por el fuego de mi estómago”.

5. Souti dijo, “El Brahmana salió, acompañado por la mujer Nishada, y elogiando a Garuda siguieron su camino.

6. Cuando el Brahmana y su esposa salieron, el rey de los pájaros, rápido como la mente, desplegó sus alas y remontó el vuelo hacia los cielos.

7. Entonces vio a su padre, y aclamado por él, le dio la respuesta adecuada. El gran Rishi Kashyapa entonces le preguntó,

8. “Hijo mío, ¿cómo estás? ¿Obtienes cada día comida suficiente? ¿Hay bastante comida para ti en el mundo de los hombres?

9. Garuda dijo, “Mi madre se encuentra bien, así como mi hermano y yo. Pero mi querido padre, no obtengo comida suficiente, y debido a ello mi felicidad no es completa.

10. Las serpientes me han enviado a conseguir el excelente néctar, que no es fácil de obtener. Sin embargo, hoy lo traeré, con el fin de liberar a mi madre de su esclavitud.

11. Mi madre me ordenó devorar a los Nishadas. Me he comido a miles de ellos, pero aun así, mi hambre aún no se ha apaciguado.

12. Oh, grandioso, indícame qué otra comida puedo tomar  para lograr obtener el néctar por la fuerza. Dime qué puedo comer para calmar mi hambre y mi sed.

13. Kashyapa dijo, “Este lago que ves ante ti es sumamente sagrado. Es famoso incluso en las regiones celestiales. Hay en él un elefante con su cabeza hacia abajo, arrastrando continuamente a una tortuga, que es su hermano mayor.

14. Te hablaré en detalle de la hostilidad que albergaban ya en su vida anterior. Escucha la verdadera historia, prueba de la cual es su presencia aquí.

15. Antaño vivía un gran Rishi, cuyo nombre era Vivavasu, el cual tenía una marcada predisposición hacia la ira. Tenía un hermano menor, llamado Supratika, que era un gran asceta.

16. Este gran Rishi no deseaba compartir la riqueza paterna con su hermano. Siempre hablaba de llevar a cabo una partición.

17. Algún tiempo después, Vivavasu le dijo a su hermano Supratika, “Movidos por la necedad, cegados por la riqueza, muchos desean dividir el patrimonio paterno.

18-19. Pero tan pronto como se realiza la partición, comienzan a pelearse, cegados por la codicia. Y los enemigos, haciendo el papel de amigos, causan estragos entre esos hermanos ignorantes y egoístas. Ellos avivan la riña señalando defectos, y de esta forma aseguran la destrucción de uno y de otro.

20. La ruina más absoluta se ceba prontamente en los hermanos que se separan. Por lo tanto, los hombres de buen sentido jamás aprueban la partición entre hermanos,

21. Los cuales, una vez divididos, pasan por alto Sastras y Gurus y viven temiéndose mutuamente. Puesto que tú, sin tener en cuenta mis consejos, impelido por el deseo de separación, deseas llevar a cabo una partición de la riqueza paterna,

22. Por esta razón, oh, Supratika, te convertirás en elefante”. Al recibir esta maldición, Supratika le dijo a Vivavasu,

23. “Y tú serás una tortuga acuática”. Maldiciéndose así mutuamente,

24. Estos dos necios viven ahora como una tortuga y un elefante. Debido a su naturaleza colérica, ambos se han convertido en animales inferiores.

25. Viven dedicados a atacarse mutuamente. Orgullosos de su fuerza colosal y del peso de su cuerpo, estas dos criaturas perpetúan sus viejas rencillas en este lago.

26-27. Mira, el hermoso elefante se aproxima al lago. Al escuchar su bramido, la enorme tortuga se levanta, agitando violentamente la superficie del lago, y al verla, el elefante, enroscando su trompa se precipita en el lago a toda velocidad.

28. El poderosísimo elefante, moviendo sus colmillos, su trompa, su rabo y sus pies, agita violentamente el agua del lago, lleno de peces.

29. La enorme tortuga, levantando su cabeza, se apresta también para la lucha. El elefante tiene seis Yoyanas de altura, y el doble de esa medida en circunferencia.

30. La tortuga también tiene tres Yoyanas de altura, y su diámetro es de diez Yoyanas. Cómete a los dos, enloquecidos en su batalla y determinados a matarse entre sí.

31. Después de comértelos, cumple la tarea que te has propuesto. Tras comerte a ese temible elefante, que es como una inmensa montaña y una enorme masa de nubes, ve trae el néctar.

32. Souti dijo, “Tras decirle esto a Garuda, su padre le bendijo, diciendo,”

33.  “Oh, ovíparo, que todo lo bueno te acompañe mientras libras tu batalla con los semidioses. Que vasijas llenas de agua, los Brahmanas, las vacas y todos los objetos auspiciosos te bendigan.

34.  En la batalla con los poderosos semidioses,

35. Que los Riks, Yayus, Shaman, el sagrado ghee del sacrificio, todos los misterios y todos los Vedas te fortalezcan.

36. Bendecido así por su padre, Garuda se acercó a la orilla del lago. Vio que su agua era cristalina y pura, y que estaba lleno de pájaros de diversos tipos revoloteando por todas partes.

37. Recordando las palabras de su padre, el rapidísimo pájaro capturó a la tortuga y al elefante, uno con cada una de sus garras.

38. El gran pájaro se remontó entonces a lo más alto del cielo. Al llegar a un sagrado santuario, llamado Alamva, vio muchos árboles celestiales.

39. Golpeados por el viento que levantaban sus alas, los árboles empezaron a temblar de temor. Aquellos árboles de doradas ramas temían desplomarse de un momento a otro. .

40. Entonces el pájaro, viendo que aquellos generosos árboles, capaces de conceder cualquier deseo, temblaban llenos de temor, se dirigió hacia otros árboles de apariencia inmaculada.

41. Aquellos grandes árboles estaban decorados con frutos de oro y plata, y con ramas de gemas preciosas; y eran bañados por las aguas del océano. Entre ellos había un árbol baniano que había alcanzado gigantescas proporciones.

42. El gran árbol se dirigió al mejor de los pájaros, que volaba a la velocidad del viento, diciendo,

43. “Siéntate en esta gran rama que se extiende cien yoyanas, y devora al elefante y la tortuga”.

44. Cuando el maravilloso pájaro, inmenso como una enorme montaña y veloz como el viento, se posó en el árbol, que era la morada de miles de pájaros: éste tembló, y la rama llena de hojas se partió.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.











CAPÍTULO XXX

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “En el momento en que la rama del árbol fue tocada por los pies del poderosísimo Garuda, se partió. Estaba a punto de caer cuando Garuda la sujetó.

2. Mientras contemplaba asombrado la rama partida, vio que los Valikhilya Rishis estaban colgados de ella, con sus cabezas hacia abajo.

3. Al verles así suspendidos, se dijo para sí, “Estos piadosos Rishis consagrados a severas penitencias no deben ser matados.

4. Si la rama cae, ellos morirán”. Reflexionando de esta forma, el vigoroso pájaro sujetó más firmemente al elefante y la tortuga.

5. El soberano de los pájaros, temiendo causar la muerte de los Rishis, y con el deseo de salvarles, sujetó la rama con su pico y levantó el vuelo.

6. Los grandes Rishis, al ver este acto, que estaba más allá de la capacidad de los semidioses, estaban llenos de asombro, y decidieron darle un nombre al gran pájaro.

7. Ellos dijeron, “Esta enorme ave que se eleva sobre sus alas transportando una pesada carga, este destructor de las serpientes, que es el mejor entre los pájaros, habrá de llamarse Garuda (aquel que es capaz de transportar pesadas cargas)”.

8. Entonces, sacudiendo las montañas a su paso, el pájaro se movió lentamente por el cielo, y mientras vio cómo pasaba por encima de muchos países.

9. Deseaba salvar a los Valikhiyas, pero no encontraba un lugar apropiado donde posarse. Finalmente, encontró la mejor de las montañas, llamada Gandhamadana.

10. Allí vio a su padre, consagrado a ascéticas devociones. Kashyapa también vio a aquel enorme pájaro de forma divina,

11. Dotado de un incomparable esplendor, fuerza y energía, tan veloz como el viento o como la mente, enorme como el pico de una montaña, fulminante como la maldición de un Brahmana,

12. Inconcebible, indescriptible, temible para todas las criaturas, dotado de un poder inconmensurable, terrible, tan esplendoroso como el propio Agni,

13. Invencible para los Devas, para los Danavas, e incluso para los temibles Rakshasas, capaz de arrancar montañas y de sorber el océano,

14. Capaz de demoler los tres mundos, y con un aspecto tan terrible como el del propio Yama (el dios de la muerte). El ilustrísimo Kashyapa, al verle acercarse y consciente de sus intenciones, se dirigió a él de la siguiente manera,

15. Kashyapa dijo, “Hijo mío, no actúes de forma precipitada, haciendo algo que pueda causarte sufrimiento. Los Valikhilyas, que se sustentan bebiendo los rayos del Sol, si se enfadan pueden causar tu ruina”.

16. Souti dijo, “Por ello, Kashyapa, actuando con el fin de beneficiar a su hijo, propició a los inmensamente afortunados Valikhilyas, cuyos pecados habían sido destruidos por ascéticas penitencias.

17. Kashyapa dijo, “Oh, grandes Rishis cuya riqueza es el ascetismo, Garuda se eleva para beneficiar a todas las criaturas. Él está tratando de cumplir una gran misión, y por lo tanto, debéis darle vuestro permiso”.

18. Souti dijo, “Los grandes ascetas, tras escuchar al ilustre kashyapa, abandonaron la rama y se dirigieron a los sagrados Himalayas para consagrarse a ascéticas penitencias.

19. Cuando los Rishis se fueron, el hijo de Vinata, con su voz obstruída por la enorme rama que sostenía en su pico, le preguntó a su padre Kashyapa,

20. “Oh, ilustre, ¿dónde arrojaré esta rama del árbol? Oh, esclarecido sabio, señálame un lugar en el que no haya hombres”.

21. Kashyapa le señaló una montaña en la que no había hombres, llena de cuevas y cañadas, perpetuamente cubierta de nieve, y a la que los hombres ordinarios no podían acercarse ni con el pensamiento.

22. El gran pájaro, llevando la rama, el elefante y la tortuga, se lanzó a gran velocidad hacia aquella montaña de ancho talle.

23. Aquel enorme brazo del árbol que el poderoso pájaro sostenía en su pico no podría haber sido rodeado ni siquiera con una cuerda hecha con la piel de cien vacas.

24. Garuda, el emperador de las aves, recorrió volando cientos de miles de yoyanas en un momento.

25. Llegando en seguida a la montaña señalada por su padre, dejó caer la rama, causando un estruendoso estrépito.

26. Aquel príncipe de las montañas tembló, sacudido por la tormenta levantada por las alas de Garuda. Los árboles que la cubrían dejaron caer lluvias de flores.

27. Y las cumbres de la gran montaña, engalanadas con gemas y oro, se desgajaron y cayeron en todas las direcciones.

28. La enorme rama, al caer, arrancó multitud de árboles, los cuales, con sus doradas flores que iluminaban sus oscuras hojas, parecían nubes cargadas de relámpagos.

29. Y aquellos árboles, brillantes como el oro, al caer a tierra y teñirse con los metales de la montaña, parecían bañarse en los rayos del Sol.

30. Entonces el mejor de los pájaros se sentó en la cima de la montaña y devoró al elefante y a la tortuga.

31. El hijo de Tarksha (Garuda), tras devorar al elefante y a la tortuga, alzó el vuelo desde la cima de la montaña.

32. Diversos presagios adversos se manifestaron ante los semidioses, pronosticando cosas temibles. El rayo de Indra resplandeció de temor.

33. Meteoros ardientes, dejando una estela de humo, caían en pleno día; y las armas de los Vasus, los Rudras, los Adityas,

34. Los Sadhyas, los Maruts y todos los seres celestiales comenzaron a luchar entre sí.

35. Cosas así no habían ocurrido jamás, ni siquiera en la guerra entre los Devas y los Danavas. Los vientos soplaban con estruendo, los meteoros caían a millares,

36. Y el cielo, aunque estaba libre de nubes, rugió de forma tremenda. Incluso el dios de los dioses dejó caer lluvias de sangre.

37. Las guirnaldas de flores que decoraban los pechos de los semidioses palidecieron y se marchitaron, y todo su esplendor se disipó. Y espantosas masas de nubes vomitaban espesas lluvias de sangre.

38. El polvo levantado por el viento oscurecía el esplendor de las coronas de los seres celestiales. Entonces, Indra y los demás semidioses, perplejos y atemorizados a causa de estos funestos presagios, fueron ante Vrihaspati y se dirigieron a él de la siguiente manera:

39. Indra dijo, “Oh, ilustrísimo, ¿por qué súbitamente han aparecido súbitamente? No veo que ningún enemigo nos esté atacando”.

40. Vrihaspati dijo, “Oh, rey de los seres celestiales, Oh, Satakratu, éste es el fruto de tu descuido y tus faltas, y debido a las penitencias de los ilustres Rishis Valikhilyas,

41. El hijo del Rishi Kashyapa y Vinata, el gran pájaro, capaz de cambiar de forma a voluntad, viene para llevarse el Soma.

42. Y siendo como es el más poderoso entre los poderosos, este pájaro es perfectamente capaz de conseguir su objetivo, y llevárselo. Todo es posible para él. Él puede lograr incluso lo imposible”.

43. Souti dijo: “Tras escuchar esto, Indra se dirigió a los guardianes que custodiaban el néctar, “Un poderoso pájaro ha decidido llevarse el Soma,

44. Os lo advierto de antemano, para que evitéis que pueda llevárselo por la fuerza. Vrihaspati me ha dicho que su fuerza es incomparable”.

45. Los celestiales, tras escuchar esto, estaban atónitos, y tomaron precauciones. Se situaron rodeando el néctar, y el poderosísmo Indra, rayo en mano, se alineó junto a ellos.

46. Los celestiales vestían maravillosas y valiosísimas corazas de oro, engastadas con gemas,

47. Se protegían con brillantes armaduras de cuero, impenetrables, y esgrimían diversas armas afiladas de formas terribles,

48. Incontables, que emitían chispas y humo, manejadas por aquellos seres celestiales, que eran los mejores entre los Devas.

49. Estaban armados con innumerables discos, mazas de hierro, picas, lanzas, tridentes, hachas de combate y otros diversos misiles afiladísimos, espadas bruñidas y mazas de formas espantosas, y todas estas armas estaban diseñadas a la medida de sus respectivos cuerpos.


50. Pertrechados con aquellas brillantes armas y decorados con todos los ornamentos celestiales, los Devas, dejando a un lado el temor, esperaron allí dispuestos a enfrentarse a Garuda.


51. Los celestiales de incomparable fuerza, energía y esplendor, capaces de arrasar las ciudades de los Asuras, mostraban un aspecto tan resplandeciente como el del ardiente fuego; todos ellos estaban decididos a proteger el néctar, costara lo que costase.


52. Y debido a la presencia de los semidioses, y a causa de aquellos cientos de miles de mazas guarnecidas de hierro, aquel campo de batalla parecía otro firmamento, iluminado por los rayos del Sol.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXXI

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Saunaka dijo: “Oh, hijo de Suta, ¿Cuál fue la falta cometida por Indra, y en qué se descuidó?. ¿Cómo es que el nacimiento de Garuda fue propiciado por las penitencias de los Valikhilyas?

2. ¿Por qué Kashyapa, que era un Brahmana, tuvo como hijo al rey de los pájaros? ¿Cómo es que Garuda era completamente indestructible, e invencible para todas las criaturas?

3. ¿Cómo es que éste pájaro era capaz, a voluntad, de ir a cualquier parte, o de desplegar cualquier medida de energía? Estoy deseoso de oír hablar de todo esto, si es que ha sido narrado en los Puranas”.

4. Souti dijo, “Todo lo que has preguntado ha sido descrito en los Puranas. Oh, Brahmana, escúchame. Brevemente te lo describiré todo.

5. Cuando Prayapati Kashyapa, deseoso de engendrar descendencia, se consagraba a un sacrificio, los Rishis, los Devas y los Gandharvas le prestaron ayuda.

6. Indra, los Valikihilya Rishis y otros seres celestiales fueron designados por Kashyapa para traer combustible para el sacrificio.

7. Indra, asumiendo esta tarea de acuerdo a su inmensa fortaleza, aportó una cantidad inmensa de combustible, que parecía una montaña, e hizo esto sin el menor esfuerzo.

8. En el camino vio a algunos Rishis, tan pequeños como un pulgar, llevando entre todos una simple hoja de palasa (butea frondosa).

9. Estaban extremadamente enflaquecidos debido a la falta de alimento, y se sentían muy afligidos, pues habían caído en el agua que llenaba una depresión del terreno causada por la pezuña de una vaca.

10. Purandar (Indra), neciamente orgulloso de su fuerza, los observó con asombro, y riéndose de ellos con escarnio, los adelantó pasando sobre sus cabezas, insultándolos así de la forma más grosera.

11. Al ver esto, los Rishis se enojaron muchísimo, y se llenaron de pena. Y procedieron a realizar las preparaciones para un gran sacrificio, ante lo cual Indra estaba aterrorizado.

12. Escucha, Oh, Saunaka, aquellos excelentes Rishis derramaron ghee en el fuego del sacrificio recitando mantras en voz alta, diciendo,

13. “Habrá otro Indra de todos los dioses, capaz de ir a cualquier lugar a voluntad, capaz de invocar en su ayuda cualquier poder y fuerza a voluntad, y que llenará de temor al actual Rey de los dioses.

14. En virtud de nuestras penitencias, deseamos que nazca un Indra temiblemente poderoso y tan veloz como la mente”

15. El Señor de los Devas, Satakratu, alarmado, fue a implorar la protección de un gran asceta dueño de sí mismo, el Rishi Kashyapa.

16. Prayapati Kashyapa, tras escuchar a Indra, fue ante los Valikhilyas, y les preguntó si habían cosechado el éxito en sus esfuerzos.

17. Aquellos veraces Rishis dijeron, “Sí, hecho está”.  Entonces Prayapati Kashyapa les pacificó diciendo,

18. “El actual Indra ha sido designado como señor de los tres mundos por Brahma. Oh, Rishis, vosotros estáis tratando de crear otro Indra.

19. Oh, excelentísmos, no deberíais contrariar la voluntad de Brahma, pero por otra parte, yo tampoco deseo que vuestros deseos no fructifiquen.

20. Que haya un Indra de las criaturas aladas, dotado de inmensa fuerza. Sed bondadosos con Indra, que se dirige a vosotros en una actitud suplicante”.

21. Al escuchar las palabras de Kashyapa, los Valikhilya Rishis le ofrecieron sus reverencias al gran Prayapati y le hablaron de la siguiente manera:

22. Los Valikhilyas dijeron: “Oh, Prayapati, nuestra penitencia tenía por objeto crear un Indra. También deseamos que sea hijo tuyo.

23. Ahora esta tarea depende de ti, y en relación con esto has de hacer lo que consideres oportuno, justo y apropiado”.

24. Souti dijo, “En aquel momento, la bondadosa e ilustre hija de Daksha, llamada Vinata, deseosa de obtener descendencia, tras concluir sus ascéticas penitencias

25. Y tras purificarse bañándose , en el momento en que la unión conyugal puede ser fructífera se acercó a Kashyapa, su señor, y éste se dirigió a ella de la siguiente manera,

26. “Oh, dama, el sacrificio que llevé a cabo ha dado su fruto. Verás satisfechos tus deseos y obtendrás lo que deseas. Dos heroicos hijos nacerán de tu vientre, destinados a convertirse en señores de los tres mundos.

27. Gracias a las penitencias de los Valikhilyas, y en virtud del deseo que me movió a iniciar mi sacrificio, estos hijos estarán extremadamente dotados de buena fortuna, y recibirán la adoración de los tres mundos”.

28. El ilustre Kashyapa continuó, “Preserva cuidadosamente estas auspiciosas semillas.

29. Estos dos serán los Señores de todas las criaturas aladas. Serán pájaros capaces de asumir cualquier forma a voluntad, y serán grandes héroes, respetados por todos los mundos”.

30. El Prayapati, complacido ante el curso de los acontecimientos, se dirigió entonces a Indra con las siguientes palabras, “Tendrás dos hermanos dotados de inmenso poder y fuerza, que te prestarán apoyo.

31. Oh, Purandar, en virtud del respaldo que ellos habrán de prestarte, nadie podrá infligirte herida alguna. Deja que tu aflicción se disipe. Oh, Indra, seguirás siendo el único Indra en el mundo.

32. Pero jamás vuelvas a desdeñar a los que veneran el nombre de Brahma. No vuelvas a insultar a los Brahmanas, pues sus palabras son demoledoras como el relámpago”.

33. Tras escuchar esto, Indra, libre ya de temor, regresó al cielo; y Vinata se sentía inmensamente complacida, al ver satisfecho su deseo.

34. Ella dio a luz a dos hijos, Aruna y Garuda, y Aruna, cuyo cuerpo no llegó a desarrollarse plenamente, se convirtió en el auriga del Sol.

35. Garuda se convirtió en el Rey de los pájaros. Oh, descendiente de Bhrigu, escucha ahora los portentosos logros de Garuda.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXXII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Oh tú, el mejor entre los Dviyas. Los celestiales, dispuestos para entrar en combate (como se narró anteriormente), vieron acercarse a Garuda, el Rey de los pájaros.

2. Los Devas, al ver su tremenda fuerza, empezaron a temblar llenos de temor, y sumidos en la confusión, se golpeaban entre sí con todas sus armas.

3. Entre aquellos que custodiaban el Soma se encontraba Bhaumana (Visvakarma, el arquitecto celestial), de fuerza incomparable y dotado de una energía inconmensurable. Era efulgente como el fuego eléctrico,

4. Pero tras un espeluznante encuentro que no duró sino un instante quedó  derribado, yaciendo como muerto, desgarrado por el pico, los espolones y las alas del rey de los pájaros.

5. El enorme pájaro, oscureciendo los mundos con el polvo levantado por la terrible tormenta generada por sus alas, agobió a los celestiales.

6. Cegados por el polvo, los Devas desfallecían. Los que custodiaban el néctar no podían ni siquiera ver a Garuda, debido a las espesas nubes de polvo.

7. De este modo, Garuda asoló las regiones celestiales y destrozó a los semidioses hiriéndoles con sus alas y su pico.

8. En ese momento el dios de los mil ojos (Indra) le ordenó a Vayu (el dios del viento), “Disipa de inmediato estas nubes de polvo. Oh, Maruta, ésta es de hecho tu tarea”.

9. Entonces el poderoso Vayu deshizo las nubes de polvo, y cuando se disipó así la oscuridad, los Devas atacaron al pájaro.

10. Al verse atacado por los Devas, Garuda rugió haciendo temblar el cielo como la inmensa nube que ha de aparecer en los cielos al final del Yuga, sembrando el temor en los corazones de todas las criaturas.

11. El inmensamente poderoso Rey de los pájaros, el destructor de sus enemigos, se elevó sobre sus alas, manteniéndose sobre las cabezas de los semidioses,

12. Encabezados por Indra, que le bombardearon con una lluvia de espadas de doble filo, mazas de hierro, afiladas lanzas,

13. Brillantes flechas y discos que imitaban la forma del Sol. Al ser atacado así desde todos los ángulos,

14. El Rey de los pájaros libró una gran batalla sin desfallecer ni por un instante, y el inmensamente poderoso hijo de Vinata, resplandeciendo en el cielo, abrumó a los semidioses en todos los frentes atacándoles con sus alas y su pecho, poniéndolos en fuga en todas las direcciones.

15. Habiendo sido destrozados por los espolones y el pico de Garuda, la sangre fluía copiosamente de los cuerpos de los Devas.

16. Vencidos así por el Rey de los pájaros, los Sadhyas y los Gandharvas huyeron hacia el este, los Vasus y los Rudras hacia el sur,

17. Los Adityas hacia el oeste, y los Ashwinis hacia el norte. Dotados de grandes poderes, luchaban mientras se batían en retirada, volviendo la cara hacia atrás a cada momento para ver a su enemigo.

18.Garuda luchó con el valiente Ashwakranda, con Ranuka, con el intrépido Krathana,

19. Con Tapana, Uluka, Sashana, Nemesha, Puruya y Pulina.

20. El hijo de Vinata los despedazó con sus alas, espolones y pico, mostrándose tan iracundo como el látigo de los enemigos, Siva, el portador del Pinaka, en el momento final del Yuga.

21. Aquellos poderosísimos y vigorosos seres celestiales, heridos gravemente por aquel inmenso pájaro, parecían cúmulos de nubes oscuras, derramando copiosas lluvias de sangre.

22. Dejando así a los Devas fuera de combate, el mejor de los pájaros llegó hasta el néctar. Lo encontró rodeado por completo de fuego.

23. Las terribles llamas de aquel fuego cubrían la bóveda de los cielos, y arrastradas por violentas ráfagas de viento, amenazaban con abrasar hasta el mismísimo Sol.

24. El ilustre Garuda asumió entonces una forma que tenía noventa veces noventa bocas, y usando esas bocas para beber en multitud de ríos, volvió a gran velocidad, usando el vehículo de sus alas,

25. Y extinguió el fuego con las aguas que trajo de aquellos ríos. El látigo de sus enemigos, tras extinguir aquel fuego, asumió una forma diminuta, deseoso de entrar en el lugar donde se guardaba el néctar.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XXXIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: El enorme pájaro, asumiendo un cuerpo de dorado lustre, tan brillante como los rayos del Sol, entró con gran fuerza en el santuario donde se custodiaba el néctar, como un torrente que entra en el océano.

2. Vio junto al néctar una rueda revestida de acero, afilada como una cuchilla de afeitar, que giraba incesantemente alrededor de él.

3. Aquel temible instrumento de pavorosa forma, tan resplandeciente como el brillante Sol, había sido hábilmente diseñado por los semidioses para despedazar a cualquiera que intentase robar el néctar.

4. El gran pájaro vio una forma de pasar sin ser tocado por la rueda, y se detuvo por un instante. Disminuyendo en un momento el tamaño de su cuerpo, pasó rápidamente a través de los radios de aquella rueda.

5. Allí vio, una vez superado el obstáculo de la rueda, dos grandes serpientes que permanecían allí para proteger el Soma, brillantes como el fuego y dotadas de lenguas semejantes a relámpagos y un poder incomparable.

6. Sus ojos y su rostro emitían fuego, eran venenosas, terribles, siempre iracundas, y en frenética actividad.

7. Sus ojos jamás pestañeaban y estaban permanentemente inflamados de ira. Si cualquiera de ellas posaba su vista en alguien, éste quedaba de inmediato reducido a cenizas.

8. Suparna (Garuda) cubrió súbitamente de polvo los ojos de las serpientes, y tras cegarlas, las atacó desde todos las direcciones.

9. El hijo de Vinata, ese guardián de los cielos, atacando sus cuerpos, las deshizo en pedazos; y llegó inmediatamente junto al Soma.

10. El vigoroso hijo de Vinata, tomando el néctar, se elevó sobre sus alas, rompiendo en pedazos el instrumento que rodeaba el néctar.

11. Prontamente salió de aquel lugar, pero no probó el néctar. Se puso en marcha sin sentir el menor atisbo de fatiga, oscureciendo el esplendor del Sol.

12. El hijo de Vinata vio entonces a Vishnu en su camino a través de los cielos, y Narayan, al ser testigo de su abnegación, se sentía complacido con él.

13. El Dios eterno, que es inasequible al deterioro, se dirigió al gran pájaro de la siguiente manera, “Deseo concederte una bendición”. Entonces el pájaro dijo, “deseo estar por encima de Ti”.

14. “Deseo ser inmortal, y verme libre para siempre de toda enfermedad, aunque no beba el néctar”.

15. Vishnu le dijo al hijo de Vinata, “Así sea”. Tras recibir estas bendiciones, Garuda le dijo a Vishnu,

16. “·Yo también deseo otorgarte una bendición”. Entonces Vishnu le pidió al vigoroso portador de grandes pesos que se convirtiera en su vehículo.

17.  Él puso al pájaro en el estandarte de su cuádriga, diciendo, “Así, estarás por encima de Mí”. Y el pájaro le dijo a Narayan, “así sea”.

18. Ridiculizando la velocidad del viento, rápidamente continuó su camino, y mientras se iba, Indra le lanzó su rayo.

19. El mejor de los pájaros, Garuda, fue así alcanzado por el rayo del iracundo Indra cuando se llevaba el néctar; y risueño, se dirigió a él, diciéndole

20. Con dulces palabras, “Ofreceré mi respeto al Rishi (dadhichi) con cuyos huesos fue fabricado el rayo.

21. Respetaré al rayo, y también a ti, que has celebrado mil sacrificios. Oh, Indra, te lanzo una de mis plumas, cuyo fin nunca podrás encontrar.

22. No he sentido ni el más ligero daño al ser golpeado por tu rayo”. Tras decir esto, el Rey de los pájaros tiró una de sus plumas.

23. Viendo aquella hermosísima pluma arrojada por Garuda, todas las criaturas se sintieron sumamente complacidas, y dijeron, “Este pájaro habrá de llamarse Suparna (ave de hermoso plumaje)”.

24. Al ser testigo de aquel maravilloso incidente, el dios de los mil ojos, Purandar, estaba asombrado, y consideró que aquel ave debía ser una gran personalidad. Se dirigió entonces a él de la siguiente manera:

25. Indra dijo: “Oh tú, el mejor de los pájaros, yo deseo conocer los límites de tu inmensa fuerza. También deseo forjar contigo una amistad eterna.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.




CAPÍTULO XXXIV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Garuda dijo: “Oh, Purandar, haya amistad entre nosotros, como tú deseas. Has de saber que mi fuerza es inmensa.

2. Oh, Satakratu, los eruditos no aprueban que uno alabe su propio poder o sus propios méritos.

3. Oh, amigo, puesto que ahora somos amigos, y me lo has preguntado, te lo diré, aunque alabarse a sí mismo sin razón es siempre inapropiado.

4. Oh, Indra, yo puedo llevar sobre una sola de mis plumas esta tierra entera con sus montañas, bosques, océanos, e incluso contigo.

5. Mi fuerza es tal que puedo sostener sin la menor fatiga todos los mundos, con sus objetos móviles e inmóviles”.

6. Souti dijo: “Oh, Saunaka, cuando el gran héroe (Garuda) dijo esto, el gran Señor, el Rey de los seres celestiales, el portador de la corona del cielo, el poseedor de riquezas y benefactor de todos los mundos dijo:

7. “Es verdad lo que dices. Todo es posible para ti. Acepta mi sincera y eterna amistad.

8. Si no necesitas el Soma, ten la bondad de devolvérmelo. Aquellos a quienes se lo entregues estarán en guerra perpetua con nosotros”.

9. Garuda dijo: “Existe una razón por la cual vine a buscar el néctar. No se lo daré a nadie.

10. Oh deidad de los mil ojos, después de que me lo haya llevado, oh Rey de los cielos, podrás enseguida recuperarlo”.

11. Indra dijo, “Oh, ovíparo, me siento sumamente feliz por lo que acabas de decir. Oh tú, el mejor de las aves, ten la bondad de aceptar de mí cualquier cosa que desees.

12. Souti dijo: “Al escuchar esto, y recordando a los hijos de Kadru y cómo su madre había sido sometida a la esclavitud por medio de engaños (a causa de la maldición de Aruna), Garuda dijo,

13. “Aunque tengo poder sobre todas las criaturas, oh Indra, cumpliré tus órdenes. Deja, oh, Sakra, que las poderosas serpientes sean mi alimento”.

14. “Así sea”, dijo el destructor de los Danavas, y se dirigió a Hari, el Dios de los dioses, el Alma Suprema, Yoguesvar  (el Señor de los yogis).

15. Él  (Vishnu) dio su aprobación a las palabras de Garuda. Y el ilustre señor de todos los mundos (Indra) se dirigió a Garuda de la siguiente manera,

16. “Yo cogeré el néctar cuando tú lo deposites”. Tras decir esto se despidió de Garuda, y éste se dirigió ante su madre a gran velocidad.

17. Y lleno de júbilo les dijo a las serpientes, “he aquí el néctar. Lo pondré sobre la hierba Kusha.

18. Oh, serpientes, bebedlo después de llevar a cabo vuestras abluciones y ritos religiosos. He hecho lo que me pedisteis.

19. Por lo tanto, cumpliendo vuestra promesa, mi madre ha de quedar libre desde hoy”. “Así sea”, dijeron las serpientes, y fueron a llevar a cabo sus abluciones.

20. Mientras tanto, Indra, tomando el néctar, regresó al cielo.

21. Las serpientes, tras llevar a cabo sus abluciones, sus devociones rutinarias y otros ritos sagrados, llegaron llenas de júbilo con la intención de beberse el néctar.

22. Vieron que la hierba Kusa donde se había depositado el néctar estaba vacía. Había sido arrebatado en un acto de engaño.

23. Comenzaron a lamer la hierba Kusha donde había sido puesto el néctar, y debido a ello, sus lenguas quedaron divididas en dos.

24. La hierba Kusha, en virtud de su contacto con el néctar, es sagrada desde ese día. Así fue cómo el ilustre Garuda obtuvo el néctar y se lo entregó a las serpientes, y las lenguas de éstas quedaron bifurcadas al entrar en contacto con el recipiente que había contenido el néctar.

25. Suparna (Garuda) vivió felizmente en aquel bosque en compañía de su madre. El hijo de Vinata, respetado por todos los pájaros, deleitó a su madre convirtiéndose en un devorador de serpientes, y llevando a cabo otras grandes hazañas.

26.  Aquel que escucha esta historia o la narra ante una asamblea de brahmanas tiene asegurado su acceso al cielo, adquiriendo grandes méritos en virtud de esta recitación.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.










CAPÍTULO XXXV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Saunaka dijo: “Oh, hijo de Suta, nos has descrito la razón por la cual las serpientes fueron maldecidas por su madre, y también cómo Vinata fue maldecida por su hijo (Aruna).

2. Nos hablaste de cómo Kadru y Vinata recibieron las bendiciones de su esposo; y también nos has dicho los nombres de los dos hijos de Vinata.

3. Oh, hijo de Suta, sin embargo, no nos dijiste los nombres de las serpientes (los hijos de Kadru). Deseamos conocer los nombres de los principales entre ellos”.

4. Souti dijo, “Oh, Rishi, por temor a extenderme demasiado, no mencionaré los nombres de todas las serpientes. Pero escuchadme, únicamente os diré los nombres de las principales.

5-16. Shesha nació primero, y a continuación, Vasuki. Después, Airavata, Takshaka, Karkotaka, Dhananjaya, Kalakeya, Mani, Purana, Pinyaraka, Elapatra, Vamana, Nila, Anila, Kalamasha, Savala, Aryaka, Ugraka, Kalaspotaka, Suramukha, Dodhimukha, Vimalapindaka, Apta, Karotaka, Sankha, Valisikha, Nisthanaka, Himaguha, Nahusa, Pingala, Vahyakarna, Hastipada, Mudgarapindaka, Kamvala, Ashwatara, Kalijaka, Vritta, Samvartaka, Padma, Mahapadma, Sankhamukha, Kushamandaka, Kshemaka, Pindaraka, Karavira, Pushpadanshtraka, Vilwaka, Vilwapandara, Mushikada, Sankhasiras, Purnabhadra, Haridraka, Aparajita, Jyotika, Srivaha, Kauravya, Dhritarastra, Sankhapinda, Virajas, Suvahu, Salipinda, Probhakara, Hastipinda, Pitharaka, Sumukha, Kaunapashana, Kuthara, Kunyara, Kumuda, Kumudakshya, Tettiri, Halika, Kardama, Vahumulaka, Karakara, Akarkara, Kundodara y Mahodara.

17. Oh, mejor de los Dviyas, te he hablado de los nombres de las principales serpientes. Por temor a resultar tedioso, no te he hablado del resto.

18. Oh, Rishi, los hijos y nietos de las serpientes son innumerables, por lo tanto, no te mencionaré sus nombres.

19. Oh, Rishi, el número de las serpientes desafía los cálculos mundanos. Hay muchos miles y millones de serpientes.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.






CAPÍTULO XXXVI

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Saunaka dijo: “Hijo mío, nos has hablado de las innumerables serpientes, poderosas e inconquistables. ¿Qué hicieron después de escuchar la maldición que pesaba sobre ellas?”

2. Souti dijo, “El ilustre y famoso Shesha, dejando a su madre (Kadru), se consagró a severas penitencias y austeridades, viviendo únicamente del aire y observando rígidos votos.

3. Practicó sus penitencias mientras peregrinaba a Gandhamadana, Vadari, Gokarna, el bosque de Pushkar y el pie de los himalayas.

4. Pasó sus días en esos sagrados lugares, observando sus votos rígidamente, controlando por completo sus pasiones y concentrando su mente.

5. El Señor Brahma le vio, con sus cabellos anudados, vestido con harapos, y con su carne, su piel y sus nervios secos debido a las extremas penitencias que practicaba.

6. Brahma, dirigiéndose al asceta penitente de extraordinaria fortaleza, le dijo, “Oh, Shesha, ¿Qué estás haciendo? Deja que también el bienestar de las criaturas que pueblan los mundos ocupe tus pensamientos.

7. Oh, inmaculado, con tus austeras penitencias estás causando dolor a otras criaturas. Oh, Shesha, dime cuál es el deseo que abrigas en tu corazón.

8. Shesha dijo, “Todos mis hermanos uterinos son malvados de corazón. No deseo vivir con ellos. Por favor, ten la bondad de sancionar esto.

9. Como grandes enemigos, se envidian entre sí. Por lo tanto, yo vivo consagrado a la penitencia. No quiero ni verlos.

10. Nunca muestran ninguna bondad hacia Vinata y su hijo, que es nuestro primo, el rey de los aires.

11. Siempre están envidiosos de él. Él es mucho más fuerte que todos nosotros, debido a la bendición concedida por nuestro padre, el ilustre y noble Kashyapa.

12. Por eso vivo consagrado a la práctica de penitencias, y abandonaré este cuerpo de forma que no tenga que vivir con ellos ni siquiera en otra vida.

13. Souti dijo, “Cuando Shesha habló de esta forma, Brahma le dijo, `Oh, Shesha, yo conozco el carácter de tus hermanos.

14. Y también soy consciente del gran peligro que corren como resultado de la ofensa que cometieron contra su madre. Oh, serpiente, de antemano he dispuesto un remedio para esta situación.

15. No debes afligirte por tus hermanos. Oh, Shesha, pídeme cualquier cosa que desees.

16.  Me siento sumamente complacido contigo, y hoy deseo concederte una bendición. Oh, mejor de las serpientes, es muy bueno que tu corazón se haya establecido en la virtud. Deja que tu corazón se reafirme más y más en la virtud”.

17. Shesha dijo, “Oh, divino abuelo, Oh, Señor de todo, yo te pido esta bendición: Permite que mi mente siempre halle solaz en la virtud y en benditas penitencias”.

18. Brahma dijo, “Oh, Shesha, estoy sumamente complacido con tu abnegación y tu amor por la paz. Sigue mis órdenes y haz lo que te pido por el bien de todas mis criaturas.

19. Sustenta, Oh, Shesha, apropiadamente, esta tierra, tan inestable con sus montañas y bosques, sus océanos, ciudades y refugios, de forma que pueda permanecer estable”.

20. Shesha dijo, “Oh, divino Señor de todas las criaturas, fuente de bendiciones, señor de la tierra, señor de todo ser creado, dueño del Universo, yo sustentaré firmemente la tierra, siguiendo tus órdenes. Oh, Prayapati, deposítala sobre mi cabeza”.

21. Brahma dijo: “Oh, mejor entre las serpientes, ponte bajo la tierra. Ella misma creará un pasadizo para ti. Oh, Shesha, ciertamente harás algo muy apreciado por mí, sujetando la tierra sobre tu cabeza”.

22. Souti dijo: “El hermano mayor del Rey de las serpientes, entrando en un agujero, fue hasta el otro lado de la Tierra. Sostuvo a la diosa (la Tierra), con su cinturón de océanos que la rodean”.

23. Brahma dijo, “Oh, Shesha, el mejor de las serpientes, tú eres el Dharma, pues sin ayuda alguna has sustentado la Tierra y todo lo que reposa sobre ella con tu inmenso cuerpo, haciendo algo que sólo yo mismo, o Valavit (Indra) seríamos capaces de hacer”.

24.  Souti dijo, “Así es como la serpiente Shesha, el inmensamente poderoso Señor Ananta, vive bajo la Tierra, sustentando él sólo el mundo por mandato de Brahma.

25. Entonces el Abuelo, el ilustre señor de los inmortales (Brahma), designó a Suparna (Garuda), el hijo de Vinata, como ayudante de Ananta.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXXVII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “La mejor de las serpientes, Vasuki, al escuchar la maldición de su madre, comenzó a reflexionar acerca de cómo sería posible contrarrestarla.

2. Celebró un consejo con todos sus hermanos, Airavata y otros, con la intención de hacer lo que considerasen más oportuno”.

3. Vasuki dijo: “Oh, inmaculados, todos sois conscientes de la maldición que pesa sobre nosotros. Deberíamos tratar de neutralizarla.

4. Ciertamente, todas las maldiciones tienen remedio, pero no hay remedio posible que pueda proteger a aquellos que han sido maldecidos por su propia madre.

5. Al saber que esta maldición fue lanzada ante el inmutable, el infinito y verdadero, mi corazón tiembla.

6. Ciertamente, el momento de nuestra aniquilación se acerca, de otro modo, el inmutable Señor le habría impedido a nuestra madre que pronunciase esa maldición.

7. Por lo tanto, hablemos sin pérdida de tiempo de cómo será posible garantizar la seguridad de las serpientes.

8. Todos vosotros sois sabios y estáis dotados de discernimiento. Debemos deliberar todos juntos, y encontrar un medio de liberarnos

9. Tal como hicieron los semidioses antaño para recuperar a Agni, que se había encerrado en una cueva, debemos hacer lo necesario para que el sacrificio de las serpientes llevado a cabo por Yanameyae no se celebre, de modo que podamos evitar encontrarnos con la destrucción”.

10. Souti dijo: “Convocados así, todos los hijos de Kadru se reunieron. Todos ellos estaban dotados de sabiduría, y uno tras otro fueron expresando su opinión.

11. Entre ellos se alzó la voz de un grupo que sugería, “asumamos el aspecto de Brahma Rishis, y pidamos al Rey Yanameyae que no celebre el sacrificio”.

12. Otros, considerándose muy sabios, decían, “Nos convertiremos en sus consejeros favoritos,

13. Él sin duda solicitará nuestro consejo en todas las cosas, y entonces le daremos todos los consejos que sean útiles para obstruir el sacrificio.

14. El Rey, considerándonos sabios, sin duda pedirá nuestro consejo acerca del sacrificio, y nosotros diremos, “No lo lleves a cabo”.

15. Señalaremos muchos males en este mundo y en el otro, con razones y causas, de forma que el sacrificio no llegue a celebrarse.

16-17. También podemos hacer una cosa; que una de las serpientes, acercándose, muerda causándole la muerte a la persona que, actuando en interés del monarca, y bien versada en los ritos del sacrificio de serpientes, pueda ser designada como sacerdote para ese sacrificio.

18. También morderemos a cualquiera que sea experto en llevar a cabo sacrificios de serpientes y que sean candidatos a ser designados como Ritwiks (sacerdotes auxiliares) del sacrificio. De ese modo lograremos nuestro objetivo.

19. Algunas de las serpientes, que eran virtuosas y de buen corazón, decían, “Ese no es un buen consejo. No es apropiado matar Brahmanas”.

20. Ese remedio es apropiado únicamente ante un peligro inminente e inevitable por otros medios, y en ese caso, esa medida sería aprobada por los justos. La injusticia finalmente destruye el mundo”.

21. Otras serpientes dijeron, “Extinguiremos el fuego del sacrificio convirtiéndonos en nubes iluminadas por los relámpagos, y dejando caer lluvias torrenciales”.

22. Otras serpientes dijeron, “acerquémonos amparados por la oscuridad de la noche y robemos la vasija que contiene el Soma. Esto obstruirá el sacrificio.

23. O bien, que cientos de miles de serpientes entren en el sacrificio, mordiendo a todos los presentes y sembrando el terror.

24. O contaminemos los puros alimentos de la ofrenda con nuestra orina y excrementos”.

25. Otros dijeron, “Tomemos la posición de Ritwiks (sacerdotes asistentes) del Rey, y obstruiremos el sacrificio diciendo nada más empezar, “Danos nuestro Dhakshin (honorarios)”.

26. El Rey, poniéndose a nuestras órdenes, hará lo que le pidamos”. Otros decían, “cuando el Rey salga a nadar,

27. Le raptaremos para llevarle a nuestra morada y lo encerraremos, así no podrá celebrar el sacrificio”. Otros, creyéndose muy sabios, decían,

28. “Vamos directamente a por el Rey y matémosle para cumplir nuestro propósito. Con su muerte, garantizaremos la destrucción de la raíz de todo lo que nos perjudica”.

29. Oh serpientes que escucháis a través de los ojos, este es el resultado final de nuestras deliberaciones. Oh, Rey, haz prestamente lo que consideres oportuno”.

30. Al llegar a este punto, todos ellos volvieron ansiosamente sus ojos hacia el mejor de las serpientes, Vasuki. Éste, tras reflexionar unos instantes, les dijo a las serpientes,

31. “Oh, serpientes, ésta última sugerencia que habéis presentado no parece ser digna de ser tomada en consideración. El consejo que habéis dado no es de mi agrado.

32. ¿Qué puedo yo sugerir, que haya de redundar en nuestro beneficio? Sinceramente, pienso que lo único que puede salvarnos es la gracia de nuestro padre, el ilustre Kashyapa.

33. Oh, serpientes, mi corazón no sabe cuál de vuestras sugerencias adoptar en mi beneficio y en el de mi raza.

34. Algo he de hacer para protegeros. Eso es lo que me llena de ansiedad, pues el crédito o el descrédito de las medidas que tome será únicamente mío.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.




CAPÍTULO XXXVIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Tras escuchar las disertaciones de las respectivas serpientes, y también las palabras de Vasuki, Elapatra se dirigió a ellos de la siguiente manera,

2. “Ese sacrificio no es algo que pueda ser impedido, y Yanameyae, de la raza de los Pandavas, que es para nosotros el terror personificado, no es alguien a quien se pueda poner trabas.

3. Oh, Rey, cuando alguien se ve afligido por el destino, únicamente en el destino puede encontrar refugio. No hay otro refugio para él.

4. Oh, mejor entre las serpientes, la raíz de nuestro terror es el destino, por lo tanto, únicamente el destino debe ser nuestro refugio. Escuchad lo que he de decir.

5. Oh, mejor de las serpientes, cuando esa maldición fue pronunciada, quedé sobrecogido por el temor, agachándome en el regazo de mi madre.

6. Oh, tú el mejor entre las serpientes, Oh, Señor, serpiente de gran esplendor, desde allí escuché a los afligidos dioses que se dirigían a Brahma diciendo,

7. “Oh, Señor, dios de los dioses, ¿quién sino Kadru, después de haber tenido a esos queridos hijos, puede maldecirlos de esa forma incluso estando tú presente?

8. Oh, Señor, tú has dicho, “Así sea”. Deseamos conocer la razón por la cual no se lo impediste”.

9. Brahma dijo, “Las serpientes se han multiplicado, son crueles, su forma es terrible, y son mortalmente venenosas. No impedí que Kadru profiriese esa maldición, movido por mi deseo de hacer el bien a todas las criaturas.

10. Las venenosas serpientes que siempre están dispuestas a morder, que atacan incluso aunque no hayan sido ofendidas en lo más mínimo, y aquellas que son pecaminosas, serán destruidas, pero no así aquellas que sean virtuosas e  inofensivas.

11. Escuchad cómo las serpientes podrán escapar de esta espantosa calamidad cuando llegue el momento.

12. En la raza de los Yayavaras habrá de nacer un gran Rishi, conocido por el nombre de Yaratkaru, que será inteligente, consagrado al ascetismo y dueño de sus sentidos.

13. Este Yaratkaru tendrá un hijo, llamado Astika, que también habrá de convertirse en un gran Rishi. Él detendrá el sacrificio de las serpientes. Aquellas serpientes que sean virtuosas escaparán del fuego de sacrificio.

14. Los Semidioses dijeron: “Oh, Brahma, tú que conoces la verdad, dinos, Yaratkaru, el mejor de los Rishis, dotado de grandes poderes y consagrado al ascetismo, ¿en quién engendrará a ese ilustre hijo?

15. Brahma dijo: “El mejor de los Brahmanas, el poderosísimo Yaratkaru, engendrará un vigoroso hijo en el vientre de su esposa, que tendrá el mismo nombre que él.

16. Vasuki, el Rey de las serpientes, tiene una hermana cuyo nombre es Yaratkaru. El hijo del que os hablo será engendrado en su vientre, y él salvará a las serpientes.

17. Elapatra dijo: “Los semidioses le dijeron a Brahma, `así sea´, y el Señor Brahma, tras hablar con ellos, regresó al cielo.

18-19. Oh, Vasuki, veo ante mí a tu hermana, conocida por el nombre de Yaratkaru. Para salvarnos de esta terrible calamidad, has de entregársela al Rishi Yaratkaru, el de los rígidos votos, quién vagará por todo el mundo mendigando una novia. Así fue cómo escuche cuáles son los medios por los cuales puede garantizarse nuestra seguridad.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XXXIX

ASTIKA PARVA
(continuación)

1. Souti dijo: Oh, tú el mejor de los Dviyas, tras escuchar las palabras de Elapatra, todas las serpientes exclamaron llenas de júbilo, “¡Bien dicho! ¡Excelente!”

2. Desde aquel día Vasuki veló cuidadosamente por aquella doncella, su hermana Yaratkaru, y encontraba gran placer en educarla.

3. No mucho tiempo después, los Devas y los Asuras batieron la morada de Varuna (el océano).

4. Y el poderosísimo Vasuki jugó el papel de la cuerda de batir. Cuando finalizó ese trabajo, se presentó ante Brahma.

5. Los semidioses y Vasuki se dirigieron a Brahma de la siguiente manera, “Oh, Señor, Vasuki sufre atemorizado por la maldición que pesa sobre él.

6. Tú deberías eliminar ese dardo, engendrado por la maldición de su madre, que está despedazando el corazón de Vasuki, quien sólo desea el bienestar de su raza.

7. El Rey de las serpientes es siempre nuestro amigo y benefactor; Oh, señor de los dioses, sé misericordioso con él, y disipa esta fiebre que aflige su mente.

8. Brahma dijo: Oh, inmortales, he reflexionado sobre vuestras palabras. Que el Rey de las serpientes haga lo que le dijo Elapatra.

9. Ha llegado el momento. Los malvados serán destruidos, pero no así los virtuosos.

10.Yaratkaru ya ha nacido; ese Brahmana ahora mismo está consagrado a la penitencia. Que Vasuki, en el momento oportuno, le entregue su hermana a Yaratkaru.

11. Oh, semidioses, lo que Elapatra ha dicho para garantizar la salvación de las serpientes es verdad. No puede ser de otra manera.

12. Souti dijo: El Rey de las serpientes, afligido por la maldición, tras escuchar las palabras de Brahma, les ordenó a todas las serpientes,

13. Muchas de las cuales estaban constantemente atentas a su deber de buscar al Rishi Yaratkaru,

14. “Cuando Yaratkaru pida una esposa, venid inmediatamente e informadme de ello. La salvación de nuestra raza depende de ello”.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.







CAPÍTULO XL

ASTIKA PARVA
(continuación)


1-2.  Saunaka dijo: “Oh, hijo de Suta, deseo saber cómo es que el ilustre Rishi a quien llamas Yaratkaru recibió ese nombre. Dinos cuál es la etimología del nombre de Yaratkaru.

3-4. Souti dijo, “Yara significa  `desechado´, y Karu significa `inmenso´. El cuerpo del Rishi era inmenso, pero él gradualmente lo redujo con sus severas penitencias. Oh, Brahmana, puesto que él redujo su cuerpo, recibe el nombre de Yaratkaru. La hermana de Vasuki era llamada Yaratkaru por la misma razón”.

5. Cuando el piadoso Saunaka escuchó esto, sonrió, y dirigiéndose a Ugrasrava (Souti), dijo, “es verdad”.

6. Saunaka dijo: “He escuchado toda tu narración. Ahora deseo escuchar cómo nació Astika.

7. Souti dijo: “Vasuki, deseando entregar su hermana al Rishi Yaratkaru, impartió a las serpientes todas las órdenes precisas.

8. Pasaron muchos años, pero el Rishi de rígidos votos, profundamente consagrado a sus ascéticas devociones, no buscaba esposa.

9. Aquel piadoso Rishi, con su pasión sexual completamente bajo control, centrado en profundos estudios y dedicado a un rígido ascetismo, recorría el mundo libre de temor, sin ningún deseo de obtener una esposa.

10. Oh, Brahmana, había un Rey llamado Pariksit, nacido en la raza de los Kurus.

11. Era como su bisabuelo Pandu, dotado de poderosos brazos, el mejor de los arqueros en la batalla, y muy aficionado a la caza.

12. Aquel Rey del mundo recorría los bosques cazando ciervos, jabalíes, hienas, búfalos y otros diversos animales salvajes.

13. Un día, tras herir a un ciervo con uno de sus afilados dardos, se puso su arco a la espalda y siguió su rastro internándose en un profundo bosque.

14. Buscó al ciervo por todo el bosque, como Siva buscó en el cielo, arco en mano, al ciervo del sacrificio que había sido golpeado por sus flechas.

15. Nunca antes un ciervo que hubiera sido golpeado por Pariksit había escapado con vida ocultándose en el bosque. Este ciervo, sin embargo, aunque estaba herido como los otros, huyó velozmente, tan velozmente como se acercaba la causa del ascenso del Rey a los cielos (su muerte).

16. El Rey pronto perdió el rastro del ciervo herido, y así, buscándole afanosamente, se internó en el profundo bosque.

17-19. Fatigado y sediento, llegó junto a un Rishi que estaba en medio del bosque, sentado en un establo, bebiendo la espuma que salía de las bocas de los terneros mientras éstos mamaban la leche de sus madres. Acercándose a él precipitadamente, el Rey le preguntó a aquel austero Rishi, “Oh, Brahmana, yo soy el Rey Pariksit, el hijo de Abhimanyu.

20. ¿Has visto dónde ha ido el ciervo herido por mis flechas?”. Pero el Rishi, que observaba un voto de silencio, no le respondió.

21. El Rey, muy enfadado, con el extremo de su arco cogió una serpiente muerta, y la puso alrededor del cuello del Rishi. Éste, sin embargo, no hizo nada por impedírselo. Sufrió aquella afrenta sin proferir la más mínima protesta.

22-23. No dijo ni una palabra, ni de alabanza ni de reproche. Al ver esto, el Rey aplacó su ira y se sintió muy afligido por lo que había hecho. Regresó a su capital, dejando al Rishi donde estaba. El tolerante Rishi, que le conocía y sabía que era el mejor de los Reyes, le perdonó,

24-25. Sabía que era fiel a los deberes que corresponden a la Realeza, y no le maldijo. Aquel tigre entre los Reyes, el mejor de los Bharatas, tampoco sabía que aquel Rishi a quien había insultado era un hombre virtuoso. Por eso le había ofendido. Este Rishi tenía un joven hijo, lleno de vigor y consagrado al ascetismo,

26-27. Cuyo nombre era Sringi. Era irascible, firme en sus votos y muy difícil de apaciguar. A veces adoraba con gran atención a su preceptor, sentado en su asana y siempre dedicado a hacer el bien a todas las criaturas. Siguiendo sus órdenes, regresaba a casa un día,

28-29. Cuando su amigo Krisha, bromeando, le habló risueñamente acerca de su padre. El hijo del Rishi, siempre irascible y semejante al veneno personificado, al escuchar lo que le había ocurrido a su padre, se encendió de cólera.

30. Krisha dijo, “Oh, Sringi, no seas orgulloso. Siendo como eres un asceta, y dotado de grandes poderes, ve y mira cómo tu padre lleva una serpiente muerta sobre sus hombros,

31. De ahora en adelante, no hables con nosotros, que somos hijos de Rishis, profundamente dedicados al ascetismo, versados en la verdad y que hemos logrado el éxito.

32. ¿Dónde están tu hombría y tus orgullosas palabras, ahora que has de ver a tu padre llevando una serpiente muerta sobre sus hombros?

33. Oh, mejor de los Rishis, tu padre no hizo nada que le hiciera merecedor de ser tratado de esta forma, y por ello me duele tanto como si me lo hubieran hecho a mí mismo.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XLI

ASTIKA PARVA
(continuación)

1. Souti dijo: Al oír cómo su padre llevaba sobre sí una serpiente muerta, el poderosísimo Sringi se llenó de ira.

2. Mirando a Krisha, le preguntó suavemente, “¿Por qué mi padre lleva sobre sí una serpiente muerta?

3. Krisha dijo, “querido amigo, mientras el Rey Pariksit recorría el bosque dedicado a la caza, puso esa serpiente muerta sobre los hombros de tu padre”.

4. Sringi dijo, “¿Qué mal le había hecho mi padre a ese Rey sinvergüenza?, Dímelo, Oh, Krisha, y entonces serás testigo del poder de mi ascetismo”.

5. Krisha dijo, “El Rey Pariksit, el hijo de Abhimanyu, tras herir a un ciervo con uno de sus dardos, lo persiguió en solitario.

6. Al adentrarse en la profundidad del bosque, perdió de vista al ciervo, y viendo a tu padre, se dirigió a él.

7. Pero tu padre estaba practicando un voto de silencio. Oprimido por el hambre, la sed y la fatiga, el Rey una y otra vez preguntó a tu padre por el ciervo perdido.

8. Pero el Rishi, sumido en su voto de silencio e inmóvil, no respondía. Por eso el Rey, dejándose llevar por la ira, cogió una serpiente muerta con el extremo de su arco y la puso sobre sus hombros.

9. Oh, Sringi, tu padre, consagrado a la devoción, aún está en la misma postura. El Rey, sin embargo, ha regresado a Hastinapur, su ciudad capital.

10. Souti dijo: “Al escuchar que una serpiente muerta había sido puesta sobre los hombros de su padre, el hijo del Rishi parecía un fuego ardiente, y sus ojos estaban enrojecidos por la ira.

11. Ardiendo de cólera, el poderoso Rishi, tocando agua, maldijo al Rey de la siguiente manera,

12-14. Aquel que ha puesto la serpiente muerta sobre mi anciano y enflaquecido padre, ese sinvergüenza de Rey, ese ofensor de los Brahmanas, destructor de la fama de la raza de los Kurus, será llevado en un plazo de siete días contados a partir de hoy a la morada de Yama (el dios de la muerte) por la serpiente Takshaka, el poderoso Rey de las serpientes, que actuará aguijoneado por la fuerza de mis palabras.

15. Souti dijo, “Tras maldecir así al Rey, movido por la ira, Sringi fue junto a su padre, y lo encontró sentado en el establo, con la serpiente muerta todavía sobre sus hombros.

16. Al ver que la serpiente muerta estaba todavía sobre los hombros de su padre, de nuevo se encendió de ira.

17. Derramó lágrimas de tristeza, y se dirigió a su padre con las siguientes palabras, “Oh, padre, al escuchar cómo te había insultado ese canalla

18. Del Rey Pariksit, le he maldecido lleno de ira. Ese desgraciado vástago de la raza de los Kurus merece sobradamente que mi potente maldición caiga sobre él. Dentro de siete días, Takshaka, el Rey de las serpientes,

19. Se llevará a ese pecador a la temible morada de la muerte”. El padre le contestó a su enfurecido hijo,

20. Samika dijo:  “Oh, hijo mío, no estoy complacido con lo que has hecho. No es apropiado para los ascetas actuar de esta manera. Vivimos dentro de los dominios de ese Rey;

21. Estamos bajo su regia protección, y por lo tanto, no deberíamos dar importancia a sus faltas. Siempre deberíamos perdonar a los monarcas.

22. Oh, hijo, si destruyes el Dharma, éste sin duda te destruirá a ti. Si el Rey no está ahí para protegernos, habremos de enfrentarnos a innumerables aflicciones.

23.  Oh, hijo, no podríamos celebrar nuestros ritos religiosos de acuerdo con nuestros deseos. Protegidos por Reyes virtuosos,

24. Podemos lograr grandes méritos, parte de los cuales corresponde a esos Reyes que nos protegen. Por lo tanto, debemos ser tolerantes con la realeza, y siempre hemos de estar dispuestos a perdonarles,

25. Especialmente Pariksit, quien, al igual que su abuelo, nos protege exactamente como un Rey ha de proteger a sus súdbitos.

26. Ese Rey practicante de penitencias estaba afligido por el hambre y la sed, y no sabía que yo estaba practicando un voto de silencio.

27. Los desastres llueven sobre un país desprovisto de Rey. Éste castiga a los perversos.

28. El temor a ese castigo es lo que garantiza la paz, y así es como los hombres pueden llevar a cabo sus deberes y sus ritos religiosos sin perturbación alguna.

29. El Rey establece la religión: Establece el reino del cielo. Él protege todos los sacrificios, los cuales satisfacen a los semidioses,

30. Éstos son la causa de la lluvia, que produce hierbas medicinales y cereales, los cuales son una fuente inagotable de bienestar para la humanidad.

31. Manu dijo, “El que gobierna el destino de los hombres es igual en dignidad a diez Brahmanas versados en los Vedas”.

32. Ese Rey practicante de penitencias, agobiado por el hambre y la sed, hizo esto ignorando el voto que yo mantenía.

33. ¿Por qué has cometido esta acción reprobable, imprudentemente y movido por un temperamento pueril? Oh, hijo mío, ese Rey no merece en absoluto ser víctima de nuestras maldiciones.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.








CAPÍTULO XLII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Sringi dijo: “Oh, padre, aunque mi acción fuese imprudente o inapropiada, te guste o no, las palabras que he pronunciado nunca serán en vano.

2. Oh, Padre, en verdad te digo que no puede ser de otra manera. Jamás he dicho una mentira ni en broma”.

3. Samika dijo: “Hijo mío, soy consciente de que eres sumamente poderoso, y completamente veraz. Nunca has dicho una mentira en tu vida, y por lo tanto, tu maldición no será en vano.

4. Pero el hijo, incluso cuando ha alcanzado la madurez, siempre debe aceptar los consejos de su padre, de forma que, decorado con todas las buenas cualidades, pueda adquirir gran renombre.

5. Tú sólo eres un niño, así pues, ¡cuán necesitado estás de consejo! Siempre estás consagrado al ascetismo. Incluso en el caso de grandes e ilustres hombres, su irascibilidad incrementa a medida que sus poderes se multiplican.

6. Oh, tú, el mejor de los hombres piadosos, considerando el hecho de que sólo eres un muchacho y que eres sólo un muchacho, y viendo tu imprudencia, veo que debo darte un consejo.

7. Vive, Oh, hijo, inclinando tu corazón hacia la paz, susténtate con los frutos y raíces del bosque. No destruyas los frutos de tu ascetismo dando rienda suelta a tu ira, y acaba con ésta.

8. La ira reduce a cenizas los méritos que los ascetas atesoran a costa de grandes penalidades. No hay esperanza alguna de bienaventuranza para aquellos que quedan privados de virtud.

9. La tranquilidad brinda el éxito a los ascetas que cultivan la tolerancia y el perdón. Todo lo bueno, tanto en este mundo como en el otro, sigue a los hombres que perdonan.

10. Por lo tanto, has de vivir siempre practicando el perdón y controlando por completo tus pasiones. En virtud de la práctica del perdón, alcanzarás los mundos que están incluso más allá del alcance del propio Brahma.

11. Oh, hijo mío, yo mismo he optado por vivir en paz, cultivando el deseo por hacer el bien tanto como pueda. Algo he de hacer, y haré todo lo que esté en mi mano. Esto es lo que haré: Enviaré un mensaje al Rey, diciéndole,

12. ¨Oh, Rey, has sido maldecido por mi hijo, que es sólo un niño, y cuyo intelecto aún no está desarrollado.  Al ver cómo me faltaste al respeto, actuó dejándose llevar por la ira´”.

13. Souti dijo: “Aquel gran asceta consagrado a sus votos, movido por su bondad, envió un discípulo a Pariksit, dándole las instrucciones apropiadas.

14. Envió a su discípulo Gaurmukha, un joven de buenas maneras y ascéticas penitencias, pidiéndole que se informase ante todo del bienestar del Rey, e informándole a continuación de los hechos.

15. Al llegar a Hastinapur, llegó prontamente ante el Rey, la cabeza de la dinastía Kuru. Entró en el palacio del Rey, habiendo notificado su llegada con antelación por medio de un sirviente.

16. El Brahmana Gaurmukha fue recibido con todos los honores. Más tarde, después de descansar unos instantes, le repitió al Rey, en presencia de sus ministros, las terribles palabras de Samika, exactamente tal y como había sido instruido.

17. Gaurmukha dijo: “Oh, Rey de Reyes, vive en el ámbito de tus dominios un Rishi llamado Shamika.

18-19. Él es sumamente virtuoso, pacífico, tiene sus pasiones bajo control, y es un gran asceta. Oh, tigre entre los hombres, tú, tomando una serpiente muerta con uno de los extremos de tu arco, la pusiste sobre los hombros del Rishi, que en ese momento practicaba un voto de silencio. Él te perdona, pero no así su hijo.

21. Oh, Rey de Reyes, hoy mismo has sido maldecido por él, sin que su padre lo supiera. Takshaka será la causa de tu muerte, en un plazo de siete días.

22. Puesto que Shamika ha sido incapaz de pacificar a su hijo, me ha enviado a tu presencia para avisarte por tu bien”.

23. Souti dijo: “Tras escuchar estas terribles palabras, y recordando su propio pecado, el Rey, descendiente de la raza de los Kurus, que era un gran asceta, se entristeció sobremanera.

24. Al escuchar que Shamika, el mejor de los Rishis, había estado observando en aquel momento un voto de silencio, se sentía doblemente afligido por la tristeza.

25. Al ver además la gran bondad mostrada por el Rishi, y recordando su propio pecado, el Rey se sentía sumamente arrepentido.

26. El Rey, semejante a un dios, no se sentía tan afligido por la noticia de que habría de morir, sino más bien por el hecho de haber insultado al Rishi.

27. El Rey despidió a Gaurmukha, diciendo, “que el venerable Rishi sea misericordioso conmigo”.

28. Cuando Gaurmukha se hubo retirado, el Rey, lleno de ansiedad, consultó sin demora con todos sus ministros.

29. Tras la consulta, el propio Rey, que estaba lleno de sabiduría, hizo que se erigiese un palacio sobre una solitaria columna, y custodiado día y noche por centinelas.

30. Para protegerse, rodeó el palacio de médicos, medicinas y Brahmanas expertos en mantras.

31. Protegido así por todas partes, el Rey continuó desempeñando sus deberes reales, rodeado de sus virtuosos ministros.

32. Nadie podía acercarse a aquel tigre entre los Reyes en aquel palacio. Ni siquiera el aire podía entrar allí.

33. Cuando llegó el séptimo día, el mejor de los Brahmanas, Kashyapa, llegó, con la intención de tratar al Rey en el caso de que éste fuese mordido por la serpiente.

34. Había escuchado lo ocurrido, y supo que la mejor de las serpientes, Takshaka, había de llevar al monarca a la morada de Yama (el dios de la muerte).

35. Él pensó, “Yo curaré al Rey cuando sea mordido por el Rey de las serpientes. Por este medio, lograré tanto riqueza como virtud”.

36. El Rey de las serpientes, Takshaka, se encontró con Kashyapa, que tenía intención de curar al Rey, y se presentó ante él asumiendo la forma de un anciano Brahmana.

37. En ese momento el Rey de las serpientes le dijo a aquel toro entre los Rishis, Kashyapa, “¿dónde vas tan apresuradamente? ¿qué es lo que te ocupa?”

38. Kashyapa dijo, “El mejor de las serpientes, Takshaka, quemará hoy con su veneno al destructor de los enemigos, el Rey Pariksit, de la raza de los Kurus;

39. Me dirijo allí sin pérdida de tiempo para curar a ese poderoso Rey, el único representante de la dinastía Kuru, cuando éste sea picado por el Rey de las serpientes, que es tan poderoso como Agni (el dios del fuego).

40. Takshaka dijo, “Oh, Brahmana, Yo soy Takshaka, y mataré a ese Rey de la Tierra. Detente, tú no puedes curar a alguien que haya sido mordido por mí.

41. Kashyapa dijo: “Yo estoy seguro de que, dotado como estoy con el poder de la erudición curaré al Rey atacado por ti.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XLIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Takshaka dijo: “Oh, Kashyapa, si crees que eres capaz de curar a una criatura mordida por mí, revive entonces a éste árbol.

2. Oh, tú, el mejor de los Brahmanas, ante ti voy a quemar con mi veneno este árbol baniano. Inténtalo lo mejor que puedas, y muéstrame tu habilidad en los mantras de la que hablas.

3. Kashyapa dijo: “Oh, serpiente, muerde ese árbol si lo deseas. Yo lo reviviré, aunque tú lo envenenes”.

4. Souti dijo: “El Rey de las serpientes, tras escuchar al ilustre Kashyapa, mordió el árbol baniano.

5. Éste, mordido por la ilustre serpiente, al ser penetrado por el veneno, comenzó a arder.

6. Tras quemar así el árbol, la serpiente de nuevo se dirigió a Kashyapa, diciéndole, “Oh, mejor de los Brahmanas, inténtalo lo mejor que puedas, y resucita a este señor de los bosques.

7. El árbol había quedado reducido a cenizas por el veneno del Rey de las serpientes. Pero tomando aquellas cenizas, Kashyapa pronunció las siguientes palabras:

8. “Oh, Rey de las serpientes, observa el poder de mi erudición viendo cómo salvo a este señor de los bosques. Oh, serpiente, lo reviviré delante de ti”.

9. Y entonces el mejor de los Brahmanas, el ilustre y sabio Kashyapa, revivió con sus conocimientos aquel árbol que había quedado reducido a un montón de cenizas.

10. Primero creó un brote, y luego dos hojas que lo coronaban. Después formó el tronco, las ramas, y finalmente todo el árbol, lleno de hojas y todo.

11. Al ver que aquel árbol había sido efectivamente revivido por el ilustre Kashyapa, Takshaka dijo, “Oh, Brahmana,  no es ninguna maravilla

12. Que tú seas capaz de destruir mi veneno o el de otros como yo. Oh, Rey de los Brahmanas, Oh, Rishi, cuya riqueza es el ascetismo ¿Qué deseo de obtener riquezas te ha traído hasta aquí?

13. Yo te otorgaré la riqueza que esperas obtener de ese tigre entre los Reyes, por difícil que sea de obtener.

14. Oh, Brahmana, tu éxito es dudoso, pues ése Rey ha sufrido la maldición de un Brahmana, lo cual ha reducido la duración de su vida.

15. Tu brillante fama, que se ha difundido por los tres mundos, desaparecerá entonces como el Sol privado de su esplendor en el momento de un eclipse.

16. Kashyapa dijo: “Vine aquí buscando riquezas. Dámelas, oh, serpiente, para que pueda volver tras recibirlas de ti”.

17. Takshaka dijo, “Oh, tú, el mejor de los Brahmanas, te daré más riquezas de las que puedas soñar con recibir del Rey. Por lo tanto, no vayas ante él”.

18. Souti dijo: “Tras escuchar las palabras de Takshaka, el mejor de los Brahmanas, el sabio y poderosísimo Kashyapa, se sentó a meditar.

19. El poderoso Kashyapa, tras cercionarse por medio de sus poderes ascéticos de que el lapso de vida del Rey de la raza de los Pandavas realmente había llegado a su fin, regresó a su ermita, tras recibir de Takshaka toda la riqueza que deseaba.

20. Tras la partida del gran Rishi Kashyapa, Takshaka se dirigió apresuradamente hacia Hastinapur.

21. En su camino escuchó que el Rey del mundo vivía muy cuidadosamente, protegido por medicinas y por mantras destinados a neutralizar venenos.

22. Por lo tanto, la serpiente reflexionó, diciendo para sí, “debo engañar al Rey por medio de mi Maya (Poder ilusorio). Pero, ¿qué medios he de usar?

23. Takshaka envió entonces a algunas serpientes disfrazadas de Brahmanas, con frutas, hierba Kusha y agua como presentes.

24. Takshaka dijo: “Id ante el Rey, diciendo que tenéis asuntos urgentes, y sin mostrar impaciencia, como si desearais ofrecerle frutas, flores y agua”.

25. Souti dijo: Las serpientes, siguiendo las órdenes de Takshaka, hicieron tal y como se esperaba de ellas, llevándole al Rey hierba Kusha, agua y frutas.

26. El inmensamente poderoso Rey de Reyes aceptó sus regalos, y cuando concluyeron, les dijo, “Ahora retiraos”.

27. Cuando aquellas serpientes disfrazadas se habían ido, el Rey se dirigió a sus ministros y amigos, diciendo,

28. “Comed todos conmigo estas frutas de excelente sabor traídas por los ascetas”.

29. Impelidos por el destino y por las palabras del Rishi, el Rey y sus ministros desearon comer aquellos frutos.

30. Él mismo comió la fruta en la que se escondía Takshaka. Oh, Saunaka, cuando se estaba comiendo la fruta, apareció en ella un feo insecto,

31. De forma difícilmente descriptible, con ojos negros y de color cobrizo. Aquél tigre entre los Reyes, cogiendo el insecto, les dijo a sus consejeros,

32. “El Sol se está poniendo. Hoy ya no tengo miedo del veneno. Por lo tanto, dejemos que éste insecto, haciendo el papel de Takshaka, me pique, de forma que mi pecado quede expiado y las palabras del asceta no sean en vano.

33. Y aquellos consejeros, empujados por el destino, aprobaron las palabras del Monarca.

34. El Rey sonrió. Habiendo llegado la hora de su muerte, perdió la cabeza.

35-36. Y mientras Pariksit sonreía, Takshaka, que había salido de la fruta ofrecida al Rey, se enroscó alrededor del cuello del Rey. Profiriendo un tremendo rugido, el Rey de las serpientes inmediatamente mordió a aquel protector del mundo.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XLIV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Los ministros, al ver a su Rey entre los anillos de Takshaka, palidecieron de terror, y lloraban en medio de una inmensa aflicción.

2. Todos los ministros huyeron al escuchar los espeluznantes rugidos de Takshaka. Y mientras huían, vieron al Rey de las serpientes, la maravillosa serpiente Takshaka, alejarse por el cielo como una línea con el color del loto.

3. Su curso a través del cielo era como la linea de bermellón que divide los oscuros cabellos de una dama.

4. La mansión que ocupaba el Rey también empezó a arder debido al veneno de la serpiente. Los ministros lo abandonaron llenos de temor, y el Rey cayó como herido por el rayo.

5. Cuando el Rey cayó, a causa del veneno de Takshaka, los ministros, el sacerdote real y los Brahmanas llevaron a cabo los últimos ritos.

6. Todos los ciudadanos de la capital se reunieron y entronizaron al joven hijo del fallecido Rey. Ellos le dieron el nombre de Yanameyae a aquel látigo de los enemigos, el héroe de la raza Kuru.

7. Aquel tigre entre los Reyes, Yanameyae, aunque era sólo un muchacho, era sumamente inteligente y sabio. Con la ayuda de sus ministros y sacerdotes, el hijo mayor de Pariksit, aquél toro entre los Kurus, gobernó su reino de forma tan perfecta y poderosa como su abuelo Yudhisthir.

8. Viendo que el joven Rey era capaz de mantener bajo control a sus enemigos, sus ministros, yendo ante Suvarnavarman, el Rey de Kashi, y le pidieron a su hija Vapustama para entregársela a Yanameyae en matrimonio.

9. El Rey de Kashi, tras las debidas indagaciones, entregó su hija Vapustama, por medio de los ritos prescritos, al poderoso héroe de la dinastía Kuru. Éste también estaba sumamente feliz al recibirla como esposa. Nunca le entregó su corazón a ninguna otra mujer.

10. El poderosísimo héroe vagaba felizmente buscando placeres en lagos, en selvas y en campos floridos. Pasó su tiempo disfrutando de placeres, como Pururava antaño, cuando recibió a Urvashi.

11. Vapushtama, famosa por su belleza, hermosa entre las hermosas y devota de su esposo, feliz al haber obtenido un esposo deseable, le complacía con el océano de su amor durante el período que él consagró a la búsqueda de placer

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XLV

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Mientras tanto, el gran asceta Yaratkaru recorría el mundo convirtiendo en su morada aquel lugar donde le sorprendía la noche (Yatra Shayan Griha).

2. El poderosísimo Rishi vagaba libremente, bañándose en aguas sagradas y practicando diversos votos inasequibles para otros.

3. Se alimentaba del aire, estaba completamente libre de todos los deseos mundanos, y cada día que pasaba su aspecto era más delgado y demacrado. Así fue como encontró a los espíritus de sus antepasados, colgando cabeza abajo en un agujero

4. Pendientes de una cuerda hecha con raíces de Virana, de la cual sólo quedaba un cordón entero. Incluso aquel único cordón había sido roído gradualmente por una rata que vivía en aquel agujero.

5. No tenían acceso a alimento alguno, estaban demacrados y su aspecto inspiraba lástima. Ansiosamente deseaban la liberación. Yaratkaru, acercándose a ellos humildemente les preguntó,

6. “¿Quiénes sois, y por qué colgáis de esa forma, atados con una cuerda hecha de raíces de Virana,

7. De la cual sólo queda un débil hilo, pues el resto ha sido roído por la rata que vive en este agujero?

8. Lo poco que queda de ese único hilo pronto será cortado por sus afilados dientes. Es evidente que cuando eso ocurra, caeréis de cabeza en el abismo.

9. Siento compasión por vosotros, al veros cabeza abajo sobrecogidos por una terrible calamidad. ¿Qué puedo hacer por vosotros?

10. Decidme en seguida si esta gran calamidad que os afecta podría ser disipada con un cuarto, un tercio, o incluso la mitad de mi ascetismo.

11. Para liberaros estaría incluso dispuesto a despojarme de todos los méritos de mi ascetismo. Yo consiento en ello. Haced lo que os plazca.

12. Los antepasados dijeron: “Oh, venerable Brahmachari, deseas nuestra liberación. Sin embargo, oh tú el mejor de los Dviyas, no es la virtud de tu ascetismo lo que puede liberarnos.

13. Oh, hijo, tú, el mejor de los oradores, nosotros contamos con los méritos de nuestro propio ascetismo, pero, Oh, Brahmana, estamos cayendo en este corrupto infierno debido a la ausencia de progenie.

14. El propio Brahma ha dicho que tener un hijo es un inmenso mérito. Oh, hijo, colgados como estamos en este agujero, nuestra inteligencia se ha oscurecido.

15. Ésa es la razón por la cual no te reconocemos, aunque eres conocido en todo el mundo por tu grandeza. Eres venerable, lleno de buena fortuna, y te lamentas por nosotros, sobrecogido por la tristeza.

16. Escucha, oh, Brahmana, quiénes somos, y por quién estás lamentándote. Somos los Rishis de la secta  Yayavara, de rígidos votos.

17. Oh, Rishi, hemos caído desde las regiones sagradas debido a la falta de descendencia. Nuestras grandes penitencias, sin embargo, no han sido destruidas, y es por eso que aún queda un hilo del que pendemos.

18. Ahora sólo nos queda un hilo (un hijo), pero sin embargo, importa poco si él existe o no ¡Somos tan desafortunados!. El hilo que aun nos sustenta es Yaratkaru, versado en los Vedas y los Vedangas, que se ha consagrado al ascetismo, viviendo en solitario.

19. Él es ilustre y magnánimo, tiene sus sentidos completamente bajo control, sus deseos apuntan únicamente a la trascendencia, y es un hombre consagrado a rígidos votos, un gran asceta.

20. Pero debido a que ha sucumbido a la tentación de los méritos logrados por el ascetismo, ahora nos vemos reducidos a este lamentable estado. Él no tiene ni esposa ni hijos, ni amigos, ni parientes.

21. Esta es la razón por la cual estamos ahora colgados en este abismo, abotargada la conciencia, como alguien que no tiene a nadie que vele por él. Si le encuentras, ten la bondad de hablarle de nosotros.

22. `Tus antepasados se hallan colgados cabeza abajo, en una situación lamentable. Oh, hombre santo, toma una esposa y engendra progenie.

23. Oh, Rishi, Oh, hombre santo, cuya riqueza es el ascetismo, tú eres el único hilo que queda en el linaje de tus ancestros´. Oh, Brahmana, esa raíz de Virana que ves, de la cual estamos colgados,

24. Representa nuestra raza. Oh, Brahmana, estos hilos de la cuerda que ves ahí, roídos por la rata, somos nosotros,

25.  Que hemos sido devorados por el Tiempo. Esta raíz, que está prácticamente destruida,

26. Y de la cual colgamos sobre este abismo insondable, es ese que ha adoptado el ascetismo. La rata que ves ahí es el Tiempo, cuya fortaleza es infinita,

27. Y que lentamente está matando al desgraciado Yaratkaru, que vive consagrado al ascetismo, habiendo sido seducido por los méritos que espera lograr, pero que está desprovisto de prudencia y de corazón.

28. Oh, excelente, su ascetismo no puede salvarnos. Habiendo caído del cielo las raíces, privadas de conciencia por el Tiempo,

29. Mira cómo, igual que pecadores miserables, vamos hacia abajo en este abismo, con todos nuestros parientes.

30. Devorado por el Tiempo, él también se hundirá con nosotros en el infierno. El ascetismo, el sacrificio, y otros actos sagrados,

31. Oh, hijo, son inferiores, y ni siquiera pueden compararse a tener un hijo. Después de ver todo esto, cuéntaselo todo al Rishi Yaratkaru.

32. Oh, Brahmana, sálvanos con tu bondad, y cuéntale en detalle todo lo que has visto, de modo que ello le induzca a tomar una esposa y engendrar progenie.

33. Oh, hombre excelente, ¿Quién eres? Tal vez seas uno de sus amigos, pues te apiadas de nosotros como un amigo, y como si pertenecieras a nuestra raza. Deseamos saber quién eres.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.


CAPÍTULO XLVI

ASTIKA PARVA
(continuación)

1. Souti dijo: Tras escuchar todo esto, Yaratkaru se sentía muy triste. Afligido, se dirigió a los antepasados, con palabras entrecortadas por el llanto.

2. Yaratkaru dijo, “Sois mis padres y abuelos, que os habéis ido de este mundo. Decidme, por tanto, qué puedo hacer en aras de vuestro bienestar.

3. Yo soy Yaratkaru, vuestro hijo pecador, un ser despreciable cargado de pecados. Os ruego que me castiguéis”.

4. Los Antepasados dijeron, “Oh, hijo, gracias a nuestra buena fortuna, nos has encontrado aquí en el curso de tus viajes. Oh, Brahmana, ¿por qué no has tomado esposa?”

5. Yaratkaru dijo, “Oh, Pitris, siempre he deseado, en lo más recóndito de mi corazón, mantener mi pasión sexual plenamente bajo control, y llevar este cuerpo al otro mundo.

6. Mi mente estaba firmemente establecida en la idea de no tomar esposa. Pero tras veros aquí, colgando como pájaros, a vosotros, que sois mis señores,

7. Oh, abuelos, mi mente ha abandonado la determinación de la Brahmacharya. Sin duda haré lo que deseáis.

8. Me casaré, si encuentro una esposa que se llame igual que yo, que consienta de buen grado en ser entregada a mí,

9. Que venga a mí como un regalo, y a quien no tenga que mantener.

10. De otro modo, no me casaré. Oh, señores, os hablo la verdad. La progenie que engendraré en ella será el medio para lograr vuestra salvación, y, oh, padres, entonces viviréis para siempre nadando en una felicidad bendita y sin temor a caer.

11. Souti dijo: “El Rishi Yaratkaru, tras decirles esto a sus antepasados, dejó aquel lugar y continuó vagando por el mundo. Oh, Saunaka, aunque el tiempo pasaba, no encontraba esposa.

12. Se sentía muy triste al no lograr el éxito, pero, dirigido por sus antepasados, continuó su búsqueda. Se adentró en el bosque y lloró a gritos, lleno de pesar.

13. Tras entrar en el bosque, el sabio Rishi, movido por el deseo de hacer el bien a sus ancestros, dijo, “Pediré una esposa, pronunciando mi petición tres veces”.

14. Todas las criaturas presentes, móviles o inmóviles, visibles o invisibles, escuchad mis palabras.

15. Soy un hombre consagrado al ascetismo, ocupado en severas penitencias, sin embargo, mis antepasados, afligidos por el pesar, me han pedido, “cásate para engendrar un hijo”.

16. Dirigido por mis antepasados, vago sumido en la pobreza y en el duelo por todo el mundo para casarme con una doncella que he de recibir como un regalo.

17. Si cualquiera de las criaturas que me escuchan tiene una hija, que me la entregue, pues recorro todo el mundo buscando una esposa.

18. Una novia que tenga el mismo nombre que yo, que se me entregue como un regalo, y a quien yo no tenga que mantener. Si tal novia existe, entregádmela.

19. Entonces las serpientes que habían sido designadas para velar por Yaratkaru, al escuchar sus intenciones, fueron a informar a Vasuki.

20. El Rey de las serpientes llegó de inmediato al lugar donde se encontraba el Rishi, llevando consigo a su hermana, que estaba engalanada con diversos ornamentos.

21. Oh, Brahmana, el Rey de las serpientes, Vasuki, ofreció a la doncella como un regalo a aquel Rishi Mahatma. Sin embargo, éste no la aceptó de inmediato.

22. El Rishi, pensando que ella no tenía el mismo nombre que él, y viendo que la cuestión de su mantenimiento no estaba clara, reflexionó por un instante y dudó si aceptarla o no.

23. Oh, descendiente de Vrigu, entonces le preguntó a Vasuki cuál era el nombre de la doncella, diciéndole también, “yo no voy a mantenerla”.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva






CAPÍTULO XLVII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo: “Entonces Vasuki le dijo al Rishi Yaratkaru, “Esta doncella tiene el mismo nombre que tú. Ella es mi hermana, y es una asceta.

2. Yo garantizaré su sustento, oh, tú, el mejor de los Brahmanas. Por lo tanto, acéptala. Oh, Rishi, Yo la protegeré, poniendo en juego todas mis habilidades. Oh, tú, el mejor de los Rishis, la he traído para ti.

3. El Rishi dijo, “Quede acordado entre nosotros que yo no voy a mantener a esta doncella, y que ella no hará nada que me disguste. Si hace algo que me desagrade, la dejaré”.

4. Souti dijo, “Cuando la serpiente prometió que se haría cargo de mantener a su hermana, Yaratkaru fue a casa de la serpiente.

5. El virtuoso y veterano Rishi, versado en los mantras y consagrado a rígidos votos, aceptó la mano de aquella doncella que le era entregada según los ritos apropiados descritos en los Shastras.

6. Desde entonces, adorado por los Rishis, vivió junto a su esposa en la hermosa morada que había sido dispuesta para él por el Rey de las serpientes.

7. En aquella casa había un tálamo cubierto de valiosas colchas. Yaratkaru dormía en aquel lecho junto a su esposa.

8. El excelente sabio Yaratkaru llegó a un acuerdo con su esposa, diciendo, “No deberías hacer o decir nada que me disguste,

9. De lo contrario, te dejaré, y no volveré a vivir en esta casa. Ten presente lo que acabo de decirte”.

10. La hermana del Rey de las serpientes, llena de angustia y tristeza, dijo, “así sea”.

11. La ilustre muchacha, movida por el deseo de hacer el bien a sus parientes, prestó servicio a su austero esposo tan atentamente como un perro, con la timidez de un cervatillo, y con los afilados instintos de los cuervos, que los hacen capaces de descifrar y entender la más mínima señal.

12. Un día, después de su periodo menstrual, la hermana de Vasuki, tras purificarse en el baño de acuerdo a la costumbre, se acercó a su señor, el gran muni, y quedó embarazada.

13. El embrión era como una llama ardiente, dotado de una inmensa energía, y resplandeciente como el propio dios del fuego.

14. Crecía como la luna en el vientre de la esposa del muni. Pocos días después, el famosísimo Yaratkaru,

15. Poniendo su cabeza en el regazo de su esposa, se quedó dormido. Mientras el Brahmana dormía, el Sol comenzó a ocultarse tras las montañas de occidente.

16. Oh, Brahmana, mientras el día llegaba a su fin, temiendo que su esposo perdiese su virtud, la excelente hermana de Vasuki se llenó de ansiedad.

17. Ella pensó, “¿Qué puedo hacer ahora? ¿Debo despertar a mi esposo, o debo dejar que siga durmiendo? Él es muy puntilloso en sus deberes religiosos. ¿Cómo puedo actuar de forma que no se sienta ofendido?

18. Por una parte, me expongo a provocar su ira, y por otro lado, está la pérdida de su virtud. Creo que de las dos opciones, la pérdida de la virtud es la peor.

19. Sin embargo, si le despierto, seguramente se enfadará. Si pasa el momento de la oración mientras sigue durmiendo, ciertamente perderá su virtud.

20. Tras considerar los pros y los contras, la serpiente Jaratkaru de dulce voz suavemente se dirigió de la siguiente manera al Rishi,

21. Que resplandecía debido a su ascetismo y yacía semejante a una bola de fuego, “Oh, gran señor mío, despierta, el Sol se está poniendo.

22. Oh, ilustre Rishi de rígidos votos, lleva a cabo tus oraciones tras purificarte con agua y pronunciar el nombre de Vishnu. Ha llegado el momento del agnihotra. Estos momentos son hermosos, pero también temibles.

23. Oh, señor, el atardecer está cubriendo gentilmente el cielo occidental”. Al oír esto, el ilustre asceta Yaratkaru,

24. Con sus labios temblando de ira, le dijo a su esposa, “Oh, serpiente, me has insultado.

25.Ya no viviré contigo. Me iré por donde vine. Oh, muchacha de la raza de las serpientes, de hermosos muslos, yo tengo la certeza de que el Sol no tiene el poder de ponerse (en el momento habitual) mientras yo permanezca dormido.

26. Un hombre no puede permanecer en el lugar donde es insultado,

27. Y mucho menos un hombre como yo, que soy religioso”. Al oír estas palabras de su esposo, el corazón de la hermana de Vasuki comenzó a temblar de temor.

28. Ella le dijo, “Oh, Brahmana, yo no te he despertado con la intención de insultarte,

29. Lo he hecho para impedir que tu virtud pudiera sufrir merma alguna”. Al oír a su esposa, el gran Rishi Yaratkaru, lleno de ira

30. Y deseoso de abandonar a su esposa, le dijo, “Oh, muchacha de la raza de las nagas, yo nunca he pronunciado una mentira, por lo tanto, me voy.

31. Este fue el acuerdo que hice contigo, oh, amable muchacha. He sido feliz contigo. Oh hermosa, dile a tu hermano,

32. Cuando me haya ido, que te he abandonado. Pero aunque me vaya, no debes afligirte por mí.

33.  Al escuchar esto, la hermosa Yaratkaru estaba sobrecogida por la ansiedad y la tristeza.

34. Sus ojos se bañaron en lágrimas, su rostro palideció de temor, y su voz estaba sofocada por el llanto.

35. Trataba de mostrar coraje y paciencia, pero su voz temblaba. Unió sus manos y se dirigió al Rishi Yaratkaru de la siguiente manera, “Oh, virtuoso, no es apropiado que me abandones”.

36. Tú caminas siempre en el sendero de la virtud, así pues, yo también, pues estoy junto a ti, siempre consagrada a hacer el bien. Oh, tú, el mejor de los Brahmanas, el propósito por el cual fui entregada a ti

37. Aún no se ha cumplido. ¡Qué desafortunada soy! ¿Qué le diré a Vasuki? Oh, excelente Rishi, el hijo deseado por mis parientes, que viven afligidos por la maldición de su madre, aún no ha nacido.

38. El bienestar de mis parientes depende del hijo engendrado por ti.

39. Movida por el deseo de hacer el bien a mi raza, y para que mi vínculo contigo sea fructífero, oh, Brahmana, te ruego que no te vayas.

40. Oh, excelente, siendo como eres una gran alma, ¿por qué habrías de abandonarme, si no he cometido falta alguna? Esto es algo que no puedo entender”

41. Al oír estas palabras de su esposa, el gran asceta Rishi respondió con estas palabras, apropiadas para la ocasión,

42. “Oh, afortunada muchacha, el ser que se encuentra ahora mismo en tu vientre es como el propio dios del fuego. Es un Rishi, inmensamente virtuoso y maestro de los Vedas y los Vedangas”.

43. Tras decir esto, el virtuoso Rishi Yaratkaru se fue, con su corazón nuevamente consagrado a la práctica de los más severos ascetismos.

Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.




CAPÍTULO XLVIII

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Souti dijo, “Oh, Rishi consagrado al ascetismo, cuando su esposo se fue, Jaratkaru fue junto a su hermano y le contó lo ocurrido.

2. Al escuchar estas terribles noticias, el Rey de las serpientes le habló de la siguiente manera a su miserable hermana, sintiéndose él mismo aun más miserable que ella,

3. Vasuki dijo: “Oh, amable hermana, tú conoces con qué propósito fuiste entregada al Rishi. Si un hijo nace, para el bien de la raza de las serpientes,

4. Esa poderosísima personalidad será capaz de librarnos del sacrificio de las serpientes. Antaño el Señor Brahma les dijo esto a los semidioses.

5. Oh, afortunada, ¿llevas en tu vientre al hijo de ese excelso Rishi? Es el deseo de mi corazón que tu unión con el sabio haya sido fructífera.

6. No es apropiado que te pregunte esto, pero he de hacerlo dada la gravedad de las circunstancias.

7. Sabiendo que no es posible hacer que vuelva tu esposo, que siempre está dedicado al riguroso ascetismo, no le seguiré, pues podría maldecirme.

8. Oh, amable hermana, dime todo lo que ha hecho tu esposo, y de ese modo aliviame del terriblemente doloroso dardo que se ha alojado en mi corazón”.

9. Yaratkaru, tras oír estas palabras, consoló al Rey de las serpientes, Vasuki, y se dirigió a él con las siguientes palabras:

10. Yaratkaru dijo, “cuando le pregunté acerca de la progenie, el asceta de gran alma dijo, “ahí está”, y se fue.

11. Yo no recuerdo que el haya dicho jamás una mentira ni siquiera en broma. Oh, Rey, ¿por qué iba él a mentir tratándose de un asunto tan serio?. Él dijo,

12. “Oh, muchacha de la raza de las Nagas, no te apesadumbres por el resultado de nuestra unión. Nacerá de ti un hijo que será semejante a un fuego ardiente”.

13. Oh, hermano, tras decir esto, el Rishi, mi esposo, se fue; por lo tanto, deja que se disipe el profundo pesar que aflige tu mente.

14. Souti dijo, “tras escuchar esto, Vasuki, el Rey de las serpientes, aceptó las palabras de su hermana, diciendo, “así sea”.

15. Oh, Brahmana, el mejor de las serpientes adoró entonces a su hermana con la mayor consideración, colmándola de elogios apropiados y opulentos regalos.

16. Oh, tú el mejor de los dos veces nacidos, el poderosísimo y efulgente embrión comenzó a desarrollarse tal como la Luna en su fase creciente.

17. Oh, Brahmana, la hermana de la serpiente, a su debido tiempo, dio a luz a un hijo dotado con el esplendor de un muchacho celestial, y destinado a ser el destructor de los temores de los parientes de sus progenitores.

18. Él creció en la casa del Rey de las serpientes. Estudió los Vedas y sus Angas como discípulo del gran Rishi Chyavana, el hijo de Vrighu.

19. Aunque era sólo un muchacho, su ascetismo era impresionante, y estaba dotado de una gran inteligencia y muchas virtudes. Fue conocido en el mundo con el nombre de Astika.

20. Era conocido por el nombre de Astika porque su padre se había retirado al bosque, diciendo “Astika” (Ahí uno ahí), refiriéndose al embrión que estaba en el vientre de su madre.

21. Aunque sólo era un muchacho, era grave e inteligente. Fue cuidado con gran esmero en el palacio del Rey de las serpientes.

22. Era como el ilustre señor de los seres celestiales, Shulapani (Shiva). Crecía día tras día llenando de gozo  a todas las serpientes.


Así termina esta sección del Astika Parva del Adi Parva.



CAPÍTULO XLIX

ASTIKA PARVA
(continuación)


1. Saunaka dijo: “Nárrame de nuevo con todo detalle qué fue lo que el Rey Yanameyae les pidió a sus ministros que dijeran acerca de la ascensión de su padre al cielo”.

2. Souti dijo: “Oh, Brahmana, escucha todo lo que el Rey les pidió a sus ministros y todo lo que ellos dijeron acerca de la muerte de Pariksit.

3. Yanameyae dijo: “Vosotros sabéis todo lo que le ocurrió a mi ilustre padre, y cómo encontró la muerte.

4. Escuchando de vuestros labios todo lo relacionado con mi padre, yo haré lo que sea apropiado y bueno. No obraré de otra manera”.

5. Souti dijo: “Habiéndoselo pedido el magnánimo Rey Yanameyae, los virtuosos y sabios ministros respondieron de la siguiente manera.

6. Los ministros dijeron: “Escucha, oh, Rey, la respuesta a tus preguntas. Presta atención a la historia de ese Rey del mundo, la vida de tu ilustre padre, y cómo él dejó este mundo.

7. Tu padre era virtuoso y noble, consagrado a la protección de sus súbditos. Escucha cómo ese magnánimo Rey se conducía sobre esta Tierra.

8. Ese piadoso Rey, inclinado a la virtud, protegía como la Virtud y la Justicia personificadas, a las cuatro castas, manteniéndolas en los deberes de sus respectivas órdenes.

9. Bendecido con una fortuna y un poder incomparables, prestaba protección a la diosa Tierra. No odiaba a nadie, y nadie le odiaba a él.

10. Semejante a Prayapati, contemplaba con equidad a todas las criaturas. Brahmanas, Ksatryas, Vaisyas y Sudras,

11. Consagrados a sus respectivos deberes, Oh, Rey, recibían de él una protección imparcial. Mantenía a las viudas, a los huérfanos, a los mutilados y a los pobres.

12. Era apuesto, y era como un segundo Soma para todas las criaturas. Todos se sentían satisfechos y estaban bendecidos con buena fortuna por aquel Rey veraz e inmensamente poderoso.

13. En la ciencia de las armas, era discípulo de Saradatwa. Oh, Yanameyae, tu padre era muy querido para Govinda (Krishna).

14. Era el favorito de todos los hombres y estaba dotado de un intachable renombre. Nació del vientre de Uttara cuando la raza Kuru se encontraba al borde de la extinción.

15. Por lo tanto, el poderoso hijo de Abhimanyu recibió el nombre de Pariksit. Era erudito en los tratados acerca de los deberes de los reyes, y estaba decorado con todas las nobles cualidades.

16. Tenía sus pasiones bajo control, era inteligente, dotado de una gran memoria, practicaba todas las virtudes, conquistó las seis pasiones, y estaba plenamente versado en la ciencia de la ética.

17. Tu padre gobernó a sus súbditos durante sesenta años. Cuando murió, todos lo lamentaron profundamente. Después de él, oh tú, el mejor de los hombres, has adquirido este hereditario reino de los Kurus,

18. Que lo han gobernado durante los últimos mil años. Oh, protector de todas las criaturas, fuiste coronado cuando eras apenas un niño.

19. Yanameyae dijo: No ha habido nadie en nuestra dinastía que no velase por el bienestar de sus súbditos y que no fuera amado por ellos. Fíjate especialmente en la conducta de mis abuelos (los cinco hermanos Pandavas), que siempre estaban consagrados a meritorias actividades.

20. ¿Cómo es posible que mi padre, siendo tan noble como era, encontrase la muerte de esa manera? Descríbemelo, pues estoy deseoso de escuchar tu respuesta.

21. Souti dijo: Interrogados así por el Rey, los ministros, que eran bienquerientes del Rey, le describieron todo tal y como había ocurrido.

22. Los ministros dijeron: Oh, Rey, ese monarca, el señor y protector del mundo, el primero de todos los seres obedientes a las Escrituras, se volvió adicto a los deportes del campo,

23. Tal como Pandu, el de los poderosos brazos, el mejor de todos los que portan arco en el campo de batalla, y nos delegó todos los asuntos de Estado, desde el más trivial al más importante.

24. Un día, en el bosque, alcanzó a un ciervo con sus flechas, y tras herirle, le siguió a lo más profundo del bosque, armado con su espada y su carcaj,

25. Sólo, y a pie. Sin embargo, no pudo encontrar al ciervo.

26. Habiendo cumplido ya los sesenta años, fatigado y hambriento, vio a un gran Rishi en aquel gran bosque.

27. El rey abordó al Rishi, que en ése momento observaba el voto de silencio, pero éste no le dio ninguna respuesta.

28. El fatigado y hambriento rey se enfureció con el Rishi, que permanecía sentado, inmóvil como un leño, observando su voto de silencio.

29. Sin saber que el Rishi observaba tal voto, tu padre, iracundo, le insultó.

30. Oh excelente vástago de Bharata, él tomó del suelo con el extremo de su arco una serpiente muerta y la puso sobre el hombro de aquél santo Rishi.

31. Sin embargo, el sabio no dijo ni una palabra, buena o mala, ni se enfadó. Permaneció como estaba, con la serpiente sobre su hombro.

Así termina el capítulo cuarenta y nueve del Astika en el Adi Parva.









Capítulo L

Astika Parva
(Continuación)

Sauti continuó:

1. Oh, rey de reyes, el cansado y hambriento monarca, tras colocar la serpiente sobre el hombro del Rishi, regresó a su capital.

2. El Rishi tenía un hijo, nacido de una vaca, llamado Sringi. De afamado renombre y lleno de poder, y muy enérgico e irascible.

3. Cada día se acercaba a su preceptor y le adoraba. Cumpliendo su orden, Sringi regresaba a casa

4. Cuando escuchó de labios de uno de sus amigos cómo su padre había sido insultado por el tuyo

5. ¡Oh tigre entre los reyes, escuchó que su padre, sin haber cometido falta alguna, inmóvil como un trozo de madera soportaba sobre su hombro una serpiente muerta.

6. ¡Oh, rey!, el Rishi insultado por tu padre vivía consagrado a severas penitencias ascéticas como el mejor de los Munis, era un piadoso hombre santo dueño de sus pasiones, puro, y siempre dedicado a actos encomiables y maravillosos. Su alma estaba iluminada por el ascetismo, y los sentidos y sus funciones estaban completamente bajo su control.

7. Sus prácticas eran piadosas, y sus palabras puras. Satisfecho y libre de avaricia, no tenía ni el menor asomo de mezquindad ni envidia. Era anciano, y observaba el voto de silencio.

8. Él era en verdad un refugio para cualquier criatura afligida. Tal era el Rishi a quien tu padre insultó. El hijo de ese Rishi, sin embargo, maldijo a tu padre movido por la ira.
9. Aunque no era más que un muchacho, estaba lleno de poder y gozaba del esplendor del ascetismo. Rápidamente tocó agua y habló lleno de ira,

10. Las siguientes palabras haciendo alusión a tu padre, “Contempla el poder de mi ascetismo.

11. La irascible y efulgente Takshaka abrasará con su virulento veneno en un plazo de siete días contados a partir de hoy

12. Al malvado que ha puesto una serpiente muerta sobre el hombro de mi inocente progenitor”. Tras decir esto, se dirigió al lugar donde se hallaba su padre.

13. Al ver a su padre, le habló acerca de la maldición que había proferido. El mejor de los Rishis entonces le envió a tu padre

14. Un gentil y virtuoso Discípulo llamado Gaurmukha. Tras descansar por unos instantes. Gaurmukha le explicó a tu padre el rey todo lo ocurrido

15. Repitiendo las palabras de su preceptor, “Oh, rey, has sido maldecido por mi hijo. ¡Takshaka te quemará con su veneno! Ten cuidado pues, ¡Oh, rey!

16. Oh Yanameyae, tu padre, tras escuchar tales terribles palabras, tomó todas las precauciones posibles contra la poderosa serpiente Takshaka.

17. Cuando llegó el séptimo día, un brahmana Rishi llamado Kashyapa deseaba visitar al rey

18. El rey de las serpientes, Takshaka, vio a Kashyapa, y le preguntó, “¿Dónde vas con tanta prisa? ¿Y cuál es el propósito de tu viaje?”

19. Kashyapa dijo, “Oh, brahmana, voy junto al mejor de los Kurus, el rey Parikshit. Hoy morirá, destruido por la serpiente Takshaka

20. Voy rápidamente con la intención de estar ahí para curarle, de modo que en virtud de mis tratamientos no resulte muerto por la serpiente

21. Takshaka dijo, “Oh, brahmana, yo soy Takshaka. ¿Por qué deseas revivir al rey mordido por mí?

22. Sólo fíjate en mi inmenso poder. Tú serás incapaz de revivir al rey si yo llego a morderle”. Tras decir esto, Takshaka mordió al señor de los bosques (un árbol baniano).
23. El inmenso árbol quedó reducido a cenizas tan pronto como fue tocado por el veneno de la serpiente, pero aun así, ¡Oh rey! Kashyapa lo revivió.

24. Entonces Takshaka, para tentarle, dijo, “Dime cuál es tu deseo”. Y Kashyapa le respondió,

25. “Voy hasta allí con el deseo de obtener riquezas.” El ilustre Takshaka le dijo entonces con dulces palabras,

26. “Oh, inmaculado, yo puedo darte más riquezas de las que puedas esperar de ése rey. Y luego regresa a tu hogar.”

27. El mejor de los hombres, Kashyapa, tras oír a Takshaka, y habiendo recibido de él tanta riqueza como pudiera desear, regresó a su casa.

28. Cuando el brahmana volvió sobre sus pasos, Takshaka, disfrazado, se acercó al mejor de los reyes, tu virtuoso padre, que se hallaba refugiado con todas las precauciones

29. En su palacio, y le quemó con el fuego de su veneno. Después de este lamentable suceso, tú, oh el mejor de los reyes, fuiste elevado al trono.

30. Oh el mejor de los reyes, te he narrado todo lo que he visto y oído, aunque el relato es terrible y cruel.

31. Oh gran rey, ahora que ya has oído cómo tu padre el emperador resultó muerto, y cómo el Rishi Uttanka fue insultado, haz lo correcto.

32. Souti dijo, el castigador de los malvados, Yanameyae, se dirigió entonces a todos sus ministros de la siguiente manera

33. Yanameyae dijo, “¿De quién has escuchado ese maravilloso relato de cómo el señor del bosque fue reducido a cenizas por Takshaka, y revivido de nuevo por Kashyapa?

34. Sin duda mi padre podría haber sido salvado si el sabio Kashyapa hubiera neutralizado el veneno con sus mantras.

35. Ese despreciable pecador, el peor de las serpientes (Takshaka), pensó, “Si el brahmana revive al rey después de que yo le haya mordido

36. Todo el mundo se reirá de mí diciendo que ya no tengo veneno.” Seguro que tomando eso en consideración sobornó al brahmana.

37. Sin embargo, he pensado un medio de castigarle. Ahora deseo escuchar cómo viste lo que ocurrió en la soledad del bosque,

38. Especialmente la conversación entre Takshaka y Kashyapa. Escuchando esto, descubriré la forma de destruir la raza de las serpientes.

39. El ministro dijo, Oh rey, escúchame mientras te describo de quién recibimos noticia de la conversación entre el rey de los brahmanes y el rey de las serpientes.

40. Oh, rey, cierto hombre había trepado al rey de los árboles con el fin de recolectar las ramitas necesarias para el fuego del sacrificio.

41. Su presencia no fue advertida por la serpiente ni por el brahmana. Oh, rey, él también quedó reducido a cenizas junto con el árbol.

42. Oh rey de reyes, él volvió a la vida en virtud del poder del brahmana. Ese hombre, un sirviente de un brahmana, vino a nosotros,

43. Y nos explicó con todo detalle lo que había ocurrido entre Takshaka y el brahmana. Así es como podemos, oh rey, explicarte lo que hemos visto y oído. Oh tú el mejor de los reyes, habiendo escuchado esto, ordena lo que ha de hacerse.

44. Souti dijo: Tras escuchar las palabras de sus ministros, el rey Yanameyae comenzó a sollozar lleno de aflicción, apretándose las manos.

45. El rey de los ojos de loto respiraba pesadamente, mientras derramaba lágrimas y lloraba inconsolable.

46. El rey, afligido por la pena y la tristeza, derramaba copiosas lágrimas, y tocando agua siguiendo el rito, reflexionó por unos instantes como
escudriñando su mente. Entonces, dirigiéndose a sus ministros, les dijo:

47. He escuchado vuestra descripción de cómo mi padre ascendió al Cielo.

48. Ahora habéis de saber cuál es mi resolución. No hay tiempo que perder, y he de vengar la afrenta de la muerte de mi padre

49. Por causa del despreciable Takshaka. Ése malvado mató al rey, usando a Sringi como un mero pretexto.

50. Sólo por maldad, impidió que Kashyapa llegase a la corte. Si ése brahmana hubiera estado presente, sin duda mi padre habría sobrevivido.
51. ¿Qué mal hubiera podido acaecerle de haber sido protegido por las precauciones de los ministros y revivido por el brahmana?

52. Takshaka, ignorando las consecuencias de mi ira, impidió que el mejor de los brahmanes, Kashyapa, pudiera acercarse a mi inconquistable padre.

53. La agresión del malvado Takshaka es imperdonable, pues, incapaz como era de derrotar al brahmana, le hizo entrega de riquezas para impedir que pudiera revivir al rey.

54.  Debo vengarme contra el enemigo de mi padre, para encontrar la paz, y para complacer al Rishi Uttanka y a todos vosotros.

Así termina el capítulo cincuenta, Astika, en el Adi Parva.




CAPÍTULO LI

ASTIKA PARVA
(Continuación)

Souti dijo:

1. Habiendo hablado así el ilustre rey, los ministros expresaron su aprobación. El rey manifestó su determinación por llevar a cabo un sacrificio de serpientes.

2. El señor de la tierra, el mejor de los Kurus, el rey Yanameyae, hijo de Pariksit, convocó entonces a su sacerdote y a los Ritwiks.

3. Y siendo un consumado orador, habló del cumplimiento de aquella gran tarea. “Debo vengarme de ese malvado Takshaka”, dijo.

4. “Decidme lo que he de hacer. ¿Conocéis los medios por los cuales puedo arrojar al ardiente fuego a Takshaka y a todos sus amigos y parientes?

5. Quiero abrasar a esa malvada serpiente tal como él consumió a mi padre con su veneno.”

6. El sumo sacerdote dijo, “Existe, oh rey, un gran sacrificio creado para ti por los propios dioses. Es conocido como el sacrificio de las serpientes, y es mencionado en los Puranas.

7. Oh, rey, sólo tú puedes llevarlo a cabo, y nadie más. Los eruditos en los Puranas nos han dicho que existe ese sacrificio.”

8. Souti dijo: “Al escuchar esto, el rey, oh tú el mejor de los hombres, consideró a Takshaka condenado a ser arrojado al fuego ardiente y verse reducido a cenizas en la candente boca de Agni, el consumidor de la mantequilla de sacrificio.

9. El rey se dirigió entonces a los brahmanas eruditos en los mantras, “Llevaré a cabo ése sacrificio. Decidme lo que es necesario.”

10. Oh el mejor de los brahmanas, entonces los sabios Ritwiks, eruditos en los sastras, midieron, de acuerdo a las ordenanzas, una porción de tierra destinada a la plataforma de sacrificio.

11. Fue bendecida por la presencia de santos brahmanas, decorada con abundancia de valiosas riquezas,

12. Repleta de joyas y sembrada de arroz. En ése altar de sacrificio, de acuerdo a los ritos,

13. Situaron al rey en el lugar correspondiente. Pero antes de que comenzara el sacrificio tuvo lugar

14. Un incidente que auguraba un obstáculo a la ejecución del sacrificio. Porque, una vez que ya se había construido la plataforma del sacrificio,

15. Un hombre de la casta Suta, bien versado en los Puranas y erudito en el arte de la construcción y el establecimiento de cimientos, dijo

16. “La tierra sobre la cual se ha construido la plataforma y el momento en el que se midió indican que éste sacrificio no será concluido. Un brahmana será la causa de ello.”

17. Al escuchar esto, el rey, antes de tomar su lugar en el yagya, les ordenó a los guardias que custodiaban la entrada, “No se debe permitir la entrada de nadie, sin mi permiso.”

Así termina el quincuagésimo primer capítulo, Astika, en el Adi Parva.















CAPÍTULO LII

ASTIKA  PARVA
(Continuación)


Souti dijo:

1. Comenzó entonces debidamente el sacrificio de las serpientes. Los sacerdotes oficiantes, expertos en sus deberes de acuerdo a las ordenanzas,

2. Ataviados con ropajes negros, y con los ojos enrojecidos por la humareda, derramaban ghee en el ardiente fuego mientras pronunciaban los mantras

3. Haciendo que los corazones de todas las serpientes temblaran debido al temor, comenzaron a verter ghee en la boca de Agni, mientras pronunciaban los nombres de las serpientes.

4. Entonces las serpientes cayeron en el ardiente fuego una tras otra, paralizadas y llorando lastimeramente, llamándose entre sí.

5. Hinchadas y respirando pesadamente, entrelazándose entre sí con sus cabezas y colas, llegaban en gran número y caían en el fuego ardiente.

6. Blancas, negras, azules, viejas y jóvenes, grandes y pequeñas, desde las que medían un crosa a las que medían un gokarna, pasando por las que medían una yoyana,

7. Todas caían en el inmenso fuego con gran violencia, profiriendo gritos de espanto.

8. Cientos y miles, decenas de miles y cientos de miles de serpientes, privadas como estaban del control sobre sus cuerpos, y perecieron en esa ocasión.

9. Entre las que perecieron allí, las había grandes como un caballo, otras eran como trompas de elefante, y otras estaban dotadas de gigantescos cuerpos y la fuerza de elefantes enloquecidos.

10. Las serpientes, de diversos colores, dotadas de virulentos venenos y con un aspecto terrible, como mazas decoradas con pinchos de hierro, rebosantes de fuerza y agresividad, cayeron al fuego como resultado de la maldición de su madre.

Así termina el quincuagésimo segundo capítulo, Astika, del Adi Parva.


CAPÍTULO LIII

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Saunaka dijo:

1. ¿Quiénes eran los grandes Rishis que hicieron el papel de Ritwiks en el sacrificio de serpientes del sabio rey Yanameyae, de la dinastía Pandava?

2. ¿Quiénes fueron los Sadashyas en ese terrible sacrificio de serpientes, tan terrible y trágico para ellas?

3. Oh, niño, deberías describirnos todo esto con detalle de modo que podamos conocer, ¡Oh, Souti!, quiénes eran versados en los rituales del sacrificio de las serpientes.

Souti dijo:

4. Os hablaré de los sabios que ejercieron como Ritwiks y Sadashyas del rey.

5.  El brahmana de nombre Chandra Garva, de la raza de Chyavana, ilustrísimo y el mejor de los hombres instruidos en los Vedas, se convirtió en el Hota en ese sacrificio.

6. El erudito y anciano brahmana, Kautsa, ofició como Udgata; Yaimini fue el Brahman, Sranagarava y Pingala fueron los Adhvaryus.

7. Vyasa junto con su hijo y Discípulo Uddalaka, así como Pramataka, Swetaketu, Pingala Asita, Devala, Narada,

8. Parvata, Atriya, Kundajathara, Kalaghata, Vatsya, el anciano Srutasrava, siempre consagrado al japa y al estudio de los Vedas,

9. Kohala, Devasarmana, Maudgalya, Samasaurava…

10. Estos y muchos otros, quienes eran eruditos en los Vedas, se convirtieron en los Sadashyas en el sacrificio llevado a cabo por el hijo de Parikshit.

11. Cuando los Ritwiks comenzaron a derramar ghee sobre el fuego en ése sacrificio de serpientes, los temibles reptiles comenzaron a caer en el fuego.

12. La grasa y la médula de las serpientes, fundidas en el fuego de sacrificio, fluían como ríos, y toda la atmósfera estaba impregnada de una insufrible pestilencia, mientras las serpientes se quemaban ininterrumpidamente.

13. Los lastimosos gritos de las serpientes que caían en el fuego, así como los de las que se hallaban a punto de caer, eran incesantes.

14. Mientras tanto, cuando Takshaka, el rey de las serpientes, escuchó que Yanameyae había tomado su puesto en el sacrificio, fue a ver a Indra.

15. El ofidio, el mejor entre las serpientes, le contó a Indra todo lo ocurrido y, reconociendo su error, imploró su protección lleno de temor.

16. Indra, muy complacido, le dijo, “¡Oh, Takshaka, rey de las serpientes, aquí no tienes nada que temer.

17. El Abuelo (Brahma) ha sido pacificado por mí en tu nombre. Por lo tanto, no tienes nada que temer. Aleja de tu mente esa fiebre del temor que te consume.”

18. Aliviado así por Indra, el mejor de las serpientes, Takshaka, residió en la morada de Indra lleno de júbilo y felicidad.

19. Entonces Vasuki se sintió muy afligido viendo que las serpientes estaban cayendo continuamente en el fuego

20. Y cómo su raza estaba siendo extinguida. Aquel excelente reptil, lleno de aflicción, le habló a su hermana de la siguiente manera:

21. “Oh, amable hermana, mi cuerpo arde. Ya no puedo distinguir las direcciones, estoy a punto de caer debido a la pérdida de conciencia, y todo me da vueltas

22. La vista me falla, y mi corazón tiembla. Quedando paralizado y entumecido, podría caer hoy mismo en el fuego de sacrificio

23. Este sacrificio del hijo de Parikshit se lleva a cabo para el exterminio de nuestra raza. Es evidente que pronto tendré que encaminarme hacia la región de los muertos

24. Ha llegado el momento, oh hermana, por el cual yo te entregué al Rishi Yaratkaru ¡Protege a nuestra raza!

25. Oh tú la mejor de la raza de las serpientes, Astika pondrá fin a este sacrificio. El propio Brahma me reveló esto en su momento.

26. Por lo tanto, Oh, hermana, pídele a tu querido hijo, que es sumamente erudito en los Vedas y respetado incluso por los ancianos, que me proteja a mí y a aquellos que dependen de mí.

Así termina el Quincuagésimo tercer capítulo, Astika, en el Adi Parva.


CAPÍTULO LIV

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Souti dijo:

1. La serpiente hembra, Yaratkaru, llamando a su hijo, le explicó lo que le había dicho Vasuki, el rey de las Nagas:

2.  “¡Oh, hijo mío!, ha llegado el momento de que se cumpla el propósito por el cual yo fui entregada a tu padre por mi hermano. Haz pues lo necesario.”

Astika dijo:

3. “¿Con qué propósito, madre, fuiste entregada a mi padre por mi tío? Explícamelo todo, con el fin de que pueda obrar apropiadamente”.

Souti dijo:

4. Yaratkaru, la hermana del rey de las serpientes, siempre deseosa de procurar el bienestar de su raza y afligida por el desastre que amenazaba a los suyos, dijo,

5. Oh, hijo mío, Kadru era la madre de todas las serpientes. Te diré porqué maldijo a sus hijos llena de ira.

6. Dirigiéndose a sus hijos les dijo, “Puesto que habéis rehusado cambiar el color de Uchaisrava, el rey de los caballos, convirtiéndome así en una esclava de Vinata

7. Debido a la apuesta, el dios del fuego os consumirá a todos en el sacrificio del Yanameyae. Consumidos ahí, partiréis hacia la región de los muertos.

8. El Señor de todas las criaturas, Brahma, aprobó su maldición, y cuando ella la pronunció dijo, “Así sea.”

9. Oh, hijo, Vasuki, al escuchar esa maldición y las palabras de Brahma, buscó la protección de los seres celestiales tras terminar de batir el océano.

10. Los semidioses, habiendo logrado su objetivo, que era obtener la excelente Ambrosía, se acercaron a Brahma, poniendo ante ellos a Vasuki.

11. Todos los semidioses, junto con Vasuki, el rey de las serpientes, trataron de inducir al Señor nacido del loto a que tuviera misericordia, tornando fútil la terrible maldición.

Los semidioses celestiales dijeron:

12. Oh, señor, el rey de las serpientes, Vasuki, está triste por los suyos. ¿Cómo puede neutralizarse la maldición de su madre?

Brahma dijo:

13. Yaratkaru se casará con una esposa llamada Yaratkaru. El brahmana que nacerá de esa unión salvará a las serpientes.

Yaratkaru dijo:

14. El mejor de las serpientes, Vasuki, habiendo escuchado las palabras de Brahma, me entregó entonces, ¡Oh, ilustre hijo!, a tu noble padre, mucho tiempo antes de que comenzase este sacrificio.

15. Tú fuiste el fruto de ése matrimonio, y el momento ha llegado. Ahora deberías protegernos de este peligro.

16. Deberías protegernos del fuego a mi hermano y a mí, de modo que se cumpla el propósito por el cual yo fui entregada a tu sabio padre. ¡Oh, hijo mío! ¿Qué piensas que es lo apropiado ahora?

Souti dijo:

17.  Astika le dijo entonces a su madre, “Sí. Salvaré a las serpientes.” Se dirigió entonces a Vasuki, e infundiendo nueva vida en él le dijo,

18. “Oh, Vasuki, el mejor de las serpientes, yo te protegeré. En verdad te digo que te libraré de la maldición.

19. Oh, serpiente, no tienes de qué preocuparte. Ya no hay causa de temor. Por todos los medios a mi alcance procuraré lo mejor para ti.

20. Nadie puede decir que jamás mis palabras hayan sido en vano ¡Qué decir de las palabras que he proferido en ocasiones serias como ésta!

21. Oh, tío, acercándome a ese monarca que es el mejor entre los reyes, Yanameyae, ocupado ahora en ese sacrificio, le complaceré con palabras llenas de bendiciones, de modo que ponga fin al sacrificio.

22. Oh, rey de las serpientes, oh ilustrísimo, ten fe en lo que te digo. Créeme, mi resolución jamás ha resultado ser infructífera.

Vasuki dijo:

23. Oh, Astika, afligido como estoy por la maldición de mi madre, la cabeza me da vueltas, mi corazón se rompe, y no puedo distinguir las direcciones.

Astika dijo:

24. Oh, el mejor de las serpientes, no te aflijas más. Yo disiparé tu temor al ardiente fuego.

25. Extinguiré el fuego de este terrible castigo, que arde como el fuego al final del Yuga. No temas.

Souti dijo:

26. Con el fin de salvar al rey de las serpientes, Astika, el mejor de los brahmanas, apagando la terrible fiebre que afligía el corazón de Vasuki, y tomando su dolor como si fuera el suyo propio,

27. Se dirigió con presteza al sacrificio que celebraba Yanameyae, que estaba adornado con todos los méritos.

28. Al llegar, Astika vio el excelente lugar del Yagya, lleno de numerosos Sadashyas, y tan efulgente como el Sol, o Agni.

29. Los guardianes de la puerta le denegaron la entrada, pero el mejor de los brahmanas, Astika, el poderoso asceta, deseoso de entrar en el recinto cerrado, los complació con bendiciones y dulces palabras.

30. Habiendo entrado así en el excelente lugar de sacrificio, el mejor de los brahmanas, el mejor entre todos los hombres virtuosos, comenzó a adorar al rey colmado de mérito, los Ritwiks, los Sadashyas, y el fuego sagrado.

Así termina el quincuagésimo cuarto capítulo, Astika, en el Adi Parva.



CAPÍTULO LV

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Astika dijo:

1. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas… Soma, Varuna y Prayapati antiguamente llevaron a cabo sacrificios en Prayag, pero tu sacrificio no es en modo alguno inferior a los suyos. ¡Que el Cielo colme de bendiciones a todos tus seres queridos!

2. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, Indra llevó a cabo cien sacrificios, pero el que tú llevas a cabo se equipara a todos los suyos. ¡Benditos sean tus seres queridos!

3. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, tu sacrificio es como los de Yama, Harimedha, y el rey Rantideva. ¡Benditos sean tus seres queridos!

4. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, tu sacrificio es comparable al de Maya, al del rey Sasavindu, o el rey Vaisravana

5. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, tu sacrificio es como el de Nriga, Ayameda, y Rama, el hijo de Majarás Dasaratha.

6. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, tu sacrificio es como el llevado a cabo por el rey Yudhisthira, hijo de una deidad y descendiente de la raza de Ayamida, que se hizo famoso incluso en los Cielos. ¡Benditos sean tus seres queridos!

7. Oh, hijo de Parikshit, el mejor de los Bharatas, tu sacrificio es como el de Krishna dwaipayana, el hijo de Satyavati, en el cual él mismo actuó como sacerdote principal. ¡Benditos sean tus seres queridos!

8. Estos hombres eruditos (Ritwiks y Sadasyas) que se sientan aquí son refulgentes como el sol, y están ejecutando el sacrificio que les has encomendado con la misma precisión que el sacrificio del destructor de Vitra (Indra). No hay nada que ellos no conozcan, y los regalos que se les hacen producen un mérito inagotable.

9. No hay en todos los mundos un Ritwik que pueda compararse al tuyo, Dwaipayana. Sus discípulos, que se han vuelto Ritwiks, competentes en la ejecución de su deber, viajan por toda la tierra.

10.  El noble portador de las libaciones, Agni, conocido también como Vibhavasu y Chitrabhanu, cuya semilla vital es el oro y deja a su paso un rastro de humo negro, transporta tus ofrendas de ghee a los semidioses celestiales.

11.  No hay en éste mundo que pueda compararse a ti en lo que se refiere a proteger a tus súbditos, y estoy complacido con tu continua abstinencia. En verdad, tú eres Varuna, o Yama, el dios de la justicia.

12. Tú eres el protector de todas las criaturas de este mundo, como el propio Indra, el portador del rayo. No hay hombre en este mundo tan grande como tú, ni hay rey alguno que pueda equiparar tus sacrificios.

13. Tú eres como Khalwanga, Nobhaga, y Dilip. Tu poderío es como el de Mandhata, e igualas en esplendor al sol. Oh rey sabio de excelentes votos, tú eres como Bhisma.

14. Eres como Valmiki, con su oculto poder. Como Vasistha, has controlado tu ira. Tu soberanía es como la de Indra, y tu esplendor es como el de Narayan.

15. Eres tan experto en la administración de justicia como Yama, y estás engalanado con todas las virtudes, como Krishna. Eres la morada de la buena fortuna que pertenece a los Vaus, y eres también el refugio de todos los sacrificios.

16. En fuerza eres como Damvodbhava. Como Parasuram, el hijo de Yamadagni, eres versado en los sastras y en el uso de las armas. En fuerza eres igual a Aurva y a Trita, y tu aspecto, como el de Bhagiratha, inspira temor.

Souti dijo:

17. Astika, habiendo así adorado a todos, gratificó al rey, a los Sadashyas, los Ritwiks, y al fuego de sacrificio. Y el rey Yanameyae, observando las señales e indicaciones por todas partes, se dirigió a ellos de la siguiente manera.

Así termina el quincuagésimo quinto capítulo,  Astika, en el Adi Parva.

CAPÍTULO LVI

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Yanameyae dijo:

1. Aunque éste Rishi es sólo un muchacho, habla como un anciano sabio. No es un niño; creo que es anciano y sabio. Deseo otorgarle un don. Por lo tanto, oh, brahmanas, dadme la autorización requerida para ello.

Los Sadashyas dijeron:

2. Un brahmana, aunque sea un muchacho, merece el mismo respeto que se les debe a los reyes, -y más aún si es erudito. Este joven merece ver cumplidos todos sus deseos, pero no antes de que Takshaka esté aquí de inmediato.

Souti dijo:

3. El rey, deseoso de conceder un don al muchacho brahmana, dijo, “Pídeme lo que quieres”. El Hota, disgustado ante la situación, dijo, “Takshaka aun no ha llegado al sacrificio”

Yanameyae dijo:

4. Procura lo mejor que puedas que mi sacrificio logre el éxito completo; ejerce todo tu poder, para que Takshaka pueda ser traído aquí sin demora. Él es mi enemigo.

Los Ritwiks dijeron:

5. Oh, rey, Takshaka, atemorizado, reside ahora en la corte de Indra. El Sastra y el fuego nos han declarado esto.

Souti dijo:

6. El ilustre Suta, Lojitaksha, versado en los Puranas, también había dicho esto. Interrogado de nuevo por el rey, repitió lo que ya había dicho:

7. Oh, rey, lo que los brahmanas han dicho es verdad. Conociendo los Puranas como los conozco, te digo, Oh rey, Indra le ha otorgado un don, diciéndole, “Vive aquí escondido, y el fuego no será capaz de quemarte.”

8. Al escuchar esto, el rey, instalado en el sacrificio, se entristeció sobremanera, y urgió al Hotri a cumplir con su deber. Él también, cantando mantras, comenzó a verter ghee en el fuego. Indra descendió entonces personalmente al lugar de sacrificio.

9. El ilustre semidiós llegó sobre su cuadriga, adorado y venerado por todos los seres celestiales que venían como su séquito, y agasajado por masas de nubes, cantantes celestiales y diversas clases de danzarinas divinas.

10. La serpiente Takshaka, sin embargo, permaneció escondida entre las ropas de Indra, llena de temor. Entonces el rey, deseoso de destruir al reptil, se dirigió a sus brahmanas versados en los mantras de la siguiente manera

Yanameyae dijo:

11. ¡Oh, brahmanas, si Takshaka está en la morada de Indra, arrojadla en el fuego con el propio Indra!

Souti dijo:

12. Instigados así por el rey Yanameyae, el Hotri derramó libaciones en el fuego una y otra vez, llamando por su nombre a la serpiente Takshaka que estaba allí presente (oculta entre las ropas de Indra)

13. A medida que las libaciones eran continuamente vertidas sobre el fuego, Takshaka, junto con Indra, ansioso y afligido, se volvió visible en el cielo.

14. Al ver aquel sacrificio, Indra estaba lleno de temor, y arrojando lejos de sí a Takshaka, regresó a su morada celestial.

15. Al partir Indra, el rey de las serpientes, Takshaka, paralizado por el terror, fue llevado hacia el fuego de sacrificio en virtud del poder de los mantras.

Los Ritwiks dijeron:

16. ¡Oh, rey de reyes, Oh, señor, tu sacrificio se ha cumplido con éxito. Ahora es apropiado para ti conceder un don a éste excelente brahmana (Astika)

Yanameyae dijo:

17. Oh inconmensurable, de aspecto hermoso y juvenil, deseo otorgarte un don digno de ti. Por lo tanto, pide lo que deseas en tu corazón, y te prometo que te lo concederé aunque sea imposible.

Los Ritwiks dijeron:

18. Oh, rey, contempla ahora cómo Takshaka ha caído bajo tu control. Sus terribles lamentos y rugidos son ahora audibles.

19. La serpiente ha sido abandonada por el portador del rayo (Indra). Su cuerpo ha sido incapacitado por nuestros mantras. Mira cómo el rey de las serpientes cae del cielo, privado de conciencia y respirando pesadamente.

Souti dijo:

20. Cuando el rey de las serpientes, Takshaka, estaba a punto de caer en el fuego de sacrificio, -en ése justo momento-, Astika habló de la siguiente manera…

Astika dijo:

21. Oh, Yanameyae, si deseas otorgarme un don, haz que tu sacrificio finalice, y que ninguna serpiente más caiga en el fuego.

Souti dijo:

22. Oh, brahmana, el hijo de Parikshit, al oír las palabras de Astika, se llenó de pesar y le respondió

Yanameyae dijo:

23. Oh ilustre, te daré oro, plata, ganado, o cualquier cosa que puedas desear. Pero no hagas que mi sacrificio se detenga.

Astika dijo:

24. Oh, rey, yo no te pido oro, plata ni ganado. Haz que tu sacrificio se detenga, para que los parientes de mi madre se salven.

Souti dijo:

25. El hijo de Parikshit, Yanameyae, oyendo esto, le dijo una y otra vez a Astika, el mejor de los oradores,

26. “Oh tú el mejor de los brahmanas, bendito, Oh ilustre sabio, pídeme alguna otra cosa.” Sin embargo, Oh descendiente de Bhrigu, Astika no pidió ninguna otra cosa.

27. Por lo tanto, todos los Sadashyas, eruditos en los Vedas, le dijeron al rey con una sola voz, “Que el brahmana el don que ha solicitado”.

Así termina el quincuagésimo sexto capítulo, Astika, en el Adi Parva.



CAPÍTULO LVII

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Saunaka dijo:

1. Oh hijo de Suta, deseo escuchar los nombres de esas serpientes que cayeron en el fuego de ése sacrificio.

Souti dijo:

2. Oh el mejor de los dwiyas, fueron muchos miles, decenas de miles, millones y billones; su número es tan grande que soy incapaz incluso de contarlas.

3. Hasta donde puedo recordar, mencionaré los nombres de las principales serpientes que cayeron en el fuego.

4. Escucha primero los nombres de las principales de la familia de Vasuki, que eran de color azul, rojo, y blanco, de formas espantosas y cuerpos inmensos, y dotadas de un terrible veneno.

5. Desamparadas y en una condición miserable, afectadas por la maldición de su madre, cayeron en ese fuego de sacrificio como libaciones de ghee

6. Ellas eran Kotisa, Manasa, Purna, Sala, Pala, Halimaka, Pichchhala, Kaunapa, Sakra,  Kalavega, Prakalana, Hiranyavahu, Charana, Kakshaka, y Kaladantaka.

7. Esas eran las serpientes nacidas de Vasuki que cayeron en el fuego. Oh, brahmana. Muchas otras poderosas y temibles serpientes, nacidas en la familia de Takshaka, fueron quemadas en el ardiente fuego. Ahora te diré sus nombres.

8. Pachandaka, Mandalaka, Pindasektri, Ravenaka,

9. Uchchika, Sarava,Bhangas, Vilewateyas, Virohana, Chili,

10.  Kalakara, Muka, Sukumara, Pravepana,

11.  Mudgara, Chisuroman, Soroman y Majajanu.

12. Esas serpientes, nacidas de Takshaka, cayeron en el fuego. Parvata, Pariyata, Padara, Jarina, Krisha, Vijanga, Sarabha, Meda, Promoda, Chanhatapan, todas estas, nacidas en la familia de Airavata, se quemaron en el fuego.

13. Ahora escucha, Oh el mejor de los brahmanas, los nombres de las serpientes nacidas en la familia de Kauravya

14. Eraka, Kundala, Veni, Vinishandha, Kumaraka, Vahuka, Sringavera, Dhurtaka, Pratar y Ataka. Éstas eran de la familia de Kauravya, y también fueron consumidas.

15. Ahora escucha, Oh, brahmana, los nombres de las que nacieron en la familia de Dhritarashtra. Todas ellas eran inconcebiblemente poderosas, rápidas como el viento, y llenas de virulento veneno.

16. Sankakarna, Pitharaka, Kuthara, Sukhana, Shechaka, Purnagauda, Purnamukha, Prahasa, Sukuni, Dari, Amahatha, Kamathaka, Sushena,

17. Manasa, Vyaya, Vairava, Mandavedanga, Pishanga, Uduparuka, Rishaba, Vegabata,

18. Pindaruka, Mahahanu, Raktanga, Sarvasaranga, Samridha, Patha, Vasaka,

19. Varahaka, Viranaka, Suchitta, Chitravegika, Parashara, Tarunka, Maniskandha, y Aruni.

20. Oh, brahmana, he recitado los nombres de las principales serpientes, todas ellas famosas por sus grandes hazazos. No he sido capaz de mencionarlas a todas, puesto que eran incontables.

21. Soy incapaz de recitar los nombres de los hijos de éstas, y de los hijos de sus hijos, que cayeron en el fuego ardiente. Son innumerables.

22. Algunas de ellas tenían tres cabezas, otras tenían siete, y algunas de ellas, diez. Su veneno era tan poderoso como el fuego que aparece al final de la Era, y su apariencia era terrible.

23. Sus veloces cuerpos eran enormes, tan altos como picos de montañas. Algunas de ellas llegaban a medir un Yama, otras un Yoyana, y algunas hasta dos Yoyanas.

24. Eran capaces de cambiar de forma a voluntad, y de hacer acopio de cualquier cantidad de fuerza, y su veneno era comparable al ardiente fuego. Tales eran las serpientes que quedaron abrasadas en el fuego de sacrificio afectadas por el castigo de Brahma, debido a la maldición de su madre.

Así termina el quincuagésimo séptimo capítulo, Astika, en el Adi Parva.


CAPÍTULO LVIII

ASTIKA PARVA
(Continuación)


Souti dijo:

1. Ahora escuchadme mientras describo otro maravilloso incidente en relación con Astika. Cuando el hijo de Pariksit, el rey Yanameyae, estaba a punto de otorgar su dádiva a Astika,

2. La serpiente Takshaka, aunque había sido arrebatada de la protección de Indra, permaneció en el aire sin caer. El rey Yanameyae entonces se quedó pensativo,

3. Porque Takshaka, aunque se hallaba aterrorizada, no cayó de inmediato en el fuego, aunque las libaciones eran vertidas sobre el fuego sacrificial en su nombre en la debida forma.

Saunaka dijo:

4. Oh, Suta, ¿Acaso los mantras pronunciados por aquellos sabios brahmanas no eran propicios? ¿Por qué Takshaka no cayó en el fuego?

Souti dijo:

5. Astika había dicho tres veces, “¡Quieta, quieta, quieta!” mientras Takshaka era arrebatada de las manos de Indra.

6. Así que ésta, afligida por el dolor, permaneció en el espacio como una persona que queda entre el Cielo y la Tierra.

7. Apremiado por sus Sadashyas, el rey dijo, “Hágase tal como Astika ha pedido.

8. Que el sacrificio sea interrumpido, que las serpientes se salven, que Astika reciba su gratificación, y que las palabras del Suta se cumplan.”

9. Cuando Astika recibió el don, grandes clamores de júbilo resonaron en el Cielo, y el sacrificio del hijo de Pariksit, el rey de la dinastía Pandava, tocó a su fin.

10. Y el rey Yanameyae sintió una honda satisfacción.

11. El rey distribuyó grandes riquezas entre los ritviks y sadashyas, así como entre todos los presentes en aquel gran sacrificio.

12. Entregó grandes riquezas al Suta Lohitaksha, experto en la ciencia de la construcción y los cimientos, y que había vaticinado al principio del sacrificio

13. Que un brahmana sería la causa de que éste se viera interrumpido. El rey le hizo entrega de varios objetos, alimentos y vestidos.

14. El rey de inconmensurable bondad se sentía muy satisfecho, y concluyó el sacrificio de acuerdo a los ritos y ordenanzas,

15. Envió luego de vuelta a su hogar al sabio Astika, a quién trató con todo respeto. Éste también se sentía muy satisfecho, puesto que su propósito se había cumplido.

16. El rey le dijo, “Debes volver, para ser un sadashya en mi gran aswamedha-yagya (sacrificio de caballo)”

17. Y Astika respondió, “Sí.” Regresó entonces a su hogar, lleno de júbilo, habiendo logrado su propósito complaciendo al rey.

18. Al volver junto a su tío y su madre, tocó sus pies con todo respeto y les contó todo lo que había ocurrido.

19. Al escuchar su relato, todas las serpientes, que se habían reunido allí, se llenaron de alegría, y su temor se disipó. Estaban muy complacidas con él, y le instaron a pedir una bendición

20. Una y otra vez le decían, “¡Oh, sabio!, ¿Cómo podemos beneficiarte? Puesto que nos has salvado, estamos muy complacidas contigo, así pues, dinos qué podemos hacer por ti.

Astika dijo:

21. “Que todos aquellos brahmanas y otros hombres que con entusiasmo y atención lean este sagrado relato de éste acto no tengan nada que temer de vosotras.”

22. Ellas felices respondieron, “Oh, sobrino, que sea tal y como has pedido. Con todo entusiasmo haremos tal y como nos has pedido.

23. Aquel que recuerde a Asita, Astiman y Sunitha, de día o de noche, no tendrá nada que temer de las serpientes.

24. No temerá a las serpientes, y les dirá, “Yo invoco en mi mente a Astika, el hijo de Yaratkaru, hijo de Yaratkaru, que salvó a las serpientes del fuego de sacrificio. Por lo tanto, Oh, ilustres serpientes, no deberíais morderme.

25. ¡Oh benditas serpientes, alejaos, serpientes de virulento veneno. Recordad las palabras de Astika tras el sacrificio de serpientes de Yanameyae.”

26. Aquella serpiente que después de escuchar esas palabras de Astika no se abstenga de morder, verá su capucha dividida en cien partes, como el fruto del árbol Singsha.

Souti dijo:

27. Tras escuchar estas palabras de las principales serpientes, el mejor de los brahmanas (Astika) se sentía muy complacido, y se retiró.

28. Ese virtuoso muchacho, el mejor de los nacidos dos veces, habiendo salvado así a las serpientes del fuego de sacrificio, murió en el momento apropiado, dejando tras él a hijos y nietos.

29. Así os he narrado la historia de Astika, exactamente tal y como sucedió, una historia que, si se narra, disipa el temor a las serpientes.

30. Oh, brahmana, Oh el mejor de la raza de Vrigu, tal como tu antepasado Pramati había narrado esto a su inquisitivo hijo Ruru,

31. Y tal como yo la he escuchado de mi padre, te he contado de principio a fin esta bendita historia del erudito Astika.

32. Oh, brahmana, látigo de los malvados, ahora has escuchado esta sagrada historia de Astika, que incrementa la virtud, -y que me pediste que te contara tras escuchar la historia del Dunduva, para que tu gran curiosidad se vea satisfecha.


Así termina el quincuagésimo octavo capítulo, y así termina el Astika Parva en el Adi Parva del bendito Mahabharat.